lunes, 12 de enero de 2009

Un último Consejo para Europa

Ante una de las peores situaciones históricas que ha padecido Europa desde su concreción como unidad a partir de la Segunda Guerra Mundial -si no la peor, esta crisis recuerda poderosamente según los expertos a la de los finales de los años '20 del siglo pasado- el Consejo Europeo de Bruselas actúa sin músculo, sin imaginación y a distancia de los problemas cotidianos de los ciudadanos que formamos parte de Europa a través de alguno de los Estados miembros de la UE.

1. Carece de músculo porque ha sido nuevamente incapaz de establecer políticas que mejoren la eficacia de las instituciones comunes y de Gobierno de la Unión. Ejemplo de lo cual es la contradicción que se produce entre la manifestación que dice:

"El Consejo Europeo reafirma que considera que el Tratado de Lisboa es necesario para que la Unión ampliada funcione de manera más eficiente" (Acuerdo Primero del Consejo)

Para, a renglón seguido, añadir:

"Los Tratados actualmente vigentes exigen que el número de Comisarios se reduzca en 2.009. (Pero) siempre que entre en vigor el Tratado de Lisboa (porque lo ratifique Irlanda) la Comisión seguirá incluyendo a un nacional de cada Estado miembro". (Acuerdo Segundo del Consejo).

Esta modificación del Tratado no sólo será causa de mayores ineficiencias en el gobierno de la UE -27 miemvros del colegio de consejeros y 33 después de las próximas ampliaciones- sino que mantiene el principio por el que cada país miembeo, por el hecgo de serlo tiene derecho a nombrar a un consejero, lo cual pugna con todas las
Un Gobierno de la Unión con 25 componentes y un Presidente, a añadir a los Consejos de Ministros, a los Consejos Europeos y a una presidencia rotatoria cada 6 meses.
¿Existe una efectiva capaçççççççcidad europea para liderar esta crisis?
Por otra parte, resulta evidente que Europa premia a los "díscolos" en tanto que castiga a los que están de acuerdo en impulsar la idea de la Unión -aunque sea de manera un tanto tímida.
Premia a Irlanda garantizando que,
- el Tratado de Lisboa no introducirá cambios en relación con el alcance o el ejercicio de las competencias de la Unión en materia de fiscalidad,
- interpreta el Tratado de Lisboa sin perjuicio de la tradicional política de neutralidad de Irlanda y
- garantiza la no afectación a Irlanda de la atribución de estatuto jurídico que hace el Tratado de Lisboa a la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en materia de derecho a la vida, educación y familia, ni por las disposiciones de dicho Tratado relativas a la justicia y a los asuntos de exterior.
En tanto que castiga a quienes han apoyado el avance que significa el Tratado de Lisboa, convirtiendo el prpgreso en un no-progreso o en un retroceso.

2. No tiene imaginación. Europa debería repensarse a sí misma en circunstancias tan especiales como las que ahora vivimos. La Unión Europea sigue pareciéndose bastante a sus orígenes -un mercado de bienes y una política agraria común-,. Eso sí, con una multiplicación de organismos, comités, agencias... que se acerca al paroxismo. No existe unión política, no hay un gobierno que responda ante el Parlamento Europeo y las funciones de este en materia legislativa son todavía muy cortas, no existe ciudadanía europea, tampoco un Presidente de la Unión con referencias democráticas europeas.
Europa entra en esta crisis sin imaginación ni voluntad de ser una unión política, por lo que corre el riesgo probable de salir de ella peor situada que otros espacios políticos y económicos que ya han acometido sus deberes en la materia.

