jueves, 26 de abril de 2007

Agustín Ibarrola y Ávila

Ahora que en nuestras vidas de vascos errabundos las coordenadas de Ávila-Muñogalindo-Garoza se nos van haciendo cada vez más familiares, lo mismo que la recia cocina castellana y las creativas composiciones culinarias de Alfredo Melgar -alejado, siquiera por unos momentos, de su singular querencia por los guisos japoneses- quizás haya llegado el momento de narrar el comienzo de esta aventura cultural y humana.
Alfredo Melgar conocía de Agustín Ibarrola su boina impenitente, detrás de ella en las convocatorias de "¡Basta Ya!" Pero es que además Alfredo llevaba algún tiempo abrigando el propósito de encontrar a una parte de su finca de Muñogalindo algún un destino cultural.
Agustín Ibarrola había determinado localizar una ubicación que albergara su obra producida durante varias décadas de trabajo y de la que conserva materiales más que represantativos de todas sus fases creativas. Su vida responde al cruel e implacable sino de la persecución: primero por del franquismo, después por ETA y el nacionalismo excluyente. ibarrola podía haber ejercido "el lujo cultural de los neutrales/que lavándose las manos se desentienden y evaden", en la maldición que sabiamente pronunció una vez su amigo Gabriel Celaya. Pero él tomó partido, y lo sigue tomando hoy en día. La "txapela" -boina, en vasco- de Agustín, la misma que le servía a Alfredo Melgar para saber que había llegado al lugar de la manifestación, ha sido y es la referencia obligada de muchos miles de ciudadanos, que sabemos que allí donde está ese hombre se encuentra siempre una causa justa como es la lucha por la libertad.
Y en su ejercicio cotidiano de hombre libre, Agustín no ha elegido precisamente la comodidad. Hay que enfilar una tortuosa carretera para llegar a su caserío en Oma -cerca de Gernika- donde el constitucionalismo apenas dispone de otra presencia que la del artista, su familia y sus escoltas. Y eso no lo soportan los etarras ni sus amigos, tampoco los nacionalistas que también quieren crear una Euskadi sólo para ellos. Por eso entraron en su taller, por eso destrozaron sus pinturas en el bosque contiguo a su casa...
Y por eso me confesaba Agustín:
- Yo moriré en Euskadi, pero mi obra no se puede quedar allí.
De modo que era preciso que Ibarrola conociera a Melgar y que este le invitase a pasar unos días en Muñogalindo.
Eso fue en el verano de 2.005, cuando en el encuentro con la naturaleza, Agustín recuperaba su alma de artista que entronca con la historia, ese alma que le llevó a pintar el bosque de Oma, que descubre los "cubos de la memoria" en Llanes, que es la misma que guiaba a los pintores de Altamira o Santimamiñe -esta última cueva también muy cerca de su caserío- a reproducir escenas de su vida cotidiana en el relativo "confort" de esos habitáculos.
E Ibarrola pinta sobre las rocas de Garoza. A veces lo hace en un derroche de formas y colores, otras simplemente en unos trazos precisos que subrayan los pliegues naturales de la piedra.
Hay algo de niño travieso en todo eso, de "pitufo que pinta en el bosque", como le decía Agustín a mi hija en una ocasión. Pero hay sobre todo el trabajo, sus experiencias constructivistas, París y el "Equipo '57", la perspectiva y, siempre, desde la inquieta vanguardia que constituye toda una segunda piel en este chico que apenas ha crecido en 75 años....
Todo eso está ya en Ávila. Pero queda aún mucho por hacer. Y a eso me referiré en otros artículoss. Se hará, sin duda, con el apoyo de los ciudadanos avulenses y de sus instituciones. Y se hará, primero, por una lógica solidaridad de quienes disfrutan de la libertad con alguien que sigue luchando por ella; pero también porque hay ya una enorme riqueza estética, artística y cultural depositada en esta tierra -y la habrá mucha más- que beneficiará a todos.

(Artículo publicado el 22.04.07 en el "Diario de Ávila").

1 comentario:

Lucía dijo...

Buenos días: Le escribo desde Teruel para solicitarle, si pudiera ser, la posibilidad de contactar con Agustín Ibarrola. Soy una seguidora suya desde que era estudiante de Letras, hace más de treinta años. Lo conocí entonces en Valencia, en una exposición que hizo allí. Ahora,
en un pueblecito muy pequeño de esta provincia turolense querríamos que nos aconsejara para actuar en el rio.
Gracias