martes, 1 de abril de 2008

Mi comentario en este "blog" sobre los recientes -y lamentables- sucesos que está atravesando el Tíbet ha producido otro, debido a uno de mis amables seguidores, en el que se sitúa la dicotomía entre el régimen feudal sobre el queque habría ejercido su influencia el gobierno del Dalai Lama y el régimen del Partido Comunista Chino, ahora imperante en la región del Himalaya. Con todos los respetos a mi "blog follower" se trata de una dicotomía con sabor a vieja escuela marxista.El planteamiento a lo que parece intentaría comparar 2 modos de producción correspondientes a 2 etapas del progreso humano -el feudalismo y el comunismo- como superadoras esta de aquélla y por lo tanto más aceptable en términos de evolución político-económica la segunda que la primera.
Aceptado que el Tíbet gobernado por los lamas hasta 1.959 -fecha del exilio de Tenzin Gyatso a la ciudad india de Dharamsala- fuera un régimen feudal, por lo tanto estamental, cerrado y ademocrático -lo cual supone exportar los conceptos históricos occidentales al mundo oriental, lo que es mucho decir- parece más difícil de admitir que el comunismo resulte un modo de producción superior a cualquier otro.
En los esquemas de Marx, al régimen feudal, regido por la nobleza, le sustituye el capitalismo, dirigido por la burguesía, y a este, la dictadura del proletariado, y luego, el comunismo. Es verdad que ese régimen de cuasi-felicidad que existiría en el fin de la historia no ha existido jamás en la práctica, pese a que algunos de sus epígonos trataran de calificarlo de tal. Y tampoco, en sentido estricto, existió en ningún lugar donde se produjo -directa o indirectamente- la victoria de la revolución bolchevique la dictadura del proletariado sino una pura y dura dictadura de partido.
El caso chino no es una excepción. Y la renovación que siguiera al poder personal de Mao se ha producido solamente en el aspecto económico, en un país caracterizado por un férreo control dictatorial que es curiosamente compatible con un capitalismo salvaje -los trabajadores carecen de derechos, los niños son explotados y el deterioro del medio ambiente ha llegado a tal punto que el campeón mundial de maratón no está dispuesto a afrontar esta prueba en las Olimpiadas de este verano.
Pienso sinceramente que los regímenes llamados "populares" constituyeron un retraso histórico, y que sólo las muletas proporcionadas por la Unión Europea les van a permitir encarar un razonable futuro. Cuando se abrió la brecha entre la Segunda y la Tercera Internacional y el líder socialista español Fernando de los Ríos acudió a Moscú a entrevistarse con Lenin, este le hizo el repaso de los logros de su sistema. Don Fernando le preguntó: "¿Y dónde está la libertad, camarada Secretario General?". A lo que Don Vladimir Illich contestaría: "Liberté à quoie faire?" -la entrevista se produjo en francés.
No les es útil la libertad. Piensan que con ella no se pueden hacer demasiadas cosas -o piensan que la libertad les impediría hacer determinado tipo de cosas-. Por eso De los Ríos volvía a España dispuesto a informar acerca de la radical necesidad de la libertad para el socialismo.
Y es ese mismo régimen -aunque en su versión china- que prescinde de la libertad y ahoga los derechos el que se viene confrotando desde hace 49 años con la población del Tíbet. 6,000.000 de personas unidas -por ahora- en torno a su líder espiritual y político.
Por eso, no se trataría de discutir acerca de feudalismo y/o comunismo, porque el primer modo de producción no es siempre exportable a Oriente y el segundo no ha existido en ningún país. El debate es -en este supuesto y casi siempre- sobre la libertad. Y en ese punto creo que son los tibetanos quienes merecen de nuestro apoyo.

9 comentarios:

soz dijo...

Hola Fernando:

Como bien dices no se trata de discutir acerca de feudalismo y/o comunismo, sino de defender la Libertad. Tanto la de los tibetanos del Tibet como la de los chinos que viven en Pekín, Lhasa (capital del Tibet, donde suponen ya la mitad de la población), Shangai, o la más remota aldea de aquel país-continente.

¿Por qué deben tener prioridad en la comunidad internacional los tibetanos frente a los ciudadanos de cualquier población china?

La independencia del Tibet no es mi causa, la Libertad de los habitantes de China (Tibet incluido) sí.

Aparte, me gustaría también rebatir la idea que apuntas de que 'los regímenes llamados "populares" constituyeron un retraso histórico?'.

Para quien los sufrieron no me cabe la menor duda, pero desde una perspectiva histórica opino que no. El comunismo sirvió de alternativa al liberalismo salvaje y como toda competencia sirvió para mejorar nuestro sociedad.

De hecho, en la actualidad el sistema de libertades capitalista puede subsistir en gran parte gracias a la esclavitud comunista china. Menuda paradoja.

Y para terminar una interesante artículo:

http://www.cotizalia.com/cache/2008/03/28/0_imponiendo_formula_capitalista_china.html

Saludos cordiales y hasta la próxima.

Lord Kobol dijo...

El problema del Tibet esque huele a Sáhara con la movilización masiva por parte del PCCh de chinos de la etnia Han hacia allí.

Ahora bien, ¿van a tener más libertad y mejores condiciones los tibetanos bajo un regimen teocrático feudal lamaista que bajo el reimen de Pekín? Sinceramente creo que no.

A día de hoy la cuestión tibetana no es más que un lavado de cara moral de Occidente para compensar su amistad y comercio con el regimen asesino y explotador chino.

