lunes, 23 de agosto de 2010

Hostilidades sobre Melilla con el Sáhara de fondo

Este verano de 2010 no concluye sin que tenga lugar su particular serpiente. Ha sido esta –en realidad lo está siendo aun- la que se refiere a las hostilidades abiertas respecto de la Ciudad Autónoma de Melilla. El ruido ha tenido una particular contundencia: en el día en que se escriben estas líneas el Ministro español del Interior negocia en Rabat la salida del conflicto y ya se ha previsto un encuentro –para el que no se ha puesto fecha todavía - entre don Juan Carlos y el Mohamed VI.
Las hostilidades que han provocado esta escalada de tensión se han caracterizado por una serie de acontecimientos, entre los cuales cabe citar:
1 Actos de hostigamiento contra la soberanía nacional española,
2 Difamación y ridiculización de los Cuerpos y Fuerzas de
Seguridad del Estado y
3 Bloqueo del suministro de mercancías y alimentos a la Ciudad
Autónoma de Melilla.
Todo lo cual se ha producido ante una actitud de seguidismo y complacencia por parte del Gobierno español respecto del Reino de Marruecos. No cabría definir de otra manera la actitud pusilánime de nuestro ejecutivo y la ausencia de una respuesta firme de nuestro gobierno ante las hostilidades abiertas.
¿Alguien puede creer que el gobierno de Marruecos ha sido ajeno a la producción de estas tensiones?
Hace escasas fechas, mi compañero en el Consejo de Dirección de UPyD, Luis de Velasco, evocaba un hecho histórico que se parecía bastante al motivo de este comentario: la frase del Embajador británico al Ministro de exteriores español de la dictadura, con ocasión de unas manifestaciones ante la Embajada reclamando la españolidad de Gibraltar. El Ministro le ofrecía al Embajador británico más policía, en tanto que este le encarecía a que le enviara menos manifestantes. Algo de esto le podría decir Rubalcaba a su homólogo marroquí, en el caso de que tuviera una actitud digna respecto del caso, actitud harto improbable.
A pesar de la escalada de la tensión, es preciso señalar que en el Fuerte de Cabrerizas, en Melilla, los legionarios del Tercio Gran Capitán no han sido puestos en alerta. Sin embargo, al otro lado de la frontera, en Beni Enzar, los piquetes del Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla cortaban el paso a convoyes con suministros, y siempre ante la inacción de la policía marroquí, que prestaba similar celo ante el asunto al que estas autoridades dedican cuando en el puerto de Tánger se cuelan de noche ciudadanos marroquíes en los bajos de camiones y autocares con destino a Algeciras.
Se pretende que la causa de las referidas hostilidades se debe a presuntas vejaciones que las Fuerzas de Seguridad españolas habrían producido sobre súbditos marroquíes en Los pasos fronterizos. Pero es que los veranos resultan propicios para esto clase de reptiles. El pasado estío se propago el rumor de que los "ocupantes" españoles estaban tramando la construcción de una poderosa base naval de su armada en Ceuta, a tiro de cañón del nuevo puerto militar marroquí de Ksar Sghuir, que estará operativo dentro de dos años.
Se podría añadir a este, ya que está en la mente de todos, el "caso Perejil".
Esta actitud de complacencia con el gobierno de Marruecos no es nueva por parte del gobierno Zapatero. Y como otra muestra baste con citar la venta en mayo de 2005 y por un precio simbólico por España al Reino de Marruecos de una veintena de carros de combate M 60, con la "condición" española de que no fueran desplegados en las fronteras de Ceuta y Melilla (Marruecos diría que los pondría en el Sahara Occidental, lo que demuestra de paso lo poco que le importa al gobierno español la solución del conflicto saharaui).
Y sin embargo, España, colabora con Marruecos, en el sector pesquero, en política antiterrorista, pateras, emigrantes, paso de sus mercancías a Europa,
empresas e inversiones en ese País...
Carece por lo tanto de sentido político la actitud de permanente chantaje de
Marruecos respecto de España en su reclamación de la soberanía compartida de Ceuta y Melilla, paso inmediatamente previo a su anexión por aquel País. Carecería de sentido político, si no fuera por la permanente actitud de este Gobierno de dejación respecto de los intereses de España en esta y otras materias.
El Gobierno de Marruecos desenvuelve su actividad desde la crispación permanente, con la ventaja e impunidad política de un régimen autoritario. El llamado Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla ha actuado con una precisión cuasi castrense: un día no pasan alimentos ni materiales para la construcción, el siguiente no cruzan la frontera las mujeres que realizan tareas de servicio doméstico en la Ciudad Autónoma...
Desde su independencia hace más de medio siglo, Marruecos tiene un plan perfectamente establecido de expansión territorial: Franco encubrió la guerra de Sidi Ifni, España entrego a Marruecos el control del Sahara, vienen reivindicando de manera permanente Ceuta y Melilla, después vendrán las Canarias…
Frente a esta estrategia preconcebida, España responde desde la debilidad. Desde esta y no desde la firmeza negocia con Marruecos. E introduce la figura del Rey de España como una pieza más de la acción del gobierno.
Podría pensarse que el asunto termina aquí. Se trataría entonces de una edición más en las acostumbradas por un régimen personalista y dictatorial que debe ofrecer a sus ciudadanos algún motivo para canalizar sus frustraciones: una serpiente de verano que se agotaría con este.
Pero mis impresiones, y lo digo por desgracia, son muy otras. El pasado viernes 20 de agosto, el Rey Mohamed VI pid8ió establecer una “hoja de ruta clara y precisa” –según afirma el diario El País- para llevar a cabo gradualmente la regionalización avanzada del país, que deberá comenzar por el territorio del Sahara Occidental.
La citada declaración cerraba el círculo de las hostilidades –por ahora- respecto de Melilla y abría la vía diplomática respecto de España. A la demostración de fuerza le sigue, como ocurre con tantas diplomacias dictatoriales, el uso de la negociación.
La explicación de eso es que el tiempo se va agotando para Marruecos. Después del retroceso que se le produjo al Reino alauita con ocasión del cierre del “caso Haidar”, Marruecos realizaría una ofensiva política centrada en la no creíble autonomía del Sahara. Una solución que viene en buena parte determinada por la debilidad de su negociador español: el gobierno de Zapatero. Cualquier otro gobierno que suceda a este –salvo la perpetuación del mismo en el poder, claro- podría poner en una situación más difícil que la actual al Reino de Marruecos: el acuerdo es urgente, y además es posible según se observa
En el caso de que esta hipótesis resultara cierta, nuestros amigos saharauis harían bien en tomar buena nota de los posibles futuros acontecimientos y ofrecer a la opinión pública internacional y a su propia base ciudadana otro tipo de argumentos que, sin cerrar las vías diplomáticas, les permitan recuperar un terreno político que quizás puedan empezar a perder, y ahora de forma quizás irreversible..
Por nuestra parte, desde UPyD, creemos que el gobierno debe defender ante el Reino de Marruecos la profesionalidad de nuestros cuerpos de Seguridad y la españolidad de Melilla y Ceuta. A la actitud de seguidismo de nuestro Gobierno debe sucederle una actitud de firmeza basada en:
A) Presentar una nota de protesta verbal ante el Gobierno de Marruecos por los últimos actos de agresión contra ciudadanos españoles que se han producido en la ciudad de Melilla, amparados -cuando no instigados- por las autoridades marroquíes.
B) Instar formalmente ante Bruselas la congelación del Estatuto Avanzado Marruecos-UE en tanto permanezcan las hostilidades.
C) Plantear formalmente la exclusión de las Aguas Territoriales del Sahara Occidental del ámbito de aplicación de la futura renovación del Acuerdo Pesquero Marruecos-UE. Y
D) Intensificar los controles policiales en los pasos fronterizos entre España y Marruecos para evitar la posible entrada de activistas marroquíes en nuestro territorio que pretendan llevar a cabo acciones contra nuestra soberanía.
treinta y cuatro años después de la vergonzante claudicación de España en sus antiguos territorios, podría ser que haya llegado la hora de la verdad.

