jueves, 15 de octubre de 2009

La Unión Europea después del referendum irlandés

Una vez producido el “sí” irlandés en un referendum que ya el semanario británico The Economist ha calificado de incomprensible –casi dos tercios han votado afirmativamente cuando hace pocos meses muchos de los que hoy lo han hecho ayer dijeron que “no”- y ratificado también por Polonia, sólo queda la firma checa para que el Tratado de Lisboa entre en vigor.
Se da el caso de que es la quinta vez que Irlanda se pronuncia respecto de un tratado que se refiera al desarrollo del proyecto europeo. Y ello se ha producido con la más alta participación histórica y con el resultado más claro de todos –el 67% favorable.
Toda Europa ha respirado con satisfacción. Y es que el voto no era gratis: no existía un “plan B” si Irlanda no lo respaldaba.
También ha jugado la crisis económica: fuera de la Unión hace más frío.
Pero decía que está también la cuestión checa, que es más bien un procedimiento de ratificación. A pesar de las argucias del presidente de ese país, el Tribunal Constitucional de Chequia puede tomar la última decisión, y hacerlo antes de que termine el año. Parece que finalmente el Presidente no va a agotar el plazo.
En ese caso quedaría el compromiso establecido por los conservadores británicos de Cameron de someter el Tratado a un nuevo referendum. Pero tampoco les saldría gratis: un “no” a Lisboa les dejaría fuera de la Unión.
De modo que, parece más o menos claro que el Tratado entrará en vigor el próximo 1 de enero.
En este sentido, la próxima cumbre europea de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión deberá optar por alguna que otra decisión:
¿Nombrará a los miembros de la Comisión Europea para ratificarlos toda vez que Lisboa entre en vigor o, en lugar de eso, mantendrá a la actual Comisión en funciones y con la que está cayendo?
Este es un difícil "morlaco" que deberá lidiar España.
Antes del referendum irlandés, la presidencia española era la de las 2 “íes”: igualdad e innovación. A estas se suma ahora la tercera: imaginación –interinidad, indefinición… como se quiera.
Por otra parte, y siempre en este caso, España no lo presidiría todo. No lo haría con el Consejo Europeo –lo haría su presidente- o con el Consejo de Asuntos Exteriores –que lo haría el nuevo Mr. PESC.
Uno de los temas que pretende resolver Lisboa es el problema de la falta de continuidad de la presidencia que se ve obligada a cambiar cada 6 meses; pero lo hace a través de una discontinuidad en la cadena de mando. Habrá nada menos que “4 mosqueteros” de la Unión: el del Consejo, el de Exteriores, el de la Comisión –que con Lisboa adquiere personalidad jurídica- y el semestral, que se mantiene y a su vez se multiplica por 3: la presidencia anterior, la actual y la futura.
El gran problema será el de coordinar todo esto. No será tarea fácil.
Y a este jaleo institucional no le será ajeno el nuevo Mr. PESC. ¿Representará este sólo a los 3 países más importantes de Europa o integrará de forma efectiva la política exterior del conjunto?
parafraseando el trabalengüas: “Europa sigue enrollada ¿quién la desenrollará? El desenrollador…”

miércoles, 14 de octubre de 2009

Intercambio de solsticios (39)

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Me levanto temprano, como todos los días.
Por la televisión, Alonso gana en Malasia,
Hace sol, y en mi paseo por la playa
Hay gente que me saluda.
Me canso,
No sé si arrastro ya mi vejez prematura,
O se trata sólo de una obsesión.
Compro el periódico, hay un reportaje,
Los "singles",
Solos,
Solitarios,
Por ejemplo yo...
Y tú.

Entonces me digo,
Que la soledad es tu opción
Y que sólo por eso es tambi�n la mía.
Me agobia el tráfico de gente
Y las colas en los restaurants,
Así que como en casa,
Siesta,
Lectura,
Escritura.
Salgo de paseo,
Hay un rincón encantador,
Donde las olas hoy chocan mansamente.
Me quedo un rato allí,
Absorto en el mar
Y en tu recuerdo,
Y le pongo tu nombre a ese lugar.
-Eso quiere decir que volveré siempre.
En casa, marco tu teléfono,
Te noto mejor que ayer,
La rutina despeja a la soledad
Lo mismo que el trabajo nos hace libres.

Escribo esta pretensión de poema
Y vuelvo a mi pulsión interna
-¿Eterna?-
Me gustaría que lo intentáramos,
Pero no es justo,
Que te haga entrega de mi deterioro,
En incómodos y seguros plazos.
Así que me quedo como estoy,

Sitges. Abril de 2007

martes, 13 de octubre de 2009

Intercambio de solsticios (38)

Tomaron a su izquierda por la calle de Apolonio Morales. Inmediatamente pudieron observar los restos de un edificio de apartamentos: el jardín de Arichuna, donde Vic Suarez y Jorge Brassens habían vivido durante casi un año, repartiendo sus noches entre ese lugar y el bajo en Francisco Goya en que lo hacían ahora.
Había sido una existencia feliz, pensaba Brassens. Esas noches pares -o impares- que distribuían de forma aleatoria aunque rigurosa. Vic volviendo de su trabajo o de su clase de "paddle" y él enfrascado en la lectura de algún documento político. Le seguía esa rutina diaria que es siempre envidia de los solitarios y a veces tedio de quienes la afrontan con estoicidad por los años de los años: el rosco en Tele-5, las noticias de la 1, la cena -parca de él y más sustanciosa para ella- y alguna película de acción en que los efectos especiales sustituían a los guiones de otros tiempos.
- Esta casa es pasto de ocupas -explicó el jefe de la cuadrilla que escoltaba a Jorge Brassens-. Algunos son inofensivos, pero otros son más peligrosos. En particular el clan de los colombianos. Pero esta noche hemos hecho "limpieza" y ha quedado como una patena.
- ¿Alguna consecuencia? -preguntó Brassens.
- No muchas. En realidad hemos tenido que desalojar un apartamento. Colombianos, como era de esperar, y estaban hasta las orejas de "coca". Y armados, pero les hemos tendido una trampa y no han podido hacer uso de ellas -dijo el jefe con la tranquilidad de quien en otros tiempos se refiriera a la relación calidad-precio del menú del día en cualquier establecimiento de hostelería.
- Algo habrá que hacer... -repuso, dubitativo, Jorge Brassens.
En todo español que se precie hay siempre un presidente del gobierno. El caso del jefe de la cuadrilla no era muy diferente.
- Hay que repoblar el apartamento. Con gente de confianza -dijo-. Si tiene usted la oportunidad de decirlo, hágalo.
¡Quedaba tanto por hacer! Las prioridades eran tantas que se alargaban en montones de memorandos que copaban los improvisados despachos de la antigua estación de Chamartín: informes, peticiones, solicitudes de decisión a someter al Consejo... Y esa tendencia a la "asambleaitis" que pretendía que todas las decisiones las tomara este órgano. Era preciso instaurar un régimen más ejecutivo, pero no todo el mundo estaba de acuerdo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿Amanecer en el desierto?

