martes, 13 de mayo de 2008

Tercer día. Su Excelencia el Sheik y los Aghasarian

María Tellería me había programado para esa mañana una visita muy especial: iba a conocer la explanada de las mezquitas, lugar mítico para los musulmanes -se trata del tercer lugar de peregrinsción en orden de importancia para los seguidores del Profeta-. Situada en el interior de uno de los accesos a la Ciudad Vieja, la explanada podría ser considerada como el epicentro del conflicto judeo-palestino, quizás por eso fue asaltado de manera perfectamente gratuita por Ariel Sharon en el año 2.000.
En orden a facilitar la visita María me había presentado como "diputado español", impostura acerca de la cual ella ya me había advertido. Lo que no sabía era que después del recorrido sería recibido con honores... de no sé muy bien qué. Lo cierto era que el personaje de andar cadencioso, maneras graves y hablar acompasado era nada menos que Su Excelencia el Gran Sheik de ese territorio sobre el que sin embargo carece de responsabilidad política alguna.
La entrada en el recinto tiene mucho que ver con el desprecio y la afrenta permanentes que los judíos ejercen sobre los gentiles y en especial sobre los musulmanes. Un grandote y malencarado policía judío procedente del Este de Europa -según nos explicará nuestro guía- retrasa de forma innecesaria la entrada al espacio religioso de los mahometanos que se dirigen allí con la intención de orar. Nuestro acceso también se ve confrontado a sucesivas llamadas y confirmaciones. Da un poco igual, hace una mañana espléndida y la vieja ciudad de Jerusalén se muestra bellísima a este lado de la ciudad antigua.
María se cubre la cabeza con un pañuelo y atravesamos finalmente el cordón policial.
Haram al-Sharif nombre árabe que significa el Noble Santuario -o como es mas conocido en España la Explanada de las Mezquitas- es uno de los lugares más importantes para las religiones musulmana, judía y cristiana.
Para el judaísmo y el cristianismo, en esta colina se encuentra la roca sobre la que Abraham -patriarca de los pueblos semitas- iba a sacrificar a su hijo Isaac, pero según narra la Torah, Dios le detuvo e hizo de este muchacho el origen de su pueblo elegido. Sin embargo, según el Corán no fue Isaac sino Ismael -otro hijo de Abraham- el que iba a ser sacrificado y por lo tanto el pueblo elegido seria su descendencia, los actuales musulmanes.
También es importante para los cristianos en porque algunos de los momentos más importantes de la vida de Jesús se narran en dicho templo. Para los musulmanes adquiere una nueva importancia religiosa al situarse en este punto el lugar en el que Mahoma ascendió al cielo tras su viaje desde la Meca a Jerusalén.
Una vez visitado el impresionante recinto me dice María:
- Ahora nos van a presentar al Sheik.
Lo cierto es que se trata de un hombre que hace honor a su título. Más bien ancho dispone de un porte magnífico. Al andar impone un suave balaceo a su organismo y su pie parece como si quedara suspendido en el aire antes de caer con suavidad en el suelo.
Entramos en un recinto semi restaurado en el que todavía el cemento domina buena parte de su estructura. Nos sentamos en unas butacas situadas en ángulo recto. El Sheik mirando hacia la puerta y nosotros 3 -María, el guía y yo mismo- a su derecha. A mí me pide que me siente en la primera de las butacas. Luego llega el traductor, un hombre afable que -según María- es persona influyente en la comunidad musulmana de Jerusalén. El Sheik parece necesitar de traducción, sin embargo: en el breve paseo que nos damos hasta el recinto en el que va a tener lugar nuestra reunión me habla en un fluido inglés.
Su Excelencia nos ofrece un café muy amargo y da comienzo a nuestra conversación.
El Sheik me habla del Rey Don Juan Carlos y que le habló de la belleza e importancia de algunas mezquitas españolas. "No tanto como estas", debió contestarle nuestro Rey.
Me relata después el Sheik algún fragmento de la historia del recinto. El traductor me pide que le formule alguna pregunta sobre cualquier cuestión de mi interés.
Le pido que me ofrezca su opinión sobre la situación política que se vive en Palestina. El Sheik es tajante:
- Esto es una ocupación -contesta.
Todos nosotros somos muy conscientes de lo que está diciendo Su Excelencia. Y especialmente esa semana en la que se conmemora el 60º aniversario de la creación del Estado de Israel.
Mi segunda pregunta se refiere a si considera que existe alguna solución al conflicto. Según el Sheik cabe la posibilidad de la existencia de los 2 Estados -de modo que reconocería la existencia del Estado de Israel-. Pero pide que cese la ocupación.
Nos despedimos de nuestros amables anfitriones sin abandonar la Ciudad Antigua.
María es un personaje popular en las abigarradas callejuelas comerciales de la ciudad. La invitan a café -y como yo voy con ella también resulto invitado- y se abre una conversación que no siempre el comerciante en cuestión pretende que concluya en negocio.
Pasamos por una de las calles cuando una señora morena, alta y fuerte saluda a María. Se trata de Magdalaine Aghazarian, una cristian armenia que nos invita a... tomar un café en su casa. Aceptamos y subimos las escaleras. Allí está su madre, que se encuentra en la mitad de sus '80, unida a su butaca como si se tratara de una lapa. Magdalaine nos enseña el piso, abierto a izquierda y derecha desde un pasillo central. Es una casa limpia y ordenada, cómoda, aunque justa y sin pretensiones.
Nos sentamos a tomar el café, que serán 2. El salón de Aghazarian es como un escenario por el que fluyen incesantes las visitas. Magdalaine llegaba con una amiga y con nosotros 2. Luego aparecería una hermana y después una tía. Todos llegamos con la lengua fuera a este piso que dispone de una azotea desde la que se puede observar una de las mejores vistas de Jerusalén.
Y todo el mundo tiene un drama que contar. La madre Aghazarian que a su padre le cortaron la cabeza, , la hermana -que es una especie de Bette Davis a lo armenio- nos narra fatalidades sin fin y la de Magdalaine me la cuenta María cuando salimos de su casa. Una hija suya tiene un novio sirio con el que lleva 8 años sin verse, cuesta poco trabajo imaginar los sinsabores y las lágrimas derramadas frente a la pantalla del ordenador en este amor que sólo tiene como escenario la virtualidad de los correos electrónicos. Los hombres somos muy refinados en la práctica del tormento psicológico.

