TURNING AROUND
Vuelvo a casa/es el último sábado de agosto.
Pilar me pide que me vaya/ha llegado su hora,
Y tú sigues en la cama/una cama muchas veces
Deshecha, arrugada, de tanto usar sin componer.
Sujetas un pedazo de papel higiénico
Con el que te secas las lágrimas,
Y me señalas unas pastillas:
"Son contra el dolor muscular", me dices.
Y yo rebusco por detrás de tu almohada,
Tantas veces testigo de tus delirios,
Y toco con la mano un objeto consistente,
Y lo saco/Es un frasco de plástico,
Leo lo que dice/una crema de "Nivea",
Y me tranquilizo/al menos momentáneamente,
Porque el líquido que hay en su interior,
No es ninguna crema/y tiene un color pardusco
Me voy con él a la cocina/y lo sirvo en un vaso
Y luego/mojo con el dedo/y chupo el dedo:
Sabe a whisky/al mismo whisky "Doble w",
Que sorprendí al borde de tu cama/el otro día.
No sé qué cosas te digo/todas seguramente
Impropias/Y cierro de un portazo la entrada
De nuestro triste dormitorio/Hecho de largas
Horas de depresiones y borracheras.
E insomnios, que yo combato a base de pastillas,
Mi vida sigue dando vueltas/en una, en otra
ó Direcci�n/como en un tío vivo infernal
Y yo quisiera bajarme de ahí.
Pero aún nadie me dice cómo puedo hacerlo,
Nadie me dice cómo se puede hacer eso,
Sin que tú sufras más a causa de mi abandono
Sin que yo acaso pueda llegar a culparme por ello.
(31.8.02)
miércoles, 24 de febrero de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
Intercambio de solsticios (58)
Era el color, pero también estaba la dimensión del olor. Y era también algo a lo que se habían acostumbrado, como cuando alguien atraviesa una calle en cuya calzada existen contenedores abiertos, que una huelga de basuras hubiera dejado deteriorarse hasta la putrefacción. Era ese olor a detritus que se mezclaba con ese otro –más característico del que se produce en el campo- donde el abono, dispuesto ya para la siembra, y aún cerrado en las grandes bolsas de plástico negras, hiede en la antaño limpia naturaleza.
No había colonia que disfrazara aquel olor. Hacía ya tiempo que se había acabado. Y ahora las mujeres se pegaban y se tiraban de los pelos en las colas de los mercados negros si alguien ofrecía aquellos modestos productos frescos que se vendían a granel. ¿Qué decir de im frasco de “Heno de Pravia”? ¿Cuánto se podía pedir en el mercado por un perfume de Chanel o de Dior? Había gente que mataba por esas gotas de elixir de las que ya nadie tenía noticia de que fueran fabricadas por alguien.
Y el olor de Chamartín era el tráfico de los hombres para quienes el agua de la ducha se había convertido en un lujo tal que nadie podía exigirlo de nadie, de los productos que ya no había quien los recogiera, del ambiente plomizo –cuando apenas llovía- que fijaba todo ese conjunto de pestilencias como el barniz pega los colores en los lienzos.
Pero se habían acostumbrado a esos olores, de la misma forma con que la gente del mar no es capaz de advertir lo poco natural que le resulta a la gente de tierra adentro que el agua adquiere tonalidades que anuncian el tiempo que inevitablemente presagian: la oscuridad del tornado o la claridad y transparencia de los días límpidos. O ese color gris de los días en que amenaza sin duda que cumplirá su intención de caer en precipicio la nieve o esas mañanas azules en que los ribetes de las montañas se perfilan con nitidez total en el horizonte. Días de calma chicha, días de tormenta.
Olores y colores. Tiempos lejanos en que los hombres vivían los espectáculos con la placidez de los hechos que no nos afectan, porque el mal olor se combatía con el agua corriente, el gel o el jabón y el desodorante y después venían los frescos perfumes para cerrar el problema; porque los colores incesantes se difuminaban en la paleta de los arquitectos y en la magia de la naturaleza.
Hoy era la uniformidad que traía además las consecuencias de todas las enfermedades, de todas las epidemias devenidas en pandemias. Era el hedor y el color de la muerte. De esos enfermos que ya nadie podía, sabía ni quería tratar. Porque en el “primus vivere” de aquellos tiempos, la natalidad estancada y la mortandad galopante, la humanidad decrecía y la vida se vivía con una inconsciencia tal que ni siquiera los alegres años de la abundancia habrían podido superar.