Con alguna frecuencia los componentes del Comiro-Sahara del Grupo de Trabajo Internacional de UPyD mantenemos un contacto con el Polisario.
En este caso, y en nuestra flamante sede de Cedaceros, Carlos Rey, Javier Perote y yo mismo hablamos con Bucharayu que es el portavoz del partido saharaui en Madrid. "Okupábamos” para ello la mesa de reuniones del despacho de Carlos Martínez Gorriarán y manteníamos un contraste de opiniones entre ambas organizaciones que siempre resulta grato, dada la cercanía de nuestras posiciones acerca del asunto.
Bucharayu –hombre habitualmente discreto- se mostraría expansivo. Quizás porque las perspectivas que advierte después de tantos años de lucha comienzan a mostrar sus frutos.
Es verdad que esas expectativas no proceden precisamente de los grandes partidos españoles. En esa “clonización” que se viene produciendo en nuestros lares, tanto PSOE como PP han decidido abandonar lo que otros consideramos que es una deuda histórica de la potencia colonial para con sus administrados y trabajar resueltamente con la potencia ocupante, Marruecos.
Quizás haya, eso sí, una labor de contención del Reino alauita por parte doble: la ONU y los Estados Unidos.
El enviado del Secretario General de Naciones Unidas. Señor Ross, ha empezado por pedir a todas las naciones implicadas en el conflicto que se abstengan de realizar declaraciones a favor o en contra de saharauis o marroquíes. y se nota. Si el presidente Zapatero había alabado la iniciativa marroquí de ofrecer la autonomía a la antigua colonia española, hoy el ministro Moratinos calla, lo que no es mala cosa si eso supone no decir lo que piensa respecto del asunto.
Por otra parte, la carta escrita por el presidente Obama al Rey de Marruecos inquieta a las autoridades del Reino.
Naciones Unidas está alentando la celebración de reuniones informales entre las partes, previas a un posible encuentro más resolutivo. Además, se habla de la consideración del problema saharaui a un “nivel 7” que en la jerga diplomática supondría situar la cuestión en un punto de prioridad alta y que suponga la adopción de medidas que dejen de ser meramente admonitorias.
La perspectiva de un referéndum avanza en el horizonte político. Y si bien es más que posible la adulteración del censo primitivo con más de 100.000 nuevos llegados marroquíes, nuestro interlocutor no abriga sin embargo malos presentimientos.
¿Estamos en el principio del fin de una larga travesía por el desierto político? Sólo el tiempo lo dirá. Entretanto le invitamos a que venga a nuestro Congreso y él a la recíproca nos invita a visitarlos en los territorios liberados. Nos gustaría que fuera en abril. y que algunas de las buenas perspectivas se encuentren al alcance de sus manos.

martes, 6 de octubre de 2009

intervención en el Ateneo de Madrid. 5.10.09

Dahrendorf en el Ateneo

Quiero felicitar al Ateneo de Madrid por su iniciativa de celebrar este acto a la memoria del recientemente fallecido Ralf Dahrendorf.
Al abordar la figura de la persona del germano-británico, la primera idea que me viene a la cabeza es que no resulta posible una sola adjetivación. Y es que, en este mundo de seres unidimensionales, Dahrendorf no era un escritor o un político. O no era solamente un pensador o un hombre comprometido con su tiempo -con la idea de una Europa que progrese hacia su unidad desde el paradigma de la solución a los problemas que realmente perciben los ciudadanos... Porque era todo eso, un pensador y un político. Y lo era a la vez
Quizás por esa razón, Dahrendorf no gozaba de la mejor fama entre la clase intelectual -o en el conjunto de ese mundo-. Porque –permítanme la ironía- la contaminación que produce el ejercicio de la política sobre la pureza del intelecto parece que es altamente nociva respecto del proceso discursivo de las ideas, que deben confrontarse sólo con las ideas, y nada más que en los foros académicos, las revistas especializadas o el debate de altura entre autores que se amparan casi siempre en el cómodo refugio de sus obras publicadas.
Tampoco Dahrendorf resultaría cómodo para la clase de los políticos. Quien haya tenido la oportunidad de conocer -desde dentro, que es como se conocen las cosas- el nivel de la política -podría añadir que el "pedestre" nivel de la política-, quien haya tenido la oportunidad de asistir a esas reuniones matutinas de algún partido mayoritario, el responsable sentado ante el cuarto de metro -o más- de grosor que tienen los periódicos del día y ve como este responsable político repasa titulares y advierte las fotos que los acompañan, a la vez que construye -es una forma de hablar- un discurso a la contra, será inmediatamente consciente del ostracismo cotidiano al que los políticos al uso condenan al mundo de las ideas. Los intelectuales -según el discurso mayoritario de nuestra política de hoy en día- están bien como floreros que destacan en los actos públicos de los partidos o de los gobiernos, siempre y cuando -por supuesto- otorguen con su presencia conformidad a la actuación de ese partido o ese gobierno, actuación en la que -¡no faltaría más!- nada han tenido que ver esos lucidos profesores, ni en su diseño ni en su desarrollo.
Claro que el político y pensador que era Dahrendorf tenía muy claro que no es lo mismo el trabajo en la más fértil y pausada tierra de la teoría académica que en el terreno embarrado -cuando no yermo- del ejercicio de la política. Son suyas las palabras que dicen que "la acción política y la reflexión intelectual no tienen los mismos objetivos ni responden a las mismas necesidades".
Se puede, por lo tanto -y aquí continúo yo mismo-, pero no se debe, actuar en la política desde un determinado fundamentalismo fabricado en el interior de una determinada campana de cristal y que no está contrastado con la realidad social ni con las necesidades generales del universo en que se deban aplicar esas políticas. En cuanto a las incursiones que en el territorio intelectual pueda realizar buena parte de la clase política soy un tanto escéptico; y me refiero no sólo a la española, y lo digo por lo del "mal de muchos..."

