sábado, 16 de febrero de 2008

Espacios electorales para partidos primerizos

Rodolfo Láiz es uno de nuestros más activos asociados a Unión, Progreso y Democracia en el País Vasco y es responsable además de la campaña electoral en Vizcaya. Es persona animosa que ha trabajado por esas causas, en un principio consideradas como imposibles pero que han conseguido arraigar y florecer en tierra tan poco propicia para los movimientos cívicos y los partidos constitucionalistas como es el País Vasco.
El jueves había convocado yo coordinadora territorial de UPyD en un hotel de San Sebastián, aunque sería más exacto decir que yo era el que había puesto la fecha y Marisol Cruz el lugar. Se trata de un agradable local para tomar una copa y está amenizado por un pianista que ejecuta para mejor llevar los encuentros piezas tales como "19 días y 500 noches" o "Yellow submarine". Pero nuestras voces debían alzarse necesariamente sobre los compases que atacaba el intérprete si pretendíamos que la reunión obtuviera sus propósitos y no degenerase en un vodevil. Uno preferiría que callaran -instrumento e instrumentista- pero esa pretensión no sería justa sino evocadora más bien de las recurrentes algaradas que por lo visto se producían en los "saloons" del "Far west" y del cartel que invariablemente acompañaba al músico y su instrumento: "Do'nt shoot me, I'm only the piano player".
Y en ese viaje donostiarra Rodolfo Láiz me contaba que la Junta Electoral de Durango y Gernika nos había adjudicado el 0'01% de los espacios públicos para la fijación de carteles electorales. Ha seguido un criterio más generoso la Junta Electoral de Balmaseda que ofrece un 2'44% de esos espacios a los partidos que carecen de representación parlamentaria, claro que ese porcentaje se debe distribuir entre la docena de candidaturas que no tuvieron diputados en el Congreso en la última legislatura.
Mantengo un acendrado respeto por las resoluciones judiciales, especialmente en estos tiempos que corren en que todas ellas resultan susceptibles de caer en el pedregoso territorio del debate político. Pero supongo que no incurriré en el horroroso delito de desacato si formulo la siguiente pregunta: ¿Qué podremos colocar en semejante extensión? Dicho queda para que Paco Pimentel -nuestro responsable nacional de campaña- se estruje algo más los sesos -si cabe- ideando un tamaño de publicidad que pueda caber en las esteparias extensiones de unos pocos centímetros cuadrados. Se abre así un nuevo campo que produce un curioso maridaje entre conceptos diferentes aunque -ya se ve- que no necesariamente incompatibles: el arte, la política y la comunicación. Todos unidos por el ahora triunfante concepto del minimalismo, por supuesto.
Los sistemas abiertos -las economías de mercado, por ejemplo- pretenden el estímulo de fenómenos tales como la innovación, la creación y el riesgo. Los bancos dicen estar dispuestos a conceder créditos para las ideas que puedan obtener éxito en el futuro -es un decir, como acredita nuestra corta aunque intensa experiencia-; las entidades públicas y las privadas han creado sistemas de acompañamiento para los proyectos empresariales con ideas pero sin dinero a través de las sociedades de capital-riesgo y ya es cuestión pacífica que la apuesta de las economías occidentales tiene por sonoro nombre el de la innovación, y a ese propósito se entregan verdaderas carretadas de billetes de curso legal.
No ocurre lo mismo, por lo que se ve, con los proyectos políticos. Lo demostramos de una manera palmaria en UPyD: los bancos piden avales personales a quienes ya hemos entregado los escaños que obtuvimos en las listas de otros partidos para sumarnos, "ligeros de equipaje" -como decía don Antonio Machado- a esta aventura; no existen sociedades de capital-riesgo para los partidos diferentes y nuevos y tampoco se ofrecen subvenciones a la innovación política.
Más bien todo lo contrario. Tenemos un sistema cerrado y al que repugna cualquier tipo de contestación. Es una especie de triángulo de las Bermudas cuyos vértices se llaman: banca, partidos y medios de comunicación controlados por estos. Cualquier proyecto nuevo que se interne dentro de las aguas turbulentas que se encierran en ese espacio corre el serio peligro de quedar succionado, desapareciendo de tal manera que no quede ni siquiera memoria de su botadura y posterior singladura política.
Pero a UPyD no le ocurrirá tal cosa. Porque va de menos a más, empujada por una verdadera marea de coraje cívico y demanda social.
Y eso contando -o sin contar- con los espacios que nos ofrecen -o nos niegan- los poderes establecidos.

11 comentarios:

Blanca Oraa dijo...

Definitivamente nada o poco se habla de vuestro esfuerzo, esto es un hecho ¿a qué se debe? I don´t know. Fortunately I am not into politics, thank God.
No me gusta tu victimista partido pero tampoco me gusta que no os hagan caso ¿a qué juegan? Aquí, o jugamos todos o rompo el balón, manda huevos.

Lindo Gatito dijo...

Blanca Oraa dijo...

"No me gusta tu victimista partido...
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Estimada BLANCA, no tengo nada contra que no te guste un partido político determinado, o todos en general, pero ¿"victimista"? ¿UPyD?