Pero era llegado el momento de entrar en la vieja estación. Ahora el “palacio” del gobierno de Chamartín.
No había colonia que disfrazara aquel olor. Hacía ya tiempo que se había acabado. Y ahora las mujeres se pegaban y se tiraban de los pelos en las colas de los mercados negros si alguien ofrecía aquellos modestos productos frescos que se vendían a granel. ¿Qué decir de im frasco de “Heno de Pravia”? ¿Cuánto se podía pedir en el mercado por un perfume de Chanel o de Dior? Había gente que mataba por esas gotas de elixir de las que ya nadie tenía noticia de que fueran fabricadas por alguien.
Y el olor de Chamartín era el tráfico de los hombres para quienes el agua de la ducha se había convertido en un lujo tal que nadie podía exigirlo de nadie, de los productos que ya no había quien los recogiera, del ambiente plomizo –cuando apenas llovía- que fijaba todo ese conjunto de pestilencias como el barniz pega los colores en los lienzos.
Pero se habían acostumbrado a esos olores, de la misma forma con que la gente del mar no es capaz de advertir lo poco natural que le resulta a la gente de tierra adentro que el agua adquiere tonalidades que anuncian el tiempo que inevitablemente presagian: la oscuridad del tornado o la claridad y transparencia de los días límpidos. O ese color gris de los días en que amenaza sin duda que cumplirá su intención de caer en precipicio la nieve o esas mañanas azules en que los ribetes de las montañas se perfilan con nitidez total en el horizonte. Días de calma chicha, días de tormenta.
Olores y colores. Tiempos lejanos en que los hombres vivían los espectáculos con la placidez de los hechos que no nos afectan, porque el mal olor se combatía con el agua corriente, el gel o el jabón y el desodorante y después venían los frescos perfumes para cerrar el problema; porque los colores incesantes se difuminaban en la paleta de los arquitectos y en la magia de la naturaleza.
Hoy era la uniformidad que traía además las consecuencias de todas las enfermedades, de todas las epidemias devenidas en pandemias. Era el hedor y el color de la muerte. De esos enfermos que ya nadie podía, sabía ni quería tratar. Porque en el “primus vivere” de aquellos tiempos, la natalidad estancada y la mortandad galopante, la humanidad decrecía y la vida se vivía con una inconsciencia tal que ni siquiera los alegres años de la abundancia habrían podido superar.
Pero era llegado el momento de entrar en la vieja estación. Ahora el “palacio” del gobierno de Chamartín.
viernes, 19 de febrero de 2010
Crónica de un debate
Pues me dirán ustedes que esto no se está poniendo serio. Creo que era el Presidente norteamericano Lincoln –aquel que aboliera la esclavitud- el que dijo esta épica frase: “Algunas personas pueden engañar a todo el mundo alguna vez; algunas otras pueden engañar a algunas personas todas las veces, pero no es posible que nadie pueda engañar a todo el mundo todas las veces”.
Y esto es, más o menos, lo que le ha ocurrido al fin a Zapatero. Engañó a España y al mundo –no a todos, por supuesto- durante un buen período de tiempo. No veían que “el rey estaba desnudo”, no se daban cuenta de su inconsistencia, de su insólita levedad…
Pero ahora se están despertando. Y son los mercados internacionales los que marcan la pauta. Zapatero es solamente lo que muchos sabíamos de él, un improvisador, un hombre que se agota en su imagen, un fracaso de gestor y gobernante, uno de los peores políticos –si no el peor- que nos ha traído la reciente historia española.
Y, como los mercados internacionales, también las televisiones de otros países nos acogen donde las cadenas oficiales tienden a desdeñarnos.
Fue el caso de France 24, que organizaba un debate sobre la presidencia española de la Unión Europea y lo hacía con la participación de López Garrido –Secretario de Estado para las Comunidades Europeas-, Méndez Vigo –eurodiputado del PP- y yo mismo.
Que UPyD va para arriba ya lo sabemos nosotros. Pero hace falta para nuestro ánimo que alguno te lo reconozca. Y este ha sido un reconocimiento en toda regla.
Nos reuníamos en el restaurante Samarkanda, situado en la estación de Atocha. A los franceses les gustan las “mise en scène” y esta tenía su aquel. Sonban las voces en “off” anunciando las entradas y salidas de los trenes ante el follaje de plantas que circunda el restaurante. Y alguien sugiere que a escasos metros de aquí estallaron las bombas que los terroristas pusieron para desestabilizar un proceso democráico.