Dahrendorf fue un liberal -quizás por eso estamos aquí-. Un liberal forjado como tal en las entrañas del totalitarismo. Hijo de un social-demócrata e inserto en medio del régimen de Adolfo Hitler y su exaltación de la uniformidad conforme a patrones étnicos, este hombre que nació y murió en Alemania -en Colonia, muy cerca de los meticulosamente organizados bosques del Saarland westfaliano- que se nacionalizaría británico y fuera nombrado Lord por Su Majestad la Reina Isabel, es un ejemplo más de que los totalitarismos constituyen –a pesar de ellos mismos- un excelente caldo de cultivo para los luchadores por la libertad, entre los que nos encontramos siempre los liberales. Salvadas las distancias de tiempo y lugar, quienes hemos tenido que hacer frente a la doble intolerancia del nacionalismo obligatorio y de su brazo exterminador, nos hemos dado pronto cuenta de que la libertad no es un bien adquirido sino más bien una lucha cotidiana.
Dahrendorf era muy escéptico acerca de los recientes combates practicados por la libertad contra sus contrarios. Y muy crítico además contra lo que llamaríamos los nuevos liberticidas.
Según Dahrendorf, "de acuerdo con la nueva teoría de Tony Blair, la seguridad es la primera libertad. O sea, la libertad no es el derecho que tienen los individuos a definir sus propias vidas, sino el derecho del Estado a restringir la libertad individual en nombre de una seguridad que sólo el Estado puede definir. Este es el principio de un nuevo autoritarismo. Los terroristas -concluye Dahrendorf- no pueden ganar, su oscura visión nunca alcanzará la legitimidad popular. Por eso debemos mantener vivos nuestros valores".
De manera que, en este principio de siglo en el que los calificativos ideológicos sirven de muy poco y en que las ideas transformadoras o regresionistas toman el testigo, hace falta un valor del que la gran mayoría carece para enfrentarse a la generalidad dominante -y a veces asfixiante- y decir las cosas sencillas que advierten en los oropeles de los ropajes dialécticos una simple desnudez en los argumentos.

