jueves, 30 de abril de 2009

Italia y Bélgica

Esa mañana de abril, Madrid mostraba la mejor cara de su primavera. El sol se filtraba por los cristales que daban al jardín de la espléndida embajada de que dispone Italia en la capital de España.
- Es la mejor que tenemos -me asegura Giorgio Marrapodi, que es el Ministro Consejero-. La embajada francesa es igual de grande, pero tiene menos jardín -añade orgulloso.
Marrapodi y Federica Sereni -la primera secretaria- me acompañan mientras esperamos la llegada del embajador. Momentos antes, un militar vestido de uniforme de gala comprobaba mi identificación. En la puerta de entrada, un camarero me recoge el abrigo -innecesario para este día-, me pide que firme en el libro de honor y me dirige a través de un amplio hall flanqueado por grandes columnatas de mármol y tapizado de lujosas alfombras.
El Ministro Consejero me habla de Savater en tanto que la Primera Secretaria toma incesantes notas de mis palabras. Nos referimos después al sistema electoral para las europeas cuando en un saloncito previo al lugar en el que nos encontramos se recorta la figura del Embajador de Italia enfundado en un elegante traje gris.
Después de ofrecerme nuevamente café, el embajador se une a nuestra conversación. Me explica que Italia tiene listas abiertas para las europeas y cerradas para las generales. Después me pide un resumen de nuestro programa electoral -que le hago de modo telegráfico-. Yo le pregunto por la candidatura novedosa que se va a presentar en las europeas en Italia y me confirma que están en un 10% en los sondeos.
- El Partido Demócrata lo está criticando, porque tanto Berlusconi como el cabeza de lista de esta se presentan y son incompatibles -asegura el embajador.
Ha llegado el final de la entrevista. El embajador me desea lo mejor para estas elecciones -auguri, dice- y se ofrece a presentarnos a los europarlamentarios italianos electos que queramos.
Cuando salimos vuelvo a elogiar la embajada.
- Después de que los ingleses han vendido la suya, hay el rumor de que nosotros vamos a vender esta -me dice el embajador-. Pero no es verdad. No se venderá hasta que me jubile -dice.
- Entonces será por muchos años -contesto.
Y me alejo de Italia recordando mis años de juventud en esa misma misma embajada, donde Elena Valenciano -hoy portavoz socialista en materia exterior-, Kiko Mañero, Magdi Martínez Solimán y yo mismo intercambiábamos opiniones en aquellos años de la transición, donde aún todo estaba por delante.

El lunes, 27 me recibe en la embajada belga del Paseo de la Castellana François Dumont, que es el Ministro Consejero para Asuntos Políticos de su legación diplom.atica.
Se disculpa por llegar tarde y le endosa la responsabilidad al tráfico. Verdaderamente el centro de Madrid es un caos en el que confluyen todas las obras: Serrano, Plaza de Colõn...
Nos sentamos. Dumont es un consejero ávido de noticias sobre UPyD y yo me siento como si estuviera ante un periodista que me asa a preguntas; situación pol.itica, económica... le interesa todo y la hora de tiempo que había previsto yo para la entrevista parece saberle a poco.
Hay un momento al final en el que su habitual circunspección parece venirse abajo con tonos de sorpresa. La escena es, más o menos, como sigue:
- En qué ubicación del abanico parlamentario europeo se encontrarían ustedes -me pregunta Dumont.
- Es algo difícil de explicar -lecontesto-. Somos un partido transversal en el que caben desde liberales hasta socialdemócratas y que no acepta que una ideología pueda convertirse en una trinchera desde la que uno puede protegerse y atacar mejor al contrario. Por eso defendemos ideas -continúo-, para desde ellas construir consensos. ¿Es de izquierdas defender un sistema de listas abiertas en las elecciones? No es en realidad una cosa ni la otra -me contesto a mí mismo-, es una medida de profundización democrática; ¿es socialdemócrata o Liberal que se devuelvan las competencias de educación al Estado, cuando el informe PISA afirma que nuestro país obtiene una nota bajísima en este aspecto? Creo que no es nada de eso, sino una cuestión de racionalidad.
- ¿Y no cree que alguno de los 2 partidos grandes se puede quedar con su idea? -me pregunta.
- No nos importa -le respondo categóricamente-. Nosotros decimos que tenemos plazo de caducidad: en cuanto consigamos que se lleve a cabo nuestro programa nos volveremos a casa.
- ¿Y eso no les supone un tanto de... faiblaisse?
Nos ponemos de acuerdo en que el equivalente de ese término es debilidad y prosigo.
- Le insisto en que no nos importa. Para nosotros la política no es una ocupación de por vida, sino una preocupación. No queremos ser un partido centenario, nos gustaría que nuestros objetivos se cumplieran cuanto antes.
Dumont hace un gesto de sorpresa. Nos levantamos. La reunión ha concluido. El encargado de asuntos políticos de la embajada belga advierte que me he puesto una corbata de Tintín.
- El General De Gaulle decía que Tintín era su único adversario de habla francesa en el tablero político internacional -le digo antes de salir.

5 comentarios:

UNAMUNO dijo...

Buenos días Fernando,
Perdona que sea tan repetitivo, pero tu blog no tiene ningún desperdicio. Me encantan los solsticios, y añoro los equinocios.
Durante casi 40 minutos he disfrutado con la lectura de los relatos que tenía atrasados, en donde se destilan muchos sentimientos íntimos que expresas con inigualable sencillez y destreza.
Con respecto a las embajadas, para cuándo las americanas, africanas (exceptuando a nuestros vecinos),...

Paz en la guerra

Seldon dijo...

Fernando: ¿podemos traducir su narración como un interés creciente entre las autoridades europeas por nuestra candidatura? ¿tantas expectativas hay puestas en nuestro partido? Que responsabilidad.... ya sólo nos falta que los ciudadanos sean valientes y nos voten en masa.

Antonio Valcárcel dijo...

...La Bélgica Flamenca fue el país de acogida y adopción de mi padre y otros hermanos en tiempos de la Guerra Civil de España o incivil, como refería Unamuno.
Más tarde, La reina Fabiola de Bélgica se portó con sus paisanos españoles con verdadera sensibilidad, en asuntos de permiso de trabajo, etc.
Fueron los niños de la guerra del aquel "Otro árbol de Gernika" obra maestra de Luís de Castresana.
Estimado Fernando: "Vistes Bilbao en Gris" ¡Ojala veas Europa con luz!

Sake dijo...

Es que la mejor forma de estar en politica, es sin la mirada puesta en eternizarse. Sólo se aspira a solucionar lo urgente, lo solucionable, después como ya todo está hecho, todos a casa. ¿Hay mejor mensaje para los electores?, sólo hace falta que lo sepan. Debemos informarles a todos y responderan.

Antonio Valcárcel dijo...

...La política es como los árboles, al perder sus hojas esperan con esperanza sus esplendor y fronda e incluso dar el fruto, y en su tiempo en sazón.
Fernando Maura es como un árbol que ha sido apedreado para alcanzar su fruto y después recoger la fruta desprendida. Un político camaleón capaz de adaptarse a todos los matices del terreno, porque sabe al igual que otros sabios de la política que los colorines sólo son vestidos para las fotos, en política son programas coherentes y realizables. Todo programa, de cualquier partido que lo presente, ha de ser como un acta ante un notario; y de no ser cumplida debería de ser sancionado por la articulación de una ley. No sólo en las urnas sino ante los jueces por fraude a los electores.

Cuando me refiero a que Fernando es un camaleón de la política no lo digo en tono peyorativo: procede de una familia de probada tradición política, formó parte de los movimientos estudiantiles contrario al régimen de Franco; fue miembro e la comisión ejecutiva Federal de las Juventudes del PSOE; concejal de Bilbao por AP; Presiente del Partido Liberal de Vizcaya, Parlamentario Vasco por el PP...Actualmente UPyD un partido nuevo con bases y cuadros viejos, ¿pero trasversal?
Prefiero al Fernando que acostumbra a atender los problemas de los afiliados y conciudadanos tal y como así me lo demostró hace algunos años con unos trabajadores que quedaron descolgados del convenio de recolocación de la antigua Altos Hornos de Vizcaya (A.H.V.).