3. La Unión Europea constituye una estructura de poder demasiado alejada de los ciudadanos de loa Estados que la componen. Pese a que es preciso reconocer que el Consejo ha aprobado un plan para relanzar la actividad económica dotado con 200.000€ -equivalente al 1'5% del PIB- y que verá desarrollarse sus efectos a partir de la próxima primavera el Consejo Europeo pone una vez más de manifiesto su lejanía con los ciudadanos en el duodécimo de los acuerdos tomados en esta reunión:

"las medidas de apoyo a la demanda deben buscar un efecto inmediato, tener un límite temporal y centrarse en los sectores ás afectados y los más importantes para la estructura de la economía, (por ejemplo, eñ sector del automóvil y la construcción)".
- Lo cual está muy bien, pero ni sugiere políticas concretas ni establece comprmisos específicos, con lo que no se sabe muy bien cómo van a llegar esas medidas a los ciudadanos..
"estas medidas podrán adoptar, según las situaciones nacionales, la forma de un aumento del gasto público, de reducciones 'juiciosas' (el entrecomillado es mío) de la presión fiscal, de una disminución de las cargas sociales, de apoyos a determinadas categorías de empresas o de ayudas directas a las unidades familiares, en particular a las más vulnerables".
- Se trata de una mezcla de políticas seguramente bien planteadas, pero no existe concreción ni compromiso alguno,.
"irán acompañadas de un esfuerzo acrecentado de la aplicación de las reformas estructurales en el marco de la Estrategia de Lisboa. Estas reformas se centrarán en el incremento de la financiación de la inversión y de las infraestructuras, la mejora de la competitividad de las empresas, la concesión de un mayor apoyo a las PYME y el fomento del empleo, la innovación, la investigación y el desarrollo, así como de la educación y la formación".
- El mismo comentario que los anteriores.

En definitiva: Europa, como el resto del mundo, se encuentra enfrentada a la peor de sus crisis y pretende darle respuesta con una mera declaración de intenciones.

En otro orden de cosas,

- es evidente que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento queda cancelado, pese a que el Consejo "subraya que sigue siendo piedra angular del marco presupuestario de la UE"
- constata la dependencia energética de la Unión.
- no precisa tampoco sus objetivos respecto de la ronda Doha.

Por lo tanto, la crisis exige como respuesta más Europa y más democracia a escala europea. La primera proporcionaría la capacidad de hacer frente a la crisis mediante políticas concretas, la segunda daría a estas la credibilidad que requieren.
Pero, "Más democracia a nivel europeo" no es sólo una finalidad exigible en términos de mera credibilidad, se trata de una necesidad que deriva de manera intrínseca de la misma idea de Europa que alentaba en sus principales impulsores iniciales, pero que siempre ha quedado relegada a un segundo término.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Intervención en el acto celebrado en Granada. Primer aniversario de la fundación de UPyD

UPyD cumple un año en Granada, la misma edad que cumplía a nivel nacional el pasado mes de septiembre. Y lo quiere celebrar. Está bien esto de celebrar las efemérides, sobre todo esta primera, porque hubo quien nos pronosticó que no llegaríamos siquiera a cumplirla.
Vivimos una situación política tan cerrada en España que se parece a una de esas latas de conservas de otros tiempos en que, a poco que uno fuera un tanto torpe, corría el riesgo de hacerse incluso sangre con unos bordes que se convertían en verdaderos cuchillos.