Son muchas y muy variadas las personas que pretenden constituirse en miembros de esta corriente del pensamiento político. No en vano, en una reciente encuesta publicada en España, por el CIS, cerca de un 15% de los preguntados contestaban que su preferencia ideológica era el liberalismo. Sólo se proclamaba socialista el 17.
Quizás ocurra eso porque, mucho tiempo después de su nacimiento, el liberalismo goza de buena salud.
Pero en cualquier caso, el de liberal, no deja de ser un término polisémico.
No es mi estilo el de convertirme en una especie de anatematizador de la disidencia, tampoco en estos pagos ideológicos. Pero creo que es preciso realizar un paso más -elemental, por otra parte- y conocer la posición de un determinado "liberal" cuando este se refiere a cuestiones que van más allá de las libertades formales y del juego abierto de los mercados. En este sentido, creo que lo que se ha venido definiendo como "cuestión social" y que encuentra su acomodo más notable en el artículo 9.2 de nuestra Constitución es la más clara vara de medir para distinguir entre liberales de uno y otro signo.
Antonio Garrigues Walker me recordaba hace escasas fechas que no se puede ser liberal solamente en el aspecto económico, que se es liberal también en lo que se refiere a los derechos civiles o en lo que hace referencia a la cuestión humana. Creo que quienes piensan que el liberalismo empieza y concluye en su aspecto económico no pasan de ser unos reduccionistas.
Suscito este asunto de lo que podríamos definir como la cuestión humana o la cuestión social porque viene también a cuento el asunto. No me desviaré -eso espero- un ápice del tema que nos ocupa: la comprensión más cabal posible de la figura de Dahrendorf.
El 12 de febrero de 2.006, Dahrendorf escribió que "la ciudadanía, en el sentido pleno de la palabra, requiere derechos básicos y la capacidad de hacerlos cumplir. También requiere una situación económica básica, incluida una garantía de ingresos".
Es cierto que ese "derecho de ciudadanía" en sentido amplio al que se refería Dahrendorf podría servir para ofrecer cobertura ideológica a las tesis de Milton Friedman, cuando este proponía la figura de un "impuesto negativo", por encima del cual se contribuía al fisco y por debajo del que ese "Estado mínimo" pagaría al ciudadano, como también podría amparar en su cobertura a los desarrollados Estados del bienestar" que se han venido estableciendo en Europa a lo largo del siglo XX y respecto de cuyas consecuencias Dahrendorf era bastante crítico. Pero es preciso afirmar que el liberalismo -y en eso Dahrendorf no era ninguna excepción- se encuentra tan distante del "laissez faire" de la primera industrialización como del igualitarismo uniformizante de las burocracias instauradas en los países del este de Europa durante buena parte del pasado siglo.
Los "neo-con", rebautizados luego -especialmente en nuestros pagos- como neo-liberales, aceptan el principio de la libertad económica, pero rechazan con espanto el solo enunciado de la palabra igualdad, aunque sea esta referida a la prestación de los servicios ofertada por el Estado -y entre ellos los que se desprenden del principio de "igualdad de oportunidades"- y aún el solo hecho de la prestación pública de esos mismos derechos y la extensión de ellos al conjunto de los ciudadanos.
Como consecuencia de esta visión radical de reduccionismo del Estado basada en una absoluta e integral mercantilidad de la sociedad en una Administración Pública desnuda de competencias y de servicios públicos, esa sociedad se convierte en una especie de ley de la selva, donde el más fuerte es siempre el que más tiene, sin que se registre mecanismo corrector alguno en el sistema.
¿Es eso libertad? ¿Las nuevas mafias, los actuales señores de la guerra desplegando su poder entre el estupor y el desvalimiento de la mayoría? O -sin necesidad de ponernos catastrofistas- la imagen de los enfermos sin atender a las puertas de los hospitales en los EEUU, porque carecen de seguro médico, una imagen que el recientemente fallecido Senador Kennedy quiso abolir y cuya reforma el Presidente Obama está impulsando de forma resuelta. Ni que decir tiene que nuestros neo-conservadores españoles de hoy -disfrazados, eso sí de neo-liberales, cuando no de liberales a secas- consideran que esa sociedad libre americana ofrece a los desprotegidos por el sistema la ayuda de la beneficencia, de la caridad. ¡Han hecho falta dos o tres siglos de historia para regresar a la Edad Media! Y, para mayor "inri", con el regocijo de muchos de nuestros sedicentes liberales que nos gobiernan
No hay libertad si los servicios públicos no funcionan adecuadamente y alcanzan al conjunto de la población. La libertad misma retrocede cuando la calidad en la prestación de esos servicios da pasos hacia atrás. Así, por ejemplo, pierde España y perdemos los ciudadanos españoles -que es lo grave- cuando la educación reduce su competitividad en el "ranking" de la OCDE, en los países de la Unión Europea. El envoltorio de la libertad no hace bueno siempre el contenido de la desigualdad o de la diferencia.
En ese punto medio -y por eso muy complejo de alcanzar- que llamamos Estado Democrático de Derecho, en el que confluyen las corrientes de la libertad, entendida desde un punto de vista integral, en ese pacto histórico entre socialistas y conservadores -y liberales- europeos, nos movemos con comodidad los liberales que, como Dahrendorf, seguimos apostando por las reformas que amplíen nuestros espacios de libertad y mejorando los ámbitos de esa concepción de ciudadanía que por definición puede y debe ser socialmente inclusiva.
La vida y la obra de Dahrendorf constituyen una clara referencia en todos estos sentidos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Los vuelos que despegan de la T-4