Saludos.

Blanca Oraa dijo...

me alegro de que haya posts de gente que tiene criterios diferentes; resulta muy monótono cuando todos los conversadores están de acuerdo.Esta línea se acerca algo al 2.0

gorka maneiro labayen dijo...

Estoy de acuerdo, soz.

Un Saludo.

Pedro José Chacón Delgado dijo...

Saludos a todos y a todas (o al revés, como queráis). Lo de a tod@s como que no me gusta mucho, me da que estamos transformando el lenguaje en algo críptico o simbólico, sin traducción hablada posible.

El tema va tomando su interés.
Yo, qué quieren que les diga, no conozco a ningún chino ni a ningún tibetano, salvo que de los chinos se nos emite una imagen más bien negativa (tema olimpiadas, niñas a la porra, productividad a destajo, dumping social, etc.) y de los tibetanos una más bien positiva (karma, dalai lama, incluso los abnegados sherpas que ayudan a los no menos abnegados montañeros, sean del país que sean, etc.) pero en este, como en todos los demás casos, todos estamos con las lentes bien gordas viéndolo todo desde nuestro particular y territorializado punto de vista, por muy cosmopolitas que seamos, pero también los ilustrados franceses eran franceses, además de cosmopolitas.

Yo, particularmente, me siento en este caso como un chino que vive en Lhasa (se pone así?), la capital del Tibet, o si queréis, para no ir de capitalino, en una de sus ciudades, eso sí, ciudades, nada de mundo rural, que no sé cómo podría entrar en un arrozal de esos y salir indemne (si me viera obligado, sin duda que lo intentaría, claro), importantes, trabajando denodadamente, como buen chino, eso sí. Creo que con esto lo digo todo. De momento.

Un saludo afectuoso.

Pedro José Chacón Delgado dijo...

Ah! se me olvidaba acordarme (valga el oxímoron, que se dice) que también hay muchos restaurantes chinos por nuestras ciudades; yo la verdad es que no los frecuento, pero, aunque creo que sobra decirlo, por si acaso diré que no tengo absolutamente nada contra ellos, sólo faltaba. Además tampoco sabemos muy bien de dónde proceden sus regentadores, porque por aquí me temo mucho que todavía no hemos aprendido a distinguir las distintas procedencias de los ciudadanos de origen oriental que habitan entre nosotros, y me niego a generalizar entre ellos, por mínimo decoro socio-cultural-civilizatorio. En fin, que estamos muy desorientados, nunca mejor dicho.

Lo que sí creo que deberíamos "aprovechar" algo más es la cercanía en la que nos tenemos mutuamente, además de la relativa frecuencia con la que nos encontramos con ellos en las ciudades que habitamos conjuntamente, para poder indagar, el que tenga curiosidad, digo, sus diferentes procedencias. A lo mejor nos llevábamos más de una sorpresa, y así podríamos ver a chinos y tibetanos trabajando alegremente, en armoniosa compañía, unos con otros en cualquier restaurante chino de nuestro barrio (que seguramente todos tenemos uno cerca). Son cosas que no sabremos, porque en esto, como en otras muchas cosas, hay todavía muchos velos de ignorancia entre nosotros y ellos.

Saludos de nuevo.

El blog de Fernando Maura dijo...

@soz, mi punto de vista se puede decir de una manera muy breve. Primero, no me gusta la expresión "liberalismo salvaje", creo que es más correcta la de capitalismo salvaje. Segundo, creo que la ideología que sirvió históricamente para contener esos excesos lo fue la socialdemocracia que combinaba el respeto por la libertad con la profundización de las políticas de igualación social. por cierto, el tipo de liberalismo que defiendo nunca se ha encontrado demasiado distante de esa propuesta. Tercero, los llamados regímenes populares fueron dictaduras de partido y generaron unas oligarquías burocráticas que no eran mejores que ninguna de las oligarquías conocidas y que practicaría unas purgas históricas que nada tendráin que envidiar a las del partido nazi. Conclusión, la misma, siempre la libertad.

soz dijo...

Hola a todos de nuevo:

El Tibet no es el Sahara, ni viceversa y desde el punto de vista español aún con más motivo.

Es cierto que la potencia ocupadora trata de consolidar el terreno en ambos casos a base de migraciones "interiores", pero su situación geopolítica es muy distina.

Mientras en el siglo XXI parece imposible la existencia de un Estado tapón como el Tibet entre China e India; baste recordar que las dos potencias emergentes son protagonistas junto a Pakistán del fregado de Cachemira:

http://www.elmundo.es/documentos/2003/04/guerras_olvidadas/cachemira.html

El Sahara Occidental cuenta con aliados importantes como nuestro país o Argelia que preferirían no tener de vecino un "Gran Marruecos" desestabilizador. Recordemos la zona marítimo terrestre canaria, por ejemplo.

soz dijo...

Respecto a las precisiones de Fernando:

- Acepto que es más correcta la expresión "capitalismo salvaje" para lo que me refería. El liberalismo salvaje se podría asimilar mejor al anarquismo que a las consecuencias indeseadas del "laissez faire, laissez passer".

- En el papel que otorgas a la socialdemocracia no estoy de acuerdo. Sin primo de Zumosol los sindicatos occidentales del siglo XX no hubieran tenido la misma posición negociadora, por ejemplo.

- En el tercer punto no hay discusión posible, pero también existían grados. De Albania o Camboya a Checoslovaquia o Hungría...