Garrido y Méndez Vigo dicen creer que el espacio europeo debe ser un ámbito para el consenso, pero ni siquiera lo piensan. En realidad todos los espacios lo son. Se parecen ambos partidos más de lo que algunos piensan. Más que alternativas son especies que se miran en los espejos, de modo que donde uno ve el lado izquierdo su contrario ve el derecho, y lo mismo da: dicen las mismas cosas, tienen la misma distancia respecto de los problemas y prometen las mismas falsedades.
Así, para Garrido la ausencia de Obama en la cumbre americano-europea durante la presidencia española era una mera “cuestión de agenda”, lo cual no le fue replicado sino levemente por su interlocutor del otro lado del espejo. Yo dije que eso quería decir que para los Estados Unidos no existe Europa, sino 27 Estados con políticas económicas, sociales, energéticas, exteriores… diferentes. Y nadie va a ver la nada cuando además quien representa a la nada es la nada pluscuamperfecta.
Rotó el debate sobre la crisis española. Méndez-Vigo recitó el catón de los falsarios cuando equiparó nuestra situación a la de 1996, cuando España no cumplía ninguno de los requisitos para entrar en el espacio euro y el gobierno del PP lo conseguía. Se lo he oído decir a Montoro, pero ni él mismo se lo cree. Saben que se trata de algo mucho más difícil, que no hay recetas y que sólo en el medio y largo plazo y en la cualificación de nuestra mano de obra está la solución, y en la apuesta por un nuevo modelo de crecimiento. Tareas que explicar y con las que a lo mejor ni uno ni otro ganan las elecciones.
Intenté replicarle, pero no me dieron la palabra. Pero cuando me tocó intervenir dije que España tenía que poner en práctica toda la agenda de Lisboa, pero que en unas pocas semanas se había debido concentrar en la gestión de su propia crisis. Nada, otra vez. Pude citar las palabras del Financial Times –un peligro para Europa- y la frase de The Economist: “La fiesta ha terminado”. Y hay que pagarla, añadí. Dije que el Fondo Monetario augura un período de ajuste duro para España, con reducción de salarios incluida. Mientras tanto, mis eximios interlocutores , reproducidos por sus espejos, aseguraban que España “es un país serio”.
“Que nos coja confesados”, pensaba yo con una cierta tristeza al constatar en qué manos nos encontramos y salir de esa estación que tantas ilusiones despierta y tantas amarguras concita, las dos a la vez. Quizás porque, ilusión y amargura, son las sensaciones que evocan los viajes…
Y esto es, más o menos, lo que le ha ocurrido al fin a Zapatero. Engañó a España y al mundo –no a todos, por supuesto- durante un buen período de tiempo. No veían que “el rey estaba desnudo”, no se daban cuenta de su inconsistencia, de su insólita levedad…
Pero ahora se están despertando. Y son los mercados internacionales los que marcan la pauta. Zapatero es solamente lo que muchos sabíamos de él, un improvisador, un hombre que se agota en su imagen, un fracaso de gestor y gobernante, uno de los peores políticos –si no el peor- que nos ha traído la reciente historia española.
Y, como los mercados internacionales, también las televisiones de otros países nos acogen donde las cadenas oficiales tienden a desdeñarnos.
Fue el caso de France 24, que organizaba un debate sobre la presidencia española de la Unión Europea y lo hacía con la participación de López Garrido –Secretario de Estado para las Comunidades Europeas-, Méndez Vigo –eurodiputado del PP- y yo mismo.
Que UPyD va para arriba ya lo sabemos nosotros. Pero hace falta para nuestro ánimo que alguno te lo reconozca. Y este ha sido un reconocimiento en toda regla.
Nos reuníamos en el restaurante Samarkanda, situado en la estación de Atocha. A los franceses les gustan las “mise en scène” y esta tenía su aquel. Sonban las voces en “off” anunciando las entradas y salidas de los trenes ante el follaje de plantas que circunda el restaurante. Y alguien sugiere que a escasos metros de aquí estallaron las bombas que los terroristas pusieron para desestabilizar un proceso democráico.