Pero es que la comunidad armenia, tradicional en Palestina, está desapareciendo de manera gradual de Israel. Esa parece el lugar común de encuentro entre los no judíos -los gentiles-: sobran los palestinos, los árabes israelíes, los armenios cristianos y los cristanos ortodoxos, los católicos... Esos 7 millones de judíos se bastan y sobran para lo que pretenden, al parecer.
¿Y qué pretenden? Según María no hay ninguna estrategia de la política judía más allá que aguantar hasta las próximas elecciones. Pero ya tienen alguna: expulsar a los que no son como ellos. Como todos los nacionalistas han reformulado el "nosotros" por el "no a otros".
Y María cuenta la historia de los palestinos, hacinados y sin servicios, encarcelados en su propio país. Se ven obligados a arrojar sus basuras al mar. De 50 a 60 millones de litros que se depositan en ese mar tan nuestro que es el Mediterráneo y que "muchos días huele mal", según María. La proporción del desastre ecológico provocado por las malas políticas lleva camino de alcanzar récords históricos.
Esa tarde tenemos una cita con Nigel, un inglés del Yorkshire que es el responsable de estrategia y análisis con que cuenta la misión de la Unión Europea destacada en Rafah y, por lo tanto, compañero de María. "Los 2 somos los únicos civiles de la misión", me dice.
Nigel es un hombre fuerte y alto, y cuenta con el sentido del humor que les es común a todos los ciudadanos de su país. Se echa las manos a la cabeza cuando María le cuenta la anécdota de "casa Aghazarian". Ninguno de los 2 presumía la existencia de una tan extensa familia.
Visitamos el Monte de los Olivos y nos dirigimos hacia el "American...", donde se acostumbra reunirse María con periodistas de todos los medios de comunicación. No resulta extraño, por lo que me dicen, encontrarse por allí a Tony Blair -que ha convertido el establecimiento en su cuartel general- o a Abú Mazen. Allí nos tomamos un refresco y le pido a Nigel su opinión respecto del conflicto israelo-árabe.
Asistimos después a una tertulia literaria, divertida, aunque larga. El traductor de los que intervienen en árabe al inglés es el afamado señor... Aghazarian. ¡El mundo es un pañuelo!... y Jerusalén, descontada de turistas, debe ser por lo que dicen un pueblo. Este Aghazarian, con el que nos encontraríamos también el día siguiente es un reconocido traductor -lo ha hecho con Chirac y otros- y es tan grande como simpático.
La tarde concluye tarde, con una cena. Hay días intensos como semanas y semanas anodinas como horas. Pero no me duermo sin hacer una reflexión sobre el sufrimiento, en tanto que en el bar de abajo suena estridente la música española del "lailo-lailo". Porque la palabra sufromoento, junto con la palabra ocupación, es la palabra que más ideas me sugiere en este viaje por la vieja Palestina, hoy poblada de estrellas de David que conmemoran el 60¨aniversario de la ocupación. Nunca he creído en que sea útil compartir el sufrimiento: de hecho no se comparte, pero estoy de acuerdo con la madre de los Aghasarian, enjuta y clarividente, hablando desde su tribuna particulsr que es la butaca del salón de su piso:
- Es bueno observar cómo sufre la gente. Eso ayuda a darle perspectiva a tus sufrimientos.
No podría tener más razón.

3 comentarios:

Juanluís dijo...

Fernando, seguiré tu diario de viaje, me trae muy buenos recuerdos de mi visita a Tierra Santa. Por favor, cuélganos alguna foto, la ciudad amurallada de Jerusalén es única (si tienes alguna de la vista desde la azotea del hospicio autriaco al atardecer, me das una nueva visión -la mía fue con un sol de justicia). Gracias por el relato. Un abrazo,

Juanluís

P.S.: Imagino que tendréis una agenda sin hueco, pero si quieres ver algo distinto cerca de la ciudad antigua, te recomiendo el barrio judío de Montefiori: limpio, florido, agradable paseo y bonitas vistas.

Magnolia dijo...

Hola Fernando:

Triste dia hoy, muy triste. He estado un poco aislada por unos pequeños problemillas.. pero bueno superados¡¡¡¡

Mi mas firme condenado al asesinato realizado hoy por los asesinos de la banda eta, tambien todo mi asco hacia ellos, panda de indeseables, ratas asesinas (como muy bien ha dicho Santiago y palabras que yo aplaudo) cuando nos van a dejar vivir en paz? cuando se va a respetar la vida de las personas? cuando?
Fernando, he leido que esta tarde te pasabas por Legutiano con Rosa, dale por favor a la familia mi mas humilde apoyo y solidaridad.
Fernando, tenemos que seguir luchando por la libertad no podemos decaer aunque muchas veces pensemos en tirar la toalla a mi me pasa¡¡¡
Un saludo,

El blog de Fernando Maura dijo...

@Magnolia, muchas garcias y espero que esa tristeza seaq superada lo más ampliamente posible. Un abrazo.
@Juan Luis. Lamentablemente estas crónicas se publican con mi regreso a España. Pero siempre se puede volver. Una abrazo.