sábado, 8 de junio de 2024

El régimen iraní y el atentado contra Vidal-Quadras

Algunas de las gentes que afirman de sí mismas estar bien informadas, aseguran que el atentado contra el político español Alejo Vidal-Quadras no debe responsabilizarse al régimen teocrático iraní, por cuanto no responde éste al habitual "modus operandi" del gobierno de los ayatollahs. Olvidan quienes eso afirman el ya largo rosario de acciones terroristas de estos fundamentalistas islámicos y de las advertencias institucionales que han sido seguidas por la actuación de la policía y de los tribunales de diversos países. 


Vayamos con algunos ejemplos. El comunicado de prensa del juez de instrucción del cantón de Vaud (Suiza), de 22 de junio de 1990, sobre el asesinato de íKazen Radjavi, en el que se implicaba a los servicios secretos iraníes; un atentado criminal que estaba conectado con el asesinato de Ahmad Moradi-Talebi. En relación con el caso Radjavi, el juez vinculaba también el crimen a dos diplomáticos iraníes que abandonaron ese país después de cometido el hecho.


Ya en el año 1997, una declaración de la Presidencia de la Comisión Europea aseguraba textualmente que “en las circunstancias actuales no hay base para la continuidad del diálogo crítico”. Y que sólo "podrán producirse avances si las autoridades iraníes respetan las normas del Derecho Internacional y se abstienen de actos terroristas”.


Se refería la Comisión al caso Mikonos, aquel que el 17 de septiembre de 1992, en un restaurante de Berlín que tenía ese nombre, fueron asesinados poco antes de las 23 hs. ella Dr. Sadegh Sharafkandi, presidente del Partido Democrático de Kurdistán y tres dirigentes más de ese partido, que pretendía obtener un estatuto de autonomía para los kurdos de Irán.


 Establecía el gobierno de la Unión un conjunto de medidas, entre las cuales la venta de armas por los países miembros al régimen quedaba prohibida, además de otras diversas medidas.


La prensa ha seguido informando acerca de estas actuaciones iraníes. Según el diario Balkansight de 23 de octubre de 2019: la policía de Albania descubría que una célula terrorista estaba planeando ataques contra exiliados iraníes acogidos en dicho país. Es preciso advertir que este grupo estaba integrado por miembros del crimen organizado, por lo cual el "modus operandi" no sería muy diferente al del atentado que estuvo a punto de costarle la vida a Vidal-Quadras.


Abundando en lo expresado, recurriendo al medio holandés De Telegraaf de 27 de octubre de 2019 debido a las sanciones contra Irán, Hezbollah se ha involucrado cada vez más en el tráfico de drogas. Según el citado medio, estaría en contacto con bandas de drogas colombianas que lavan el dinero comprando automóviles y coches de lujo.


Los miembros del régimen, sin embargo, no han dejado de emplear recursos propios, como ocurriría en el atentado fallido que pretendían provocar en la asamblea del Consejo General de la Resistencia Iraní (CGRI) celebrado en Villepinte, a las afueras de París, en el año 2018 en el que participé como invitado. Un diplomático iraní -de nombre Assadi- fue condenado por esta causa a 20 años de prisión por un tribunal belga.


Al igual que otras bandas terroristas como ETA, cuyas bombas y balas sonaron muy cerca de mis oídos en la larga etapa de mi vida que transcurrió en el País Vasco, a las amenazas a los que les hacíamos frente seguían los atentados. Un comunicado del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, de 26 de octubre de 2022, prescribió sanciones para -entre otros muchos políticos y periodistas- Alejo Vidal-Quadras, Javier Zarzalejos y Hermann Tertsch.


En este sentido, el Washington Post de 30 de enero de 2024, informaba de que un ciudadano iraní fue investigado por montar una trama para matar a dos exiliados políticos en Maryland. Y según el Financial Times de 30 de enero de 2024, en su información sobre la llamada por Irán al embajador del Reino Unido, dicha llamada se produjo toda vez que el este país había afirmado que oficiales senior del IRGC (Iranian Revolutionary Guard Corps) habían planeado asesinar a dos presentadores de televisión en Gran Bretaña alquilando para ese trabajo a bandas del crimen organizado.


La investigación judicial sigue su curso en el caso del atentado que estuvo a punto de costarle la vida a Vidal-Quadras. Debemos en todo caso respetar su actuación, pero existen sobrados antecedentes para situar al régimen de los ayatollahs en el origen de este crimen que, por fortuna, no consiguió su objetivo. 

domingo, 2 de junio de 2024

José Luis Ainsúa


Una amiga común me envía la esquela de José Luis Ainsúa,  fallecida en su Palencia natal a los 70 años.


Este dato -su edad- indica que éramos de la misma quinta, aunque nuestros orígenes personales y convicciones ideológicas fueron -al menos estas últimas- en la primera fase de nuestra relación muy diferentes, pero -lo he afirmado en privado en muchas ocasiones- creo que existe un efecto de imantación entre la buena gente, lo mismo que lo hay entre quienes no lo son.


Y José Luis era una buena persona. Mi abuela materna me repetía que, cuando era joven, le interesaba la gente atractiva, la guapura; en la madurez, le llamaba la atención la inteligencia; con la vejez era la bondad la cualidad que ella valoraba más.


Y en política, ser buena gente equivale a no ser sectario. En la vida en general ocurre lo mismo, pero en política aún más. Ahora y siempre, pero quizás más en estos momentos de polarización. Aunque el común de los ciudadanos se ubican el centro político, abundan quienes dividen el mundo entre "nosotros" y los "otros" -que en realidad es un “no a otros”-, quienes construyen muros y barrenan los puentes, los que siguen las banderas partidistas dispuestos a inmolarse -siempre de manera figurada, por supuesto- si eso fuera necesario.


La distancia -personal y política- desfigura los contornos de la realidad, como nos advertía Platón en su caverna. Y yo pensaba que José Luis emergía de la lucha obrera antifranquista como un aguerrido combatiente dispuesto a embestir con denuedo contra los fachosos elementos de la derecha españolista. Yo estaba convencido de que el Partido Popular nada tenía en contra de las políticas sociales. Es más, yo las promovía de manera incansable. Ya decía mi bisabuelo, Antonio Maura, que él carecía de conmutador entre el corazón y la inteligencia. 


El interlocutor de mis iniciativas sociales en el parlamento vasco en el grupo de Izquierda Unida era, de manera inevitable, José Luis. Y en consecuencia recabaría en no pocas ocasiones su apoyo a mis propuestas. Debo decir que me encontraría con su rechazo en los primeros momentos, quizás como producto de unos prejuicios que ninguna relación tenían con mis planteamientos.  Pero poco a poco iría cediendo su resistencia, y el voto, cuando no la firma de su grupo, acompañaban mis sugerencias. Se establecía así un extraño maridaje -una curiosa pareja- que culminaría poco después cuando José Luis nos invitaba, a Anneli, mi mujer, y a mí, a su cumpleaños.


Pensaba yo que a ese festejo acudirían un amplio y variopinto grupo de amigos, en su gran mayoría comunistas. De modo que hacia él acudimos, dispuesto yo a exhibir mi condición de ex directivo de las Juventudes Socialistas, aunque cabía también pensar que era peor el remedio que la enfermedad, y que más valía que acreditara mi condición de principal interpelante parlamentario en materia de políticas sociales y miembro del PP que la de un viejo socialdemócrata -revisionista, por lo tanto-. Pero en la celebración sólo estaríamos los cuatro: Anneli y yo y Conso -la mujer de Jose Luis- y éste. Se trata a de una expresiva señal de hasta qué punto valoraba Ainsúa nuestra reciente amistad.


Serían muchas las oportunidades para el encuentro a partir de entonces. Y amigos los dos,  entraríamos en adelante en una misma ecuación. Visitarían ellos nuestra casa de Burguete, participaría él -invitado por mí- al acto constitutivo de lo que después sería UPyD; y cuando fui nombrado coordinador de este partido en el País Vasco, le seleccionaría para ese mismo puesto en Álava. Y no sólo era la política, José Luis organizaría una asociación para reclamar los derechos de los damnificados por la explosión en la calle Gaspar Arroyo de Palencia en el año 2007. 


Sería en esa ocasión cuando la capacidad del viejo sindicalista de CCOO brillaría en todo su esplendor. Pasear con él por las calles de su ciudad era imposible sin que a cada paso interrumpieron nuestro camino. Jose Luis me pedía entonces que gestionara con Agustín Ibarrola el logotipo de su asociación, lo que el artista vasco haría con su proverbial generosidad como una contribución gratuita a esa causa.


Pero la enfermedad del cáncer se cernía sobre él, y la distancia geográfica provocaría un desencuentro que me parece que José Luis sintió como una falla en mi compromiso para con él. La vida es lo suficientemente complicada como para atribuir responsabilidades a los hechos. Para eso ya existen los jueces y yo nunca me he atrevido a entrar en esa  categoría, tampoco en la de evaluar los excesos y los defectos en la amistad.


