sábado, 26 de abril de 2008

El geriátrico

Hay veces en que Montse descubre que los hijos vuelan y esta ha sido una semana de aeropuertos para ella. Cuando los hijos se hacen de aire y se van actúan desde la indiferencia de quien sabe que una madre es un espacio referencial y protector al que siempre pueden regresar, pero casi nunca se lo hacen saber. Por eso Montse espera en vano la llamada de su hijo minutos antes del embarque, y sufre la decepción ante ese detalle prometido e incumplido como si no supiera que al enmadramiento le ocurre lo contrario que a los brandies y es que no es cosa de hombres.
Y Montse vuelve a su casa vacía y desolada en la oscuridad de la noche subiendo rápida los peldaños que la conducen a su habitación. Allí se encierra y conecta su ordenador desde donde podrá visitar sus blogs favoritos, bajarse una película o jugar a las cartas. Estoy convencido de que no le importaría que escaleras abajo, en el salón, se celebrara un aquelarre o una ceremonia de rito vudú, con tal de que no la invitaran a participar o hicieran mucho ruido. Porque con la claridad del día se irán esas sombras, especialmente las interiores.
Montse descubre que la máscara de la soledad encierra la cruel evidencia de su verdadero rostro, la certeza de nuestra inevitable y próxima desaparición. Por eso, cuando sube hacia su cuarto con la velocidad de quien no quiere detenerse a pensar, intuye la soledad real que llegará cuando el volar de sus hijos se haga definitivo.
Y entonces, armada de un cincel y un martillo, Montse da forma a su proyecto: un geriátrico. Allí iremos todos los amigos, me explica desde lo que supongo es el seguro dominio de su habitación. Podemos vernos, pasear juntos, compartir las comidas y a la vez ser independientes.
Montse descarta que su geriátrico pueda estar en Madrid, y prefiere Tarragona. Pero no porque Madrid sea duro, como me dice, sino porque a Montse le ocurre como a los elefantes -dicho sea con todo cariño, por supuesto-, que viajan a morir en sus propios cementerios, como si la vida, en el final de un ciclo, no se pudiera cerrar fuera de donde se encuentran tus raíces familiares.
Con ese amontonaniento de soledades compartidas pretende tal vez Montse darle el esquinazo a la soledad que se escribe con letras mayúsculas, aunque es consciente de que al final de la partida la soledad se desprende de su máscara y te lleva con ella.
El geriátrico de Montse se parecerá -si algún día lo crea- al amable recinto de un suave tobogán hacia la disolución en la nada. No prometerá la felicidad en sus anuncios comerciales, la compañía debería ser un sustitutivo suficiente. Porque nos pasa como a ese personaje de "Blade Runner" que fabricaba figuritas con papel y que le dice a Harrison Ford: "Es una pena que la chica -una replicante, o sea un robot- no pueda vivir. ¿Pero quién vive?".
Por lo mismo, será una pena que no podamos ser felices. ¿Pero quién es feliz?

5 comentarios:

Mar Seco dijo...

Respondiendo a tu ultima pregunta:
es feliz el que toma la determinacion de serlo.
a veces preferimos ser compadecidos que ser felices pero a la larga no compensa, somos dueños de nuestros actos y la repercusion de estos, dueños de nuestro corazon y de nuestros deseos, donde hay oscuridad hay posibilidad de luz, donde hay sufrimiento es porque hay amor.

variopaint dijo...

ME GUSTÓ MUCHO...HE PUESTO UN ENLACE FIJO EN MI BLOG, CON FOTO Y TODO...ESPERO QUE NO TE MOLESTE

UN ABRAZO

El blog de Fernando Maura dijo...

@Mar, es verdad que todos los seres humanos pretendemos la felicidad, como absoluto es imposible, pero hay que vivir el momento de la mejor manera posible.
@Gracias amigo Variopaint. Te visitaré enseguida. Un abrazo.

Sirena Varada dijo...

"Al final de la partida la soledad se desprende de su máscara y te lleva con ella..." Esa es la cruel verdad y conviene recordarlo para que mientras que juguemos esa partida, de antemano perdida, nos burlemos de ella y le hagamos todas las trampas posibles.

Como siempre, encantada de leerte.
Un abrazo

Nestor dijo...

Muy interesante el artículo.
Edificio Manantial - Mucho mas que un geriatrico
http://www.edificiomanantial.com.ar