3 comentarios:

Sake dijo...

Cuando se teme a un enemigo siempre se actua condicionado por el miedo y èso el enemigo lo nota y se crece. Esa es la historia de las relaciones entre Marruecos y España desde hace muchos años.

Autor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Autor dijo...

Mohamed IV o dinastía, Muy al corriente de todo lo que acontece en su ciudadanía y siempre al acecho a sus irrenunciables pretensiones de expansión y reindivicación en cuanto a Ceuta, Melilla, Sahara e islas Canarias,
Nos tiene acostumbrados a su sigilosa y continua observación como serpie al acecho... Aprovecha cualquier momento que pueda creer propicio de debilidad española para tantear sus posibilidades y ponernos a a prueba...
Lo hizo en su día con la famosa “Marcha Verde”
Lo hace ahora con un Zapatero inmerso en grandes dificultades ó prioridades nacionales.
Y lo hicieron también con el islote Perejil, (Aunque el tiro le saliera por la culata.)

Cualquiera que haya visitando esos territorios nacionales. Se empaparía el gran espíritu y orgullo español de sus gentes, de su arraigado sentimiento y de pertenecer a Europa de la mano de esta su nación, llamada España.
Suficiente para no dudar en defenderlos a capa y espada como se merecen. Sin tibiezas.
Manuel Maura