Mi última conversación con él fue -así ocurre con frecuencia en los tiempos que corren ahora- por WhatsApp. Sería con ocasión del fallecimiento de otro comunista, Julio Anguita, que José Luis admiraba. Las diferencias entre él y yo se habían abismado ya para entonces de una manera difícil de salvar. Pero la memoria siempre recurre a los momentos más gratos de los vividos. En esos recovecos de mi memoria queda él y su forma se ser. La de una persona buena y la de un político transigente y afable.

lunes, 27 de mayo de 2024

American Pie


"American Pie" es una canción icónica del compositor estadounidense Don McLean, escrita en el año 1972, en la que describe su visión del mundo norteamericano. La canción hace referencia a la historia del rock and roll como género musical y referente cultural de su país, comenzando con la muerte de los músicos Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper en un accidente aéreo en febrero de 1959, hasta llegar al año 1970.


En ella, se menciona también a varios artistas del género, como Elvis Presley, Bob Dylan, los Beatles, o los Rolling Stones, alternando con sucesos reales, como la llegada del hombre a la Luna en 1969 (A generation lost in space).


McLean no sería muy explícito acerca de los propósitos y el significado que pretendía dar a su canción. "Encontrarán muchas 'interpretaciones' de mi letra pero no les diré la mía... Lamento dejarlos a todos así, pero hace tiempo me di cuenta de que los compositores deben dar sus declaraciones y marcharse, manteniendo un silencio digno". Podría haber dicho también que, en el momento en el que un autor da por terminado un texto -un cuadro, una escultura...- y lo comparte con la audiencia y el público, deja la obra de ser suya porque nos pertenece a todos.


Les propongo un viaje por el tiempo hasta aquellos años 70 en los que, a los españolitos del tardofranquismo, aburridos del paisaje en blanco y negro de nuestra realidad política y social, la sola mención de los Estados Unidos, su heterogénea cultura, su libertad individual... nos hacía pensar en un mundo inimaginable por lo diferente al nuestro. Sólo unos pocos afortunados lo habían conocido de cerca y ese hecho los convertía poco menos que en una especie de nautas venidos de planetas distantes del nuestro.


Dice así:


"Hace mucho, mucho tiempo

Todavía puedo recordar

Cómo esa música solía hacerme sonreír

Y sabía que si tenía mi oportunidad

Que podría hacer bailar a esa gente

Y, tal vez, estarían felices por un tiempo


Pero febrero me hizo temblar

Con cada periódico que entregaría

Malas noticias en la puerta

No podía dar un paso más


No recuerdo si lloré

Cuando leí sobre su novia viuda

Pero algo me tocó profundamente en el interior

El día en que murió la música”


(Se refiere aquí McLean al 3 de febrero de 1959, el día en el que tres astros de la música popular murieron en un accidente de avioneta: el pionero del rock Buddy Holly, el DJ conocido como the Big Bopper, y Richie Valens, uno de los primeros latinos del rock y autor de "La Bamba").


Así que, adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique, pero el dique estaba seco”.


(Para algún exégeta de esta canción, esos versos esconden la nostalgia de los tiempos que se fueron. Y no existe nada que sea más característico de los Estados Unidos que el pastel de manzana (apple pie), el automóvil marca Chevrolet (Chevy) y la sensación de libertad y aventura que brindaba para ir a donde uno quisiera).


Y esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Cantando, éste será el día en que muera

Éste será el día en que muera


¿Escribiste el libro del amor?

¿Y tienes fe en Dios por encima de todo?

¿Si la Biblia te lo dice?

¿Crees en el rock 'n roll?

¿Puede la música salvar tu alma mortal?

¿Y puedes enseñarme a bailar despacio?”


(El rock se ha convertido en la nueva religión para las jóvenes generaciones: "¿Escribiste el Libro del Amor?¿Puede la música salvar tu alma mortal"? ("Did you write the Book of Love? Can music save your mortal soul?"). La respuesta es el amor que nos ofrecen John, Paul, George, Ringo y otros como alternativa a la guerra, la acción sin límite de la policía…)


Bueno, sé que estás enamorado de él

Porque te vi bailando en el gimnasio

Ambos se quitaron los zapatos

Hombre, me gustan esos rhythm and blues


Era un quinceañero solitario como un potro desbocado

Con un clavel rosa y una camioneta

Pero sabía que no tenía suerte

El día en que murió la música”.


(El protagonista de la canción no va de un lado a otro, feliz y contento, conduciendo su camioneta con un clavel prendido en la solapa… y es que le ha dejado su novia, a la que observa con tristeza con otro en el baile de la escuela).


Comencé a cantar: Adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique, pero el dique estaba seco

Esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Y cantando, éste será el día en que muera

Éste será el día en que muera


Ahora, durante diez años hemos estado solos

Y el musgo crece en una piedra rodante

Pero no es así como solía ser

Cuando el bufón cantó para el rey y la reina

En un abrigo que le pidió prestado a James Dean

Y una voz que vino de ti y de mí


Oh, y mientras el rey miraba hacia abajo

El bufón robó su corona espinosa

La sala quedó suspendida

No se ha producido ningún veredicto”.


(Ha perdido ya la inocencia y, con ella, también se tambalean los elementos más simbólicos de su primera juventud. Elvis, el "rey del rock", es destronado por un "juglar" vestido con "una chaqueta prestada de James Dean". ("And when the King was looking down, the jester stole his thorny crown..."). El juglar es Bob Dylan, la "nueva voz de la generación de los 60" que en muchas canciones hace referencia al personaje bufonesco y que, en la carátula de su álbum más importante de esa época, se viste con una chaqueta de cuero a lo "James Dean").


Y mientras Lenin leía un libro de Marx

El cuarteto practicó en el parque

Y cantamos en la oscuridad

El día en que murió la música


Estábamos cantando: adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique, pero el dique estaba seco

Esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Y cantando: éste será el día en que muera

Éste será el día en que muera


El batiburrillo en un verano hinchador.

Los pájaros volaron con un refugio de lluvia

Ocho millas de altura y cayendo rápido

Aterrizó sucio en la hierba

Los jugadores intentaron un pase adelante

Con el bufón al margen en un elenco


Ahora el aire del medio tiempo era dulce perfume”


(Se refiere al año 1967, que llenaría el aire de marihuana, el "dulce perfume”).


Mientras los sargentos tocaban una melodía de marcha”.


(Aparecen ahora en escena, el "cuarteto tocando en el parque" ("The quartet playing in the park"), se trata de los Beatles, a quienes también denomina como los "sargentos" en alusión al famoso álbum "La Banda del Sargento Pepper").


Todos nos levantamos para bailar

¡Pero nunca tuvimos la oportunidad!

Porque los jugadores intentaron tomar el campo

La banda de marcha se negó a ceder

¿Recuerdas lo que fue revelado

El día en que murió la música?


Empezamos a cantar: adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique, pero el dique estaba seco

Esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Y cantando: éste será el día en que muera

Éste será el día en que muera


Oh, y allí estábamos todos en un solo lugar

Una generación perdida en el espacio

Sin tiempo para empezar de nuevo

Así que vamos: ¡Jack sé ágil, Jack sé rápido!

Jack flash se sentó en un candelabro

Porque el fuego es el único amigo del diablo


Oh, y mientras lo observaba en el escenario

Mis manos estaban apretadas en puños de rabia

Ningún ángel nacido en el infierno

Podría romper el hechizo de Satanás

Y como las llamas se elevaron a la noche

Para encender el rito de sacrificio

Vi a Satanás riendo con deleite

El día en que murió la música”.


(Cuando hay ángeles también están los demonios Y aparece Jack Flash -los Rolling Stones- que entonces cantaban "Jumpin' Jack Flash" y "Simpatía por el Diablo". Podríamos referir que, en diciembre de 1969, los Rolling dieron un concierto gratis cerca de San Francisco, para toda esta "generación perdida en el espacio" ("A generation lost in space") que se tornó violento. El conjunto contrató a un grupo de motociclistas Hell's Angels (los Ángeles del Infierno) para mantener el orden. Uno de ellos mató de una puñalada a un espectador mientras Mick Jagger cantaba en el escenario envuelto en una capa roja. "Ningún ángel nacido en el infierno pudo romper ese hechizo satánico" ("No angel born in hell could break that Satan's spell"). Para muchos ese concierto puso punto final al idealismo de los 60. La música había muerto).


Estaba cantando: adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique: pero el dique estaba seco

Esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Y cantando: éste será el día en que muera

Éste será el día en que muera


Conocí a una chica que cantaba blues

Y le pedí buenas noticias

Pero ella simplemente sonrió y se alejó

Fui a la tienda sagrada

Donde había escuchado la música años antes

Pero el hombre de allí dijo que la música no sonaría 

Y en las calles: Los niños gritaban

Los amantes lloraron, y los poetas soñaron

Pero ni una palabra fue hablada

Las campanas de la iglesia estaban rotas

Y los tres hombres que más admiro

El padre, el hijo y el Espíritu Santo

Cogieron el último tren hacia la costa

El día en que murió la música


Y cantaban: adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique, pero el dique estaba seco

Y esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Cantando: éste será el día en que muera

Éste será el día en que muera


Cantaban: adiós, señorita tarta americana

Llevé mi chevy al dique, pero el dique estaba seco

Esos chicos buenos estaban bebiendo whisky y más whisky

Cantando: éste será el día en que muera”.