Hemos cumplido un año y tenemos todo por delante, como decía el lema que nos acompañaba hace apenas 3 meses en el circo Price de Madrid.
Y quizás sea también el momento de hacer balance, de contar nuestra historia.
Cuando pusimos en marcha este partido pensábamos que el nuestro era un proyecto de crecimiento lento, con el destino de convertirnos en la tercera fuerza política de España en el medio plazo. Y lo pensábamos no sin fundamento, dadas las enormes dificultades con las que tropezábamos.
Primero eran las financieras: los bancos no nos daban un euro. Hicimos de la necesidad virtud, lanzamos una emisión de bonos y dijimos que nos presentaríamos en toda España. Y así fue.
Después vinieron las dificultades mediáticas. Y si el mundo de la banca se nos cerraba luego lo harían los medios de comunicación. Pero nuestro partido se había testado previamente a través de Internet y ese fue el canal de comunicación principal para nosotros.
Ahora estamos en el Congreso de los Diputados. Y sorprende a muchos que esa lata de conservas que sirve de contenedor a la vieja y rancia política española, parece que se abre a la calle cuando interviene Rosa Díez.
Porque los partidos españoles hace tiempo que renunciaron a sus funciones básicas. Hace mucho que dejaron de hacer pedagogía política; de liderar, de sugerir la dirección de los cambios y las reformas de las situaciones que están mal resueltas. Ahora sólo se preocupan de la demoscopia. José Luis Rodríguez Zapatero le dijo a uno de nuestros más caracterizados simpatizantes: "No te creas que lo que digo lo digo a humo de pajas. Yo siempre tengo argumentos, porque siempre manejo encuestas que los prueban".
De manera que no hay interés en trabajar tampoco. Esa es una de las características más poderosas -y penosas- de otro de los abandonos de los partidos políticos de hoy: el cambio de la alternativa por la alternancia. Porque para alternarse en el gobierno ya no es necesario elaborar un programa sugestivo que convenza al electorado, basta con esperar a que los votantes castiguen al partido gobernante para que el gobierno cambie de manos. Si habéis seguido el debate sobre las "peonadas" de Zapatero -según la feliz expresión de Mikel Buesa- sorprende que el líder de la oposición no haya ofrecido ninguna alternativa al plan económico del gobierno.
¿Y qué es lo que queda entonces?
Pues un país debilitado -la capacidad de gasto de la Administración General del Estado, exceptuado el sistema de la Seguridad Social, no llega a una quinta parte del gasto público,
Un país desigual -cada vez más troceado en 17 CCAA Y un país perplejo, ante una crisis cada vez más profunda y que evidencia cada vez más las insuficiencias del sistema, reclama un cambio de políticas, de manera de hacer política y de políticos.
De manera que la otra manera de entender y hacer política en España, que cada vez está más representada por UPyD, se va abriendo paso con mayor claridad. - un estudio de la Fundación Sistemas -vinculada al PSOE- pone en evidencia el desplome histórico de la fidelidad del voto en los partidos tradicionales.
- en Madrid nos encontramos en un 7% de intención de voto.
- en el resto de España triplicamos o cuadruplicamos nuestra intención de voto respecto de las generales.

Y cabe que dejemos volar aún más la imaginación. Los sondeos están yendo siempre por delante de nuestras previsiones.

Las 3 convocatorias electorales de la próxima primavera van a constituir una excelente oportunidad de demostrar nuestras posibilidades en el futuro.
Pero debemos estar preparados, prepararnos a nosotros mismos, haciendo trabajo en equipo, formándonos, identificando y debatiendo los problemas, gaciendo carpetas y "dossiers", abriéndonos a los ciudadanos, preparando las municipales.
Un año después UPyD va camino de pasar de un proyecto sugestivo de un gripo de iluminados a una realidad integradora y regeneradora de un amplio grupo de ciudadanos conscientes.
Lo podemos conseguir. Está en nuestras manos, en nuestra capacidad de construir un partido que esté a la altura de las circunstancias de un país que nos necesita cada vez más.
Hoy en Granada, ayer en Bilbao, mañana en Galicia, pasado mañana en el País Vasco y el otro en toda España y para toda Europa.
Vamos adelante.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

30 años de Constitución. Mi presentación del acto en Bilbao

Apenas 72 horas antes de que los españoles celebremos los 30 años que hoy cumple nuestra Constitución, la banda terrorista asesinaba en Azcoitia a un ciudadano, en este caso un empresario, a Ignacio Uría. Yo os pido que guardemos un minuto de silencio, en su memoria y en la de todas las víctimas del terrorismo.