Garrido y Méndez Vigo dicen creer que el espacio europeo debe ser un ámbito para el consenso, pero ni siquiera lo piensan. En realidad todos los espacios lo son. Se parecen ambos partidos más de lo que algunos piensan. Más que alternativas son especies que se miran en los espejos, de modo que donde uno ve el lado izquierdo su contrario ve el derecho, y lo mismo da: dicen las mismas cosas, tienen la misma distancia respecto de los problemas y prometen las mismas falsedades.
Así, para Garrido la ausencia de Obama en la cumbre americano-europea durante la presidencia española era una mera “cuestión de agenda”, lo cual no le fue replicado sino levemente por su interlocutor del otro lado del espejo. Yo dije que eso quería decir que para los Estados Unidos no existe Europa, sino 27 Estados con políticas económicas, sociales, energéticas, exteriores… diferentes. Y nadie va a ver la nada cuando además quien representa a la nada es la nada pluscuamperfecta.
Rotó el debate sobre la crisis española. Méndez-Vigo recitó el catón de los falsarios cuando equiparó nuestra situación a la de 1996, cuando España no cumplía ninguno de los requisitos para entrar en el espacio euro y el gobierno del PP lo conseguía. Se lo he oído decir a Montoro, pero ni él mismo se lo cree. Saben que se trata de algo mucho más difícil, que no hay recetas y que sólo en el medio y largo plazo y en la cualificación de nuestra mano de obra está la solución, y en la apuesta por un nuevo modelo de crecimiento. Tareas que explicar y con las que a lo mejor ni uno ni otro ganan las elecciones.
Intenté replicarle, pero no me dieron la palabra. Pero cuando me tocó intervenir dije que España tenía que poner en práctica toda la agenda de Lisboa, pero que en unas pocas semanas se había debido concentrar en la gestión de su propia crisis. Nada, otra vez. Pude citar las palabras del Financial Times –un peligro para Europa- y la frase de The Economist: “La fiesta ha terminado”. Y hay que pagarla, añadí. Dije que el Fondo Monetario augura un período de ajuste duro para España, con reducción de salarios incluida. Mientras tanto, mis eximios interlocutores , reproducidos por sus espejos, aseguraban que España “es un país serio”.
“Que nos coja confesados”, pensaba yo con una cierta tristeza al constatar en qué manos nos encontramos y salir de esa estación que tantas ilusiones despierta y tantas amarguras concita, las dos a la vez. Quizás porque, ilusión y amargura, son las sensaciones que evocan los viajes…
lunes, 15 de febrero de 2010
Noticias venezolanas
Recuerdo que durante la campaña de las europeas –o la pre-campaña- UPyD organizaba un acto con la oposición cubana radicada en España. A la salida del mismo una persona se dirigía a Pepe García Albi, organizador del acto, y le pedía un contacto con nosotros: se trataba de un opositor al régimen para-dictatorial de Hugo Ch.avez.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Pero ese tiempo no le ha ido bien al nuevo gorila del Caribe. Los venezolanos empiezan a sentir los efectos de una pésima gestión económica, que se unen a un recorte cada vez más drástico de sus libertades.
Dos representantes de la oposición venezolana nos visitaban en la sede de Cedaceros. Aquí explico algunas de las cosas que nos contaron.
- Chavez está recortando la actividad de las empresas entre un 20 y un 30% por la falta de electricidad.
- Hay conexiones probadas entre el Islam más radical y Venezuela: Hamas y Hezbolá están presentes en ese país.
- Chavez ejerce una repressión policial, pero también para-policial, a través de bandas propias.
- A todo ello hay que unir una delincuencia no reprimida por el régimen que mata a unas 15.000 personas al año.
- Chavez está habilitando a militares cubanos como mandos intermedios fieles a él en el Ejército venezolano. Eso ha provocado la renuncia de su compadre y número 2 del régimen chavista.
- Según nuestros informantes, el Ejército venezolano no está dispuesto a seguir a Chávez hasta el precipicio –y luego a tirarse por él.
- No creen en la posibilidad de una victoria electoral por la oposición. Chavez ha instaurado el voto electrónico, lo que le permite manipular las elecciones y le preoporciona la mayoría que él quiera.
- Critican la acción exterior de España a este respecto. Chavez ya ha anunciado que ganará las elecciones por un 54%.
- Consideran que ni siquiera defendemos los intereses de las empresas españolas ubicadas en Venezuela. Ahí están los casos del Santander o de Repsol.
- De manera que nuestros interlocutores piensan más bien en una intervención del Ejército que reponga la democracia.