Sin entrar en el fondo del tema, voy a tratar un ejemplo colateral pero humano de lo que supone construir infraestructuras sin tener en cuenta a las personas: los daños que está causando el trazado del aeropuerto sin condiciones idóneas. En este sentido y como reconoció hace poco el Ministro de Fomento, José Blanco, se trata de un aeropuerto muy bonito pero inseguro y poco funcional, hay mucho diseño arquitectónico pero poca ingeniería aeronaútica, sentido común y bastante inseguridad. Eso lo han han constatado estudios técnicos, denuncias de SEPLA y los controladores aéreos e incluso un reciente accidente.

En éste sentido los expertos en ingeniería aeronáutica nos dicen que:

- La operación en un aeropuerto debe ser tal que las aeronaves siempre despeguen y aterricen de cara al viento. Es un principio básico de aeronáutica previsto en el Reglamento de Circulación Aérea (Real Decreto 57/2002, de 18 de enero), los Reglamentos internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y reconocido por AENA (operar con viento de cola, pone en riesgo la maniobra de aterrizaje y despegue). Por eso los diseños de las pistas se establecen teniendo en cuenta los vientos dominantes de la zona para que la operación sea segura y rentable. Pues bien, la orientación de las pistas del aeropuerto de la terminal cuatro de Barajas no coinciden con la dirección de los vientos dominantes. Según esta configuración, tanto norte como sur, todos los despegues se realizan con viento de cola, lo que significa operar en condiciones inseguras. Esta aberración hace que en el aeropuerto de Barajas se maniobre en el aterrizaje y despegue, en muchas ocasiones en condiciones inseguras e ilegales, en contra del sentido común aeronáutico, poniendo en riesgo la vida de pasajeros y de residentes de zonas cercanas al aeropuerto, como ocurrió el 20 de agosto de 2008 en el accidente de Spanair.

- Debido a las dificultades técnicas por la deficiencias de diseño del aeropuerto, antes apuntadas, y para reducir los riesgos se utilizan las pistas 18L y 18R, (en la maniobra de aterrizaje, cuando hay configuración sur del viento) lo que supone, sobrevolar urbanizaciones, de la zona norte de Madrid con una contaminación acústica insoportable para los vecino de entre 75 y 80 decibelios y el incumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo que expresamente prohíbe la utilización de la pista 18R, vulnerando los derechos fundamentales de un gran número de ciudadanos de la Comunidad de Madrid.


III En éste sentido conviene recordar aquí lo que AENA esta haciendo para desconocer lo que dice la sentencia de 13 de octubre de 2008 del Tribunal Supremo condenatoria de AENA por vulneración del derecho fundamental a la intimidad domiciliaria cuando de opera en configuración sur.


- El demandante es Ciudad Santo Domingo, una urbanización perteneciente al Municipio de Algete, en ella viven 5.000 personas y hay un colegio público al que acuden 250 alumnos, de entre 6 y 12 años. La urbanización se encuentra situada a 18 Km del aeropuerto y 10 Km de la cabecera de pista. Los vecinos llevan 10 años (desde que se puso en funcionamiento la Terminal 4 de Barajas) pleiteando con el Ministerio de Fomento, por este tema. Para ello se ha creado la Asociación contra el Ruido y Riesgo de Aeronaves de Ciudad Santo Domingo.