Muchas gracias. Y gracias también por vuestra asistencia a este acto en el que nos reclamamos "constitucionalistas aquí y ahora". Lo decimos porque nunca como aquí, en el País Vasco; nunca como ahora, 30 años después de aprobada, es preciso reivindicar la Constitución, reclamando su espíritu y su letra primera aunque no siempre el conjunto de su desarrollo. Y hacerlo precisamente aquí, en Bilbao, donde no se le ha dado ninguna oportunidad a la Constitución, como no se la dieron tampoco a Ignacio Uría. Nuestra palabra sólo puede ser una voz, un clamor de exigencia al conjunto de las fuerzas políticas democráticas o que se reclaman de la democracia, para acabar de una vez por todas con el terrorismo. Porque están las balas asesinas, están los que les proporcionan cobertura política, pero también están los que gobiernan con ellos y los que se aprovechan de sus votos y pretenden pescar en sus caladeros electorales. Y ESTAN LOS QUE MANDAN A LOS FISCALES QUE INTERVENGAN O MIREN PARA OTRO LADO -SEGUN LES CONVENGA-, PORQUE ESTAN NEGOCIANDO CON ELLOS.
De modo que hoy, aquí y ahora, cuando las preocupaciones de todos los días amenazan con reducir al olvido a las víctimas, es la hora de denunciar la hipocresía de tantos y de exigir a los que hoy quieren celebrar la Constitución, aunque lo hagan en el palacio del Congreso y no en la tierra donde precisamente la Constitución no ha tenido aún ninguna oportunidad, que estén a la altura de las circunstancias, que el cambio que nos propongan no sea más de lo mismo, que no hagan una mala copia de las políticas nacionalistas que nos han gobernado durante estas 3 largas décadas. Y se lo exigimos, aquí y ahora, en Bilbao, en este hotel; pero se lo reclamaremos a partir de la próxima primavera en Vitoria, en la sede del Parlamento Vasco, adonde nos llevarán los votos de los ciudadanos.
Hoy hablaremos de todo esto, de la Constitución, de sus luces y de sus sombras; de la libertad y de los liberticidas. Y hablaremos también de lo que representa ya UPyD y de lo que aspira a representar en Galicia, en Euskadi, en Europa..

Yo no voy a tener la osadía de presentar a Rosa Díez, pero sí quiero hacerlo respecto de los que me sucederán en el uso de la palabra. Por este orden: Maleni San Vicente, Lydia Brancas y Gorka Maneiro. Forman parte todos ellos de nuestro partido en el País Vasco. Pero tienen 3 cosas más en común:
- que nunca antes se habían asociado a ningún partido político.
- que no han venido a la político para resolver problemas personales o profesionales,
- y que quieren que en las instituciones democráticas se escuche, de verdad, la voz de la calle.
Tiene la palabra Maleni San Vicente.

viernes, 28 de noviembre de 2008

De manifestaciones y de causas perdidas

Y cuando en esa soleada mañana de sábado, en Madrid, repetíamos el viejo ritual de las manifestaciones, las pancartas y las personas que las portaban, había un cierto aire a "dejá vu", y la plaza de Atocha se transformaba, en el recuerdo, en la del Sagrado Corazón de Bilbao o los jardines de Alderdi Eder de San Sebastián -claro que con el mar y la playa de la Concha algo distantes-. Y es que, si Brassens había visto "nombrils de toutes les cathègories", yo he participado en muchas manifestaciones. Algunas de ellas han sido históricas. La mañana previa a la tarde en que culminaba el asesinato a cámara lenta de Miguel Angel Blanco, en expresión feliz -e infeliz- de Melchor Miralles, Bilbao era un clamor; lo fue tanto que hubo algún iluso que pensó que ETA le perdonaría la vida. Recuerdo también aquella otra tarde de sábado en San Sebastián, de un día lluvioso en que la noche se aliaba con el viento y el agua y que fuera la última vez que estuve con Fernando Buesa: era la primera de una serie de manifestaciones de la plataforma "¡Basta Ya!" O la de otro sábado, también en la capital guipuzcoana, donde el sol calentaba las banderas constitucionales que ondeaban por primera vez por aquellos pagos.
La vida política se anuda a las manifestaciones como las cuentas a las cuerdas que unen los collares. Y uno debe saber seleccionar a qué demostraciones de este tipo se suma y a cuáles no, siempre que se respete a sí mismo. El pepé inundaba las calles de Madrid con toda su militancia en la legislatura anterior como si la principal fuerza política de la oposición tuviera que llenar la vía pública antes de colmar las urnas de votos: gritaba en el Parlamento y en la calle y no llegaría a ganar en los colegios electorales, que es donde se pierde y se gana en democracia, o sea que se pasó, como en el juego de "la venganza de don Mendo": "El no llegar da dolor/Pues indica que mal tasas/Y eres del otro deudor/¡Mas ay de ti si te pasas!/Si te pasas es peor", hacía decir don Pedro Muñoz Seca a uno de los protagonistas. zdebo confesar que siempre alegaba razones personales para no tomar parte de aquella parafernalia.
Una digna manifestación recorría las calles de Madrid aquel 15 de noviembre. Queríamos solidarizarnos con la causa saharaui y lo hicimos desde la alefría de la convicción y la unidad pero desde la tristeza que constataba la deserción de nuestro país en su responsabilidad histórica. El viernes anterior el embajador de Marruecos en Madrid no nos quiso recibir y -según me contarían mis compañeros en el País Vasco- el cónsul honorario de ese mismo país en Bilbao les diría que el Polisario no tiene nada que hacer. Pero, parafraseando a Allais, los cubos de basura de la historia están repletos de ignominias conservadas para que en su lugar quedaran las ilusiones recuperadas. Y si lo piensas bien, los cantos de sirena más peligrosos nos los cantamos nosotros mismos. Y cuando son otros los que los cantan hay que hacer lo que hacían los marineros de antaño: oírlos al revés.