- Y nos cuentan una significativa historia. Venezuela era un país cuya gente vestía de una forma elegante y correcta. Las señoras arregladas y los señores con traje. Hoy día todos se han uniformado: pantalones vaqueros, camiseta y zapatillas deportivas. En el trabajo guardan los trajes y los vestidos. Nadie quiere que lo señalen, porque eso equivale al insulto, a la descalificación.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Pero ese tiempo no le ha ido bien al nuevo gorila del Caribe. Los venezolanos empiezan a sentir los efectos de una pésima gestión económica, que se unen a un recorte cada vez más drástico de sus libertades.
Dos representantes de la oposición venezolana nos visitaban en la sede de Cedaceros. Aquí explico algunas de las cosas que nos contaron.
- Chavez está recortando la actividad de las empresas entre un 20 y un 30% por la falta de electricidad.
- Hay conexiones probadas entre el Islam más radical y Venezuela: Hamas y Hezbolá están presentes en ese país.
- Chavez ejerce una repressión policial, pero también para-policial, a través de bandas propias.
- A todo ello hay que unir una delincuencia no reprimida por el régimen que mata a unas 15.000 personas al año.
- Chavez está habilitando a militares cubanos como mandos intermedios fieles a él en el Ejército venezolano. Eso ha provocado la renuncia de su compadre y número 2 del régimen chavista.
- Según nuestros informantes, el Ejército venezolano no está dispuesto a seguir a Chávez hasta el precipicio –y luego a tirarse por él.
- No creen en la posibilidad de una victoria electoral por la oposición. Chavez ha instaurado el voto electrónico, lo que le permite manipular las elecciones y le preoporciona la mayoría que él quiera.
- Critican la acción exterior de España a este respecto. Chavez ya ha anunciado que ganará las elecciones por un 54%.
- Consideran que ni siquiera defendemos los intereses de las empresas españolas ubicadas en Venezuela. Ahí están los casos del Santander o de Repsol.
- De manera que nuestros interlocutores piensan más bien en una intervención del Ejército que reponga la democracia.
- Y nos cuentan una significativa historia. Venezuela era un país cuya gente vestía de una forma elegante y correcta. Las señoras arregladas y los señores con traje. Hoy día todos se han uniformado: pantalones vaqueros, camiseta y zapatillas deportivas. En el trabajo guardan los trajes y los vestidos. Nadie quiere que lo señalen, porque eso equivale al insulto, a la descalificación.
lunes, 8 de febrero de 2010
Intercambio de solsticios (57)
Historia de Adelfa (7)
El testimonio seguía diciendo:
Bueno (…) hasta los 4 años, de vida normal, espiritualmente. Hasta los cuatro años seguía siendo normal. Pero, a partir de los 4 años (…) pues, malviviendo, como mártir en el calvario. Entonces, según (…) empecé a ver gente, pero que según yo, no tenía (…) Entonces, empezó siendo una broma. La cual me llevó, diríamos, a una enfermedad más amplia. Nació un bebé, y mi madre me llevó, y yo decía: “Ese bebé va a morir dentro de 4 horas”. Y eso ocurría. Entonces, mi madre (…) en ese campo (…) pues mucho miedo. Porque, la gente del pueblo, ya no hablaban, decían que yo era la maldición. Cuando yo decía algo, pues ocurría (…) Desde luego que (…) Dijo que, para más motivos, pues no me quería (…) una enfermedad (…) hasta el extremo de decir yo (…) que venía a recogerme (…) y que, cuando transcurrió esa enfermedad, tan lenta, pero perjudicial. Entonces me llevaban, pues a miles de sitios, como había dicho en la otra cinta, para curarme. Y, según algunos sitios, decía que yo había nacido antes, que yo había regresado, y que yo era un ser que no era de esa tierra, de ese planeta, y cosas de estas (…) Decir “ovnis” no tiene influencia, pero si la tuviera, sí que lo diría. Porque no tenía ni explicación, una chica que no había visto un avión, nunca había visto un helicóptero, supiera que hay algo que suele bajar y que suele volar (…)