Tengo para mí que el término puede aplicársela a los partidos nacionalistas en general y a los vascos muy en particular, que viven de los réditos de agravios eternos.

Un saludo.

Blanca Oraa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Blanca Oraa dijo...

Lo de victimista es porque hablan demasiado de las víctimas.
Yo creo en el esfuerzo creativo y no en utilizar el tiempo fabricando excusas.

Antonio Valcarcel dijo...

Estimado Fernando:

Lo que expones es simplemente la práctica diaria de que el pez grande se come al pequeño, aún más con tiburones a la vista. Un tiburón puede ser una dorada frente a una sardina o un asociado frente a un coordinador; que no deja escuchar los tejemanejes de la política: que importa a todos, simplemente por el mero hecho de ser asociado o que entre coordinadores no se pongan de acuerdo quienes deben de sentarse a la mesa. Fue una denigración lo que sufrí el sábado en el mitin presentación de candidatos en Vitoria-Gasteiz. No, no se trata de corrientes disconformes; se trata simplemente de participación.
Algunos arrastran las viejas costumbres aislantes de un pasado reciente. Los que queremos participar de la política de UDyD no nos gusta estar de brazos cruzados cuando podemos aportar ideas e iniciativas sociales y políticas eficaces.
No seamos una dorada frente a una sardina y luego nos quejemos de la banca, no seamos pusilánimes. Claro que vamos de menos a más…A más democracia interna a poder ser que en nuestro anterior partido.

Lois dijo...

Joé, Blanca.

¿Sobran excusas y falta esfuerzo creativo?

Visita dentro de unos días la web de UPyD. Creo, espero, que reconocerás "esfuerzo creativo". Estés o no de acuerdo, verás el esfuerzo creativo.

Y en cuanto a las excusas, no se si lo entiendo bien. ¿Excusas para tratar de aislar y desactivar a los matones, sin ceder a sus imposiciones? ¿Excusas para no aceptar que no digan cual es "nuestra lengua", como si fuéramos tan imbéciles de no saberlo de sobra? ¿Excusas para no querer embarcarnos en cambiar España, que no está nada mal, por una futura Vasquilandia Tremebunda? ¿Excusas para comprender que ser español, o para el caso francés, no cuesta ningún esfuerzo ni ninguna pérdida de libertad, mientras que para ser vasco, vasco fetén versión nacionalista, hay que dedicarse a serlo, y a amar yo que sé, la txalaparta y el rabo de la boina, y otras muchas cosas igualmente poco sugestivas?

No te entiendo.

Mar Seco dijo...

Hola Lois:
tu visión sobre la cultura vasca está un poco limitada, si lo que expones en este blog es lo que entiendes por ser vasco no extraña que no quieras.
deberias documentarte, en fin disculpa que te quiera dar consejos, quien soy yo?
Ah por cierto, la txalaparta es una maravilla.
Saludos

Mar Seco dijo...

y no soy peneuvista

El blog de Fernando Maura dijo...

Hola a todos, observo que mi comentario de ayer no ha dejado indiferente a casi nadie. Incluso he recibido una reprimenda por parte de un asociado por una actitud que, en todo caso, sólo se basaba en la eficacia que es a menudo lo contrario del asamblearismo: la democracia interna también tiene sus normas.
En cuanto a lo demás, debo decirte, Blanca, que el diccionario de uso del español de María Moliner define el victimismo como la "actitud de creerse siempre el más perjudicado por los actos ajenos sin que exista motivo suficiente para ello". De modo que, si existe motivo, no hay victimismo sino reivindicación de un derecho, que es en lo que creo que nos encontramos.

Lois dijo...

No, mar seco, no lo pillas. No se trata de mi visión sobre la cultura vasca, que a nadie debería de importarle. Se trata de mi visión sobre la libertad.

A ningún español se le pide, para serlo, que adore las castañuelas. No ocurre lo mismo con los vascos, versión nacionalista. Tú mismo entras a defender lo que consideras la cultura vasca, y la chalaparta. ¿Lo ves? Pues yo no voy a defender la zarzuela, que me parece un peñazo. Solo defiendo la libertad. nadie me dice lo que tengo que amar, ni odiar, nilo que me tiene que gustar, para ser español. No ocurre lo mismo para ser vasco.

¿Lo pillas ahora?

Mar Seco dijo...

Lois
creo que no has entendido mi respuesta, yo no defiendo la txalaparta, he dicho que es una maravilla, como muchas otras cosas y personas.
No sé qué es lo que te impide disfrutar con alegría, es la impresión que me da.
el hecho de estar vivo, respirando, es un don por el que deberiamos estar agradecidos a la vida.
Si dejaramos de odiarnos los unos a los otros, tal vez nuestros ojos se abririan.
Hay mucho para disfrutar tanto en el pais vasco como en el resto del mundo, eso es innegable, pero si vamos con el complejo y la rabia por delante, imposible, ni aunque estuvieramos ante la octava maravilla del mundo, no conseguiriamos verla, porque estariamos ciegos.
La tortilla de patata me encanta y sin embargo no la abandero, me la como y punto.
Los rabos de las boinas son encantadores, caso contrario no serian boinas o txapelas.
Un saludo.