Después de una noche descansada me levanto de la cama dispuesto a que este sea un "día de Pilar" -de esos cerca de 8.000 que vivió con felicidad mi hija contra todos los pronósticos.
Despierta una mañana lluviosa. Tomo un café con Rodolfo, que me pasa la carpeta de apoderado Le pregunto por la hija de un compañero, localizada por la Ertzaintza pocas horas después de haberse escapado de casa. Tiene 14 años.
- Yo también lo hice -me asegura Rodolfo.
Rosa Díez votará a las 11'30 y yo la voy a acompañar, pero quiere que me tome un café en su casa antes de salir. De modo que me presento allí antes de las 11.
Rosa vive en una antigua casa de piedra, perteneciente a una familia de indianos, ahora dividida en pisos
Me abre la puerta Iñaki, su marido. Tiene puesto un gorro contra la lluvia, como el que yo también llevo.
- No me gustan los paraguas -dice y le digo que a mí me pasa lo mismo.
Rosa está escribiendo. Me saluda y sigue con su trabajo. Iñaki me ofrece el que va a ser mi cuarto café del día, mientras que su "fox terrier" lanudo me huele a perro.
Iñaki es un tipo llano y afable. Me da la prensa que ya he leído por Internet. Mientras me tomo el café desaparece en el interior de su casa. Al poco rato vuelve con una flor en la mano.
- Le he cortado a Rosa Mari esta camelia por si quiere ponérsela en el ojal -dice-. Es preciosa.
Y tiene razón.
Llega Nico Gutiérrez. Se toma su café y se marchan Iñaki y él de avanzadilla. Rosa va con el voto preparado, pero no el del Senado porque no disponemos de papeletas.
- No va a haber más remedio que meterse en la cabina -dice.
Mientras descendemos de la empinada cuesta que nos conduce a la calle, Rosa se coge a mi brazo para no caerse y me explica el aquél de las casas más singulares de Sodupe: "Esa era árabe y le pusieron un tejado, esa de los Hurtado de Saracho..." Y yo me acuerdo de esa familia y de lo amigos que eran ellos de los Balparda, de Gregorio, aquél alcalde liberal de Bilbao que sabía pactar con los socialistas de Prieto..
Cuando llegamos al colegio nos salen al encuentro los 2 interventores de UPyD.
- Los 2 son también candidatos -le digo a Rosa-. Este es un partido autogestionario.
Después de votar, Rosa hace unas declaraciones: "Se tienen que acabar los frentes, la España 'facha' contra la España 'roja', hay que inaugurar la España de los consensos", dice.
Luego damos un paseo. Rosa lee los mensajes recibidos en su móvil y contesta alguna llamada.
- Hay una denuncia de "Ciudadanos" porque nuestra acreditación lleva mi foto
Recuerdo la frase del canciller Adenauer sobre los enemigos políticos: los peores son los más próximos.
Rosa contesta otra llamada.
- En un colegio de Granada no había papeletas nuestras -nos dice-. Cuando el votante las ha reclamado, el interventor socialista ha sacado de un cajón la candidatura de UPyD al Congreso y le ha dicho que no nos presentamos al Senado ni a las Autonómicas.
- Como se entere "Pepiño" le expedienta -bromea Nico Gutiérrez-. Mucho mejor que le hubiera dado una papeleta del Senado.
Nos despedimos en la puerta de su casa confiados en el buen resultado.
Por la tarde toca la visita a los colegios. Todo está en orden. En algunos lugares es preciso reponer papeletas, porque apenas quedan.
Poco antes de las 8 nos vamos al hotel que hemos reservado con pago “a escote”, como casi todo lo que hemos hecho en esta campaña.
Los sondeos a pie de colegio electoral –las “israelitas”- pronostican una victoria del PSOE. La horqwuilla primera está en más de 20 escaños entre este partido y el PP. Pero ya desde el principio UpyD parece que va a obtener representación parlamentaria.
Van llegando nuestros apoderados al salón del hotel, donde el nerviosismo está haciendo estragos entre nosotros. Benito se hace con el control del mando a distancia y colorea de azul todas las imágenes. No aparecemos en los primeros resultados escrutados.
Muy pronto, sin embargo, el escaño de Rosa está asegurado. La horquilla entre el PSOE y el PP se reduce y el PNV pierde un escaño.
Alberto Chamorro –candidato al Senado- está encantado.
- Mucha gente joven de Las Arenas nos ha votado –me asegura.
Abrimos una botella de cava y brindamos por la gente de UPyD y porque consigamos hacer este mismo año una alternativa viable al nacionalismo en el País Vasco.
Hay quien quiere “mojar” un poco más el éxito, pero este es un partido de gente que trabaja y el lunes hay que regresar a la actividad de todos los días.
De regreso a casa, la emisora de radio está conectada con la sede del Partido Socialista. Por lo que dice Patxi López, el PP ha perdido su segundo escaño por Vizcaya.
“Mañana tengo que hablar con Marisa Arrúe”, me digo a mí mismo.
lunes, 10 de marzo de 2008
domingo, 9 de marzo de 2008
La campaña más amarga
"La campaña más amarga", titulaba un recuadro de la entrevista que me hacía "El Mundo" en su edición para el País Vasco y que este medio publicaba el pasado jueves. Era un título a la vez real y premonitorio de mayores amarguras: 5 días después del adiós a mi hija me iba para Mondragón a rendir tributo de solidaridad a los compañeros socialistas.
No habían dado aún las 2 de la tarde cuando recogía a nuestra candidata al Congreso María Tellería, llegada a Bilbao desde Palestina para tomar parte en nuestro acto de cierre electoral. Nos dirigíamos a comer cuando recibí una llamada de mi compañero de partido Rodolfo:
- Las informaciones son todavía confusas -me dice-. Pero hay un atentado de ