miércoles, 23 de julio de 2008

La cobertura del flanco izquierdo

La vida pasa en nuestro derredor y nos marca de manera indeleble. Forma bolsas debajo de nuestros ojos o dibuja ojeras allá donde antes una piel tersa y firme anunciaba una arrogante juventud. Vivimos entonces acosados por nuestros propios alifafes y la madurez se presenta ante nosotros como un aterrador anuncio de algunas noticias peores.
Todos tenemos un flanco izquierdo que proteger. Ese punto por el que se nos escapa la vida en fragilidades, debilidades, deterioros físicos y aún mentales y emocionales. Un flanco que debemos cuidar de las agresiones de esa misma vida que se ha tornado avara e intransigente, esa vida caníbal que reclama la nuestra para seguir viviendo.
¿Y cómo se protege ese flanco? François Truffaut escribió una bella lección de apoyo mutuo en su película "Domicilio conyugal". Era el desayuno del Antoine Doinel-Jean-Pierre Lèaud con su novia, después de haber pasado ambos su primera noche juntos. Doinel pretende untar su biscotte con mantequilla, pero su acción resulta inútil, este se rompe de manera invariable. Entonces, su novia le explica el método mejor para evitar el percance: se pone otro biscotte bajo el primero y de esa manera se puede untar este sin peligro alguno.
La vida y las situaciones que con ella navegan nos dirán cuándo uno es la tostada de apoyo o la del riesgo o cuándo uno asume el flanco protector por el que arrecian los golpes, abre el paraguas hasta que deje de llover o espera a que el ciclón se resuelva en bonanza. Porque se nos adivina difícil que uno sea siempre la tostada del apoyo o la del riesgo, por lo general la vida, como las facetas de los cristales poliédricos, nos sitúa en posiciones diferentes los unos respecto de los otros.
Y es tan importante el encuentro de esa cobertura como su mantenimiento. Hay quien cree que resulta fácil hacerse con su "media naranja". Yo tengo para mí que, si complicada es la primera tarea, no lo es en absoluto menos la segunda. Al amor hay que ponerle cabeza y a la inteligencia cariño, como las 2 muletas sobre las que sustentar nuestros pasos vacilantes. Seguramente que no existe otra fórmula mágica que no se parezca a la propuesta.

8 comentarios:

Blanca Oraa dijo...

¡enhorabuena!

Peter dijo...

Bienvenido de nuevo!!!
Un abrazo Fernando

Mar Seco dijo...

Bien dicho!

Magnolia dijo...

Gracias Fernando

FÍGARO dijo...

Bienvenido de nuevo al mundo virtual, que no irreal, de las teleprédicas blogeras. Y cúbrete también el flanco derecho, que es por donde vienen los peores golpes. Ya sabes, el hígado es más importante que el bazo...

UNAMUNO dijo...

Cierto es, la vida propia es canibal de uno mismo.
Aunque se me tilde de pesimista, y yo mas bien me tenga por optimista recalcitrante, siempre he preferido los traspies de la juventud a la experiencia de la madurez. Son traspies llenos de energia y locura, son traspies de vida sin fin. De ahi radica mi intencion de seguir siendo siempre un niño atolondrado y ciego al devenir de la vida.
Fernando, muchos son los flancos que hemos de cubrir o proteger, aunque a menudo no este en nuestras manos el "remedial plan" para su conservacion y/o mantenimiento. Es verdad que la vida nos puede dar muchismos palos, pero nunca ha de ser capaz de quitarnos las ganas de vivir, si por ello luchamos. Ante la ausencia de flancos de cobertura primarios, hemos de crear nuestra propia coraza de titanio, al estilo de segunda linea defensiva.
Gracias por volver a los ruedos.

Paz en la guerra

blanca dijo...

EN ESTE DIA SOLITARIO Y CALUROSO DE
MADRID,TE LEO FERNANDO,EN UN PARQUE
JUNTO A MI PERRA.TENGO QUE ACORAZAR
TODOS MIS FLANCOS.BIENVENIDO DE NUEVO.CUANDO PASE EL CALOR,COMPRARE
EL LIBRO DE UNAMUNO.

El blog de Fernando Maura dijo...

Gracias a todos por vuestro cariño de siempre.