- Las operaciones que se efectúan en las pistas 18L y 18R (que se utilizan en la maniobra de aterrizaje, cuando el aeropuerto está en configuración sur, por las deficiencias de diseño del aeropuerto antes señaladas) suponen una afección acústica y de seguridad para los residentes en la zona cercana al aeropuerto, no aceptable ni social ni medioambientalmente. En la actualidad el 80 por ciento del tráfico en esta configuración entra por la 18R que está justo encima de Santo Domingo lo que supone que cada día sobrevuelan esta urbanización hasta 390 aeronaves, con un ruido entre 75 y 80 decibelios,


- En este sentido, la sentencia de la Sección Séptima de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 13 de octubre de 2008, resolviendo el recurso de casación 1553/2006 sobre Derechos fundamentales, condena a AENA y da la razón a los vecinos de la urbanización Santo Domingo al considerar que está suficientemente acreditado que los niveles de ruido padecidos según los criterios y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la intensidad de los sobrevuelos, su frecuencia y forma de manifestación, provoca una lesión del derecho fundamental a la intimidad domiciliaria, y ordena al Estado a que tome medidas para evitar esa contaminación acústica, e indemnizar con 6.000 euros a los cinco vecinos que aparecen como demandantes en la sentencia.

- La sala del Supremo emplaza al Consejo General del Poder Judicial a insertar el fallo en la publicación oficial de jurisprudencia del Supremo, para fijar esta doctrina y que sirva para casos similares. A este respecto, hay que señalar que si todos los ciudadanos afectados por el ruido iniciasen un proceso similar, entonces AENA no tendría más opción que cerrar el aeropuerto o hacer frente a indemnizaciones multimillonarias, a no ser que se modifique el esquema operativo del mismo, lo que es viable con el consiguiente coste económico.

Por su parte, el Ministerio de Fomento, ha realizado maniobras jurídicas dilatorias para ganar tiempo (ha presentado un incidente excepcional de nulidad contra la sentencia del Supremo que ha sido desestimado) y amenaza con recurrir en amparo, al Tribunal Constitucional.

- Si bien, el plazo de ejecución voluntaria ha pasado (terminó el pasado 26 de enero), ya que ya hace siete meses que el Tribunal Supremo falló a favor de vecinos, condenando a AENA, en lugar de cesar o disminuir significativamente los sobrevuelos, han aumentado (300 en la media mensual), sin ningún tipo de viento que los justifique. Por lo que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que es el responsable de la ejecución forzosa de la sentencia, debe ordenar inmediatamente al Ministerio de Fomento y a AENA que cesen los cientos de sobrevuelos diarios, causantes del ruido que lesiona el derecho fundamental a intimidad domiciliaria de 5.000 personas que viven en la urbanización.


Así las cosas, los vecinos han presentado un requerimiento a AENA con copia a Medio Ambiente para que se ejecute la sentencia y están dispuestos ha iniciar las acciones penales que correspondan, por desobediencia, prevaricación y posible delito medioambiental contra el Ministro de Fomento, la presidenta de AENA y el Jefe de la sala de Torre de Control que autoriza estas maniobras.

jueves, 1 de octubre de 2009

Breve historia de un aeropuerto (primera parte)

La terminal 4 del aeropuerto de Barajas, cuya ampliación costó 7.000 millones de euros, es un ejemplo de infraestructura construida desde un entendimiento del transporte como política de obras y no de servicios. Es decir se trata de un caso de inversión millonaria en la que no ha primado tanto la preocupación por favorecer la movilidad de los usuarios como el interés por emplear recursos económicos en promover construcciones que favorece a quien las realiza y no a quien en principio debiera disfrutarlas.
quizás resulte una afirmación fuerte, pero trataré de explicarme. En efecto, y dejando a un lado detalles menores como los materiales empleados en revestimientos y decoración, la propia ubicación del edificio desconectado de la red de metro, sin aparcamientos momentáneos que permitan intercambiar (dejar o recoger) al viajero desde un automóvil particular, o su configuración mastodóntica, basada en el autodesplazamiento del viajero, hacen que el usuario deba de pagar con su tiempo, su esfuerzo y su dinero su necesidad de desplazarse. Lo que en un viaje nacional supone 50 minutos de avión, obliga al usuario a añadir otra hora y media más de desplazamientos por su cuenta, con un coste en transportes complementario que en muchas ocasiones -especialmente en estos tiempos de tarifas baratas en los billetes aéreos- suma más de lo que se le cobra como precio por el billete de avión.
(Continuará)