A partir de ahí, pues, yo me quedé en ese rincón de la casa, viendo todo lo que pasaba, comentándolo a todo el mundo. Si yo veía algo malo, lo decía (…) me taparon esa visión. Y, como era muy difícil curarme, porque en Guinea, como es muy difícil curar esas enfermedades, porque eran enfermedades espirituales, me llevó mi madre a una curandera. Esa curandera, curaba como (…) enfermedades (…) tenían muchos nombres. Se pueden llamar (…) nombres que significan cada uno múltiples cosas, las enfermedades espirituales curadas por las mujeres, y el “butí” (?) era, y sigue siendo, ¿eh?, enfermedades espirituales, pero, y algo más, algo más significaba que era curanderismo y al mismo tiempo (…) la cabeza (…) por eso mismo (…) ¿qué pasa? (…) hablaron con mi hermana. Empiezo a ir a clase, normal y corriente, y un día vuelve a la carga mi enfermedad, porque normalmente yo, personalmente, no me acordaba de lo que me había pasado 2 años atrás, porque habían pasado ya (…) como 6 años después. Entonces pasó que (…) a clase, una mañana, y un profesor de religión estaba hablando precisamente de las enfermedades espirituales. Entonces, cuando pasó eso, hubo algo en mí que (…) la crítica del profesor. Entonces, me quedé como inválida, yo no podía moverme (…) inmóvil (…) En ese caso, pues me llevan al médico. Y el médico (…) Por cierto. Pero, me mandan a curanderos tradicionales. Bueno, y cuando me mandan al curandero tradicional, llegamos ahí, y el curandero dice: “(…)” Pues el silencio que habían guardado hasta ese momento (?) Tienen que llevarme ya, para que arreglen ese problema, y si no, va a pasar algo peor de lo que les había pasado aquel día. Y mi hermana (…) problema, ya me manda a Guinea. Y el día que salí en Libreville mi hermana me dio dinero para que yo viera a mi madre y para que me hagan el tratamiento.
El testimonio seguía diciendo:
Bueno (…) hasta los 4 años, de vida normal, espiritualmente. Hasta los cuatro años seguía siendo normal. Pero, a partir de los 4 años (…) pues, malviviendo, como mártir en el calvario. Entonces, según (…) empecé a ver gente, pero que según yo, no tenía (…) Entonces, empezó siendo una broma. La cual me llevó, diríamos, a una enfermedad más amplia. Nació un bebé, y mi madre me llevó, y yo decía: “Ese bebé va a morir dentro de 4 horas”. Y eso ocurría. Entonces, mi madre (…) en ese campo (…) pues mucho miedo. Porque, la gente del pueblo, ya no hablaban, decían que yo era la maldición. Cuando yo decía algo, pues ocurría (…) Desde luego que (…) Dijo que, para más motivos, pues no me quería (…) una enfermedad (…) hasta el extremo de decir yo (…) que venía a recogerme (…) y que, cuando transcurrió esa enfermedad, tan lenta, pero perjudicial. Entonces me llevaban, pues a miles de sitios, como había dicho en la otra cinta, para curarme. Y, según algunos sitios, decía que yo había nacido antes, que yo había regresado, y que yo era un ser que no era de esa tierra, de ese planeta, y cosas de estas (…) Decir “ovnis” no tiene influencia, pero si la tuviera, sí que lo diría. Porque no tenía ni explicación, una chica que no había visto un avión, nunca había visto un helicóptero, supiera que hay algo que suele bajar y que suele volar (…)
A partir de ahí, pues, yo me quedé en ese rincón de la casa, viendo todo lo que pasaba, comentándolo a todo el mundo. Si yo veía algo malo, lo decía (…) me taparon esa visión. Y, como era muy difícil curarme, porque en Guinea, como es muy difícil curar esas enfermedades, porque eran enfermedades espirituales, me llevó mi madre a una curandera. Esa curandera, curaba como (…) enfermedades (…) tenían muchos nombres. Se pueden llamar (…) nombres que significan cada uno múltiples cosas, las enfermedades espirituales curadas por las mujeres, y el “butí” (?) era, y sigue siendo, ¿eh?, enfermedades espirituales, pero, y algo más, algo más significaba que era curanderismo y al mismo tiempo (…) la cabeza (…) por eso mismo (…) ¿qué pasa? (…) hablaron con mi hermana. Empiezo a ir a clase, normal y corriente, y un día vuelve a la carga mi enfermedad, porque normalmente yo, personalmente, no me acordaba de lo que me había pasado 2 años atrás, porque habían pasado ya (…) como 6 años después. Entonces pasó que (…) a clase, una mañana, y un profesor de religión estaba hablando precisamente de las enfermedades espirituales. Entonces, cuando pasó eso, hubo algo en mí que (…) la crítica del profesor. Entonces, me quedé como inválida, yo no podía moverme (…) inmóvil (…) En ese caso, pues me llevan al médico. Y el médico (…) Por cierto. Pero, me mandan a curanderos tradicionales. Bueno, y cuando me mandan al curandero tradicional, llegamos ahí, y el curandero dice: “(…)” Pues el silencio que habían guardado hasta ese momento (?) Tienen que llevarme ya, para que arreglen ese problema, y si no, va a pasar algo peor de lo que les había pasado aquel día. Y mi hermana (…) problema, ya me manda a Guinea. Y el día que salí en Libreville mi hermana me dio dinero para que yo viera a mi madre y para que me hagan el tratamiento.
viernes, 5 de febrero de 2010
Arnaud Roux
Conocí al joven consejero político de la embajada de Francia en el acto que UPyD organizaba para presentar a nuestro partido a la representación del cuerpo diplomático acreditado en España. Hablé con él durante un rato y le pedí que me pusiera en contacto con la gente del Mo-Dem –el partido presidido por François Bayrou, un partido centrista que lucha en un terreno complicado a causa de una ley electoral estrictamente mayoritaria y que es el tercero de Francia-. Y Roux me facilitaba sus coordenadas.
No mucho después, Arnaud me invitaba a comer.
Eligió Roux como plato fuerte un bacalao al pil-pil. Y yo, recordando la anécdota histórica de Bilbao, cuando un comerciante de bacalao al por mayor pedía a su proveedor de pescado 10.000 kilos de este pez, pero se equivocaba poniendo en el pedido un cero más a la derecha. Llegó la partida y el pescatero se echaba las manos a la cabeza: “¡Qué hago yo con esto ahora!” Pues llegó el sitio de los carlistas –creo que el segundo- y el comerciante se forraba. Unas de las recetas que hicieron furor en aquellas duras semanas fue la del “bacalao al pil-pil”, que consiste en este pescado, aceite de oliva y “mucho cariño”.
Así que, entre pil y pil, Roux se interesaba sobre la cuestión vasca, los problemas económicos de España y las propuestas de nuestro partido.
Es de notar cómo el diagnóstico que hacemos desde UPyD se comparte por casi todo el mundo que habla contigo. Y no se trata sólo de una cuestión de educación. Se observa que la deriva económica y política española resulta preocupante para todos, que la digestión actual del Estado de las Autonomías parece más que difícil y que la calidad democrática en nuestro país es manifiestamente mejorable.
Y que UPyD es un partido con una respuesta firme a todas esas cuestiones, que huye de las componendas a que son tan sensibles los partidos tradicionales y que está creciendo en un contexto de notable insatisfacción política.
Los países serios, los que disponen de una economía fuerte y que están saliendo de la crisis, saben que las cosas no van bien en España. Y algunos, como Francia, están interesados en nuestro proyecto. No es poca cosa.
No mucho después, Arnaud me invitaba a comer.
Eligió Roux como plato fuerte un bacalao al pil-pil. Y yo, recordando la anécdota histórica de Bilbao, cuando un comerciante de bacalao al por mayor pedía a su proveedor de pescado 10.000 kilos de este pez, pero se equivocaba poniendo en el pedido un cero más a la derecha. Llegó la partida y el pescatero se echaba las manos a la cabeza: “¡Qué hago yo con esto ahora!” Pues llegó el sitio de los carlistas –creo que el segundo- y el comerciante se forraba. Unas de las recetas que hicieron furor en aquellas duras semanas fue la del “bacalao al pil-pil”, que consiste en este pescado, aceite de oliva y “mucho cariño”.
Así que, entre pil y pil, Roux se interesaba sobre la cuestión vasca, los problemas económicos de España y las propuestas de nuestro partido.
Es de notar cómo el diagnóstico que hacemos desde UPyD se comparte por casi todo el mundo que habla contigo. Y no se trata sólo de una cuestión de educación. Se observa que la deriva económica y política española resulta preocupante para todos, que la digestión actual del Estado de las Autonomías parece más que difícil y que la calidad democrática en nuestro país es manifiestamente mejorable.
Y que UPyD es un partido con una respuesta firme a todas esas cuestiones, que huye de las componendas a que son tan sensibles los partidos tradicionales y que está creciendo en un contexto de notable insatisfacción política.