jueves, 20 de noviembre de 2008

El espejismo del cambio

Éramos los que pretendíamos el cambio los que nos sentábamos en un comedor del hotel Ercilla de Bilbao, y la reunión tenía ya un aire de "viejos rockeros" que se niegan a entregar la cuchara de la reivindicación de las libertades hasta tanto que estas no se conviertan en realidad en el País Vasco. Estábamos Agustín Ibarrola, Nicolás Redondo, Teo -no Teodoro sino Eduardo- Uriarte, Emilio Guevara, Fede Berástegui, Juan Infante, José Antonio Maturana -"Matu"-... Era el Patronato de la Fundación para la Libertad.
Demócratas todos, tengo para mí que se está abriendo una brecha en el viejo grupo, la que podría definirse como la provocada por el espejismo del cambio. Y es que, a diferencia de las elecciones autonómicas del 2.001, cuando socialistas y populares creían -creíamos- que el nacionalismo había dejado de ser la solución y se había transformado en el problema (en expresión afortunada de Nicolás Redondo); hoy, cuando tantas expectativas se han venido abajo con el barullo con el que se desmorona un castillo de naipes, parece que basta con que el ocupante de Ajuria Enea no sea nacionalista -o no lo sea nominalmente- para que todos nos quedemos tan contentos.
Es verdad que la brecha se está abriendo y que el espejismo del cambio va tomando cuerpo en los desfallecidos organismos que un día optamos por la libertad y contra las nuevas dictaduras que traían de la mano el terrorismo y el nacionalismo obligatorio. Un espejismo que se cierne sobre el constitucionalismo vasco como una sombra amenazadora. Otros "rockeros" de la libertad pretenden vendernos también la mercancía. Pero sería precisa una mayor honestidad intelectual: porque el cambio, por el sólo cambio, no significa nada. No es eso, lo importante son las políticas que se comprometan y, en un país en que las coaliciones post-electorales emiten el nauseabundo olor de los basureros, los compañeros de cama que les acompañen.
UPyD ha sido el producto del entendimiento entre los que quisimos hacer el cambio desde posiciones ideológicas diferentes, y a este proyecto se han unido personas que nunca tuvieron que ver con la política. Había UPyD -en proyecto- en el abrazo que se dieron en el Kursaal de San Sebastián Jaime Mayor y Nicolás Redondo, en presencia de Fernando Savater; lo había después de que no se ganaran esas elecciones autonómicas y la implacable cuchilla de la guillotina de Ferraz y su cohorte mediática se cernía sobre Nicolás. Porque nosotros seguimos pensando que el nacionalismo es el problema y que su solución empezará el día en que pierda el poder.
Por eso, a los bienpensantes de todos los partidos y sin-partidos, convendría pedirles que exijan garantías a las formaciones políticas mejor colocadas de que no van a practicar una desviación de su voto una vez que lo reciban, esto es, que no se coaligarán con los nacionalistas como hicieron antes, que no negociarán pactos de legislatura con ellos que desvirtúen sus objetivos programáticos, que no comprarán los votos de la investidura para guisar las lentejas del pesebre nacionalista y que esos compromisos figurarán en sus propuestas electorales. (Tengo para mí que, incluso en el supuesto de que esos compromisos se realicen, no queden desbaratados ante la sola ecentualidad del ejercicio del poder).
En la tierra del crimen y de la intolerancia, en la que se han escrito las páginas más negras e ignominiosas, pero también las más bellas de nuestra reciente historia; en el país de los asesinos de Miguel Angel Blanco que es también el país del civismo y de la dignidad de los componentes de los primeros Foros de Ermua y de ¡Basta Ya! deben caber la grandeza y la firmeza democráticas que exigen un compromiso en el cambio de rumbo, un verdadero pasar página, la alternativa que no la alternancia.
Y esos personajes cuyas largas sombras se dibujan sobre las dunas del desierto y que contemplan engañados el paisaje de los oasis inexistentes, deberían recapacitar antes de emprender campañas personales de estimulación a un determinado voto que tal vez puedan conducirles a una nueva frustración. Pensar, por ejemplo, que en esta ocasión no existe voto útil porque ningún sufragio es susceptible de perderse. Y que no hay nada más inútil que poner en evidencia todos los 1.460 días que tienen los 4 años que dura cada legislatura las vergüenzas de determinados partidos para acabar votando a los mismos en el triste día bisiesto de las elecciones.
Porque en esta ocasión habrá otra oportunidad de voto.

martes, 11 de noviembre de 2008

La reparación de una ignominia

La reunión que mantuvimos el lunes 27 de octubre con la representación del Frente Polisario en España se podría haber celebrado en una “jaima”, en pleno desierto del Sahara, si no fuera porque la dirección del movimiento nos recibía en el salón de un piso popular de Madrid, a dos pasos de la plaza de Antón Martín. Sobre la mesa, platos con pistachos, botellas de agua y latas de cerveza que a esa temprana hora del día –las 10’39- ninguno de los presentes probaría. Claro que, mediada la reunión, un dulce y denso té nos recomponía el organismo, incorporado al trabajo después de uno de esos extraños fines de semana que nos vienen deparando las instituciones europeas con sus recurrentes modificaciones de horario.
Había que realizar un esfuerzo de serenidad, que sin embargo la propia dignidad de nuestros interlocutores hacía relativamente fácil: nos encontrábamos ante la presencia viva de la consecuencia de una cobardía histórica, la de una dictadura que agonizaba junto con su dictador y que abandonaba a su suerte a un pueblo mirando hacia otro lado, incumpliendo las resoluciones de Naciones Unidas.
Bucharayu –corbata de listones marrones y blancos sobre camnisa blanca- es moreno, tiene la carta alargada y usa bigote. Es el jefe de la representación saharaui en España. Y no apela a los sentimientos humanitarios –“no hay quie ayudar al Sahara porque nuestros niños sean muy guapos”, dice-, se refiere a los intereses de España en la zona –“a ustedes les vendría muy bien la explotación de nuestros recursos naturales, saber que existe un aliado de su país en esos terirtorios, un Estado que hable español”.
Somos nosotros quienes nos referimos a la legalidad internacional conculcada, a la vergüenza de una potencia colonial que abandona con precipitación un territorio y que deja pasar 33 años de ignominia, tendiendo brazos y abrazando a una dictadura teocrática que ha ocupado el territorio donde vive –subsiste, eso sí con dignidad- este pueblo.
Y 33 años son una eternidad de generaciones nuevas que nacen en las “jaimas” de la ocupación, que se alimentan de la comida que les suministran las ONGs, que soportan esta situación con la ayuda que les presta la esperanza a que un día la oportunidad política se ponga del lado de la justicia.
¿Lo verán? No lo sé. Hay mucho escepticismo después de tantos años vividos en la estela que dejan los intereses creados, un rastro que huele mal, a basura podrtda. Pero UPyD está dispuesta a apoyar su causa y se lo decimos.
Muy cerca de su sede, de Atocha, el sábado 15, saldrá una manifestación que sólo pretende llamar la atención sobre este suceso lamentable que se prolonga día tras día con el silencio cómplice del gobierno español. Y también de exigir el compromiso de España con una gente que sucede a la gente que fue española antes de que España se pusiera a murar hacia otro lado, porque tenía que hacer su transición y pretendía para eso mantener tranquilas sus fronteras.
Los españoles de hoy debemos reconocer que hemos contraído una deuda con el pueblo saharaui, en la que incurrieron nuestros gobernantes de 1.975, una deuda vencida sobradamente ya y que ha venido acumulando intereses muy cuantiosos en términos del más lamentable de los oprobios.
Por eso, los hombres y mujeres dse UPyD estaremos allí, en Atocha, con la gente del Sahara, el próximo sábado.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Un debate en Galicia

El parador de Bayona acogía los pasados 18 y 19 de octubre a un grupo de expertos en Derecho Constitucional, reunidos por mi amigo, el profesor Eloy García, para opinar acerca de la reforma de la ley electoral. La Fundación para la Libertad asumía la organización del evento.
Existen pocas cosas tan influyentes en las democracias como las leyes que conforman sus procesos electorales. Esta puede parecer una afirmación de Pero Grullo, pero conviene repetirla: los ciudadanos existen antes que las leyes electorales, pero esas leyes condicionan su actuación. Así, en el caso español, un sistema pretendidamente proporcional se transforma en mayoritario en gran parte del país. La circunscripción provincial, el mínimo de 2 escaños por cada una -salvo Ceuta y Melilla- han producido un fenómeno del voto útil que salvo Madrid, Barcelona y Sevilla nos alejan de la sedicente proporcionalidad.
Esa situación -y el paso del tiempo- nos ha conducido al bipartidismo del voto útil, que es el voto a la contra -voto al pepé porque no le soporto a Zapatero, voto al PSOE porque no quiero a Rajoy-. Este estrechamiento del voto se ha llevado por delante el llamado modelo del bipartidismo imperfecto -UCD-PSOE más AP-PC- de la primera transición y el sistema de los 2 partidos más un tercero en el centro -el CDS.
A decir de los 2 magníficos co-ponentes del seminario -Antonio Torres y Alfonso Fernández-Miranda- quienes fabricaron la ley electoral abrigaban un doble propósito: asegurar la estabilidad política de un país asustado por una recurrente historia de golpismo y revoluciones, de un lado y garantizar la victoria electoral de un centro-derecha que se veía más fuerte en los distritos rurales, del otro. 30 años después podemos observar cómo la resultante ha sido un sistema de partidos cerrados sobre sí mismos y un suave desplazamiento del voto rural a un socialismo cada vez más conservador y del urbano a una derecha a veces más abierta.
El seminario a que me refiero profundizó bastante en la reflexión sistema mayoritario "versus" sistema proporcional. Lo hizo menos acerca de la conformación interna de la oferta electoral, esto es, de las listas cerradas y bloqueadas o las abiertas. En definitiva, sobre la extensión de la democracia en España y de su regeneración y del poder omnímodo de las estructuras de los partidos. Eloy García situó ese debate a la conclusión del seminario en una lúcida intervención a la que el profesor Fernández-Miranda objetaría, en lo que bien pudiera convertirse en una reedición del seminario para el próximo año.
Contaría también este seminario con la estimable participación del Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, quien bien debiera haber cerrado el debate. Sus palabras nos condujeron de hoz y coz al mundo de la realidad, como se sabe bastante distante del de los sueños: porque de reforma sustancial de la ley electoral, nada, todo lo más, algunos aspectos como el voto de los extranheros y, eso sí,la comprobación acerca de si el consenso básico entre los principales partidos sigue en vigor, que -de lo contrario- no se produciría modificación alguna. De modo y manera que todos los caminos de las ideas de renovar el sistema conducen a la Roma de la periclitación de una orgabización que por lo visto se pretende que continúe anquilosada. La intervención del responsable del Gobierno bien pudiera por lo tanto haber cerrado un seminario sobre un debate que está ya cerrado antes siquiera de haber comenzado.
¿Les interesa saber cómo lo veo? Pues que quienes hace un año nos disponíamos al asalto democrático del sistema sabíamos que no era fácil. Serán los ciudadanos -si UPyD va ganando su confianza- quienes abran de verdad el sistema político, dando continuidad y extendiendo lo que ya hicieron el pasado mes de marzo. Nada hay que esperar de la benevolencia de los contrarios.