Los países serios, los que disponen de una economía fuerte y que están saliendo de la crisis, saben que las cosas no van bien en España. Y algunos, como Francia, están interesados en nuestro proyecto. No es poca cosa.
jueves, 4 de febrero de 2010
Un paseo por Zamora
Este sábado del final de un frío mes de enero paseo por la calle peatonal de Zamora. Es la más transitada de la ciudad, allí se encuentran la catedral, el parador y las principales tiendas. Se trata de la calle Santa Clara.
Una mujer lleva de la mano a una niña. Esta le pregunta:
- ¿Por qué papá se marchó de casa?
La señora -¿su madre?- pone la mirada en el cielo azul de esa mañana y contesta:
- Tu padre decidió irse con Inma…
Y la niña continúa la frase inacabada.
- Así son las cosas…
- Así son las cosas –asiente la mujer-. Nada es para toda la vida.
Y yo prosigo mi paseo recordando el acto de nuestra gente de Zamora en la tarde anterior. El trabajo que José Luis y Miguel y la gente que estos han ido captando han realizado para que UPyD vaya convirtiéndose en una realidad en su provincia. Gente con ganas, personas que huyen del ombliguismo de aquellos que quieren las organizaciones para hacerse fuertes en ellas, para reforzar su personalidad, para ser algo… No, nuestra gente de Zamora está apostando por transformar las cosas, por sembrar en esta parte de Castilla la semilla que nos permita introducir también aquí el concepto de ciudadanía como oposición al de servidumbre.
Y en Zamora nos encontramos pocos meses después de aquella historia que narraba yo en la campaña electoral de las europeas. “Zamora y la maleta magenta”, porque la sede de UPyD en esta ciudad cabía en esa maleta. Hoy es una sede más que digna desde la que podrán crecer y desarrollar la acción de partido.
No hay que confundir desde luego voluntad con voluntarismo, y en política hemos tenido demasiado de esto último. Pero ha bastado –y el caso de Zamora lo demuestra- con esas 2 personas empujando el carro para que muy poco tiempo después sea otra bien distinta la realidad de nuestro partido en la ciudad.
Se merecen nuestro apoyo. Por eso, cuando Miguel nos deja en esa fría noche de viernes para volver a su casa, yo me despido con un “¡Hasta cuando vosotros queráis!” Y, como se referían a un encuentro con un nuevo compañero en Benavente, me ofrezco para dar una charla en esa reunión.
“No se ganó Zamora en una hora”, dice el refrán. Las cosas son difíciles, pero más lo son si no nos ponemos a trabajar.
Una mujer lleva de la mano a una niña. Esta le pregunta:
- ¿Por qué papá se marchó de casa?
La señora -¿su madre?- pone la mirada en el cielo azul de esa mañana y contesta:
- Tu padre decidió irse con Inma…
Y la niña continúa la frase inacabada.
- Así son las cosas…
- Así son las cosas –asiente la mujer-. Nada es para toda la vida.
Y yo prosigo mi paseo recordando el acto de nuestra gente de Zamora en la tarde anterior. El trabajo que José Luis y Miguel y la gente que estos han ido captando han realizado para que UPyD vaya convirtiéndose en una realidad en su provincia. Gente con ganas, personas que huyen del ombliguismo de aquellos que quieren las organizaciones para hacerse fuertes en ellas, para reforzar su personalidad, para ser algo… No, nuestra gente de Zamora está apostando por transformar las cosas, por sembrar en esta parte de Castilla la semilla que nos permita introducir también aquí el concepto de ciudadanía como oposición al de servidumbre.
Y en Zamora nos encontramos pocos meses después de aquella historia que narraba yo en la campaña electoral de las europeas. “Zamora y la maleta magenta”, porque la sede de UPyD en esta ciudad cabía en esa maleta. Hoy es una sede más que digna desde la que podrán crecer y desarrollar la acción de partido.
No hay que confundir desde luego voluntad con voluntarismo, y en política hemos tenido demasiado de esto último. Pero ha bastado –y el caso de Zamora lo demuestra- con esas 2 personas empujando el carro para que muy poco tiempo después sea otra bien distinta la realidad de nuestro partido en la ciudad.
Se merecen nuestro apoyo. Por eso, cuando Miguel nos deja en esa fría noche de viernes para volver a su casa, yo me despido con un “¡Hasta cuando vosotros queráis!” Y, como se referían a un encuentro con un nuevo compañero en Benavente, me ofrezco para dar una charla en esa reunión.
“No se ganó Zamora en una hora”, dice el refrán. Las cosas son difíciles, pero más lo son si no nos ponemos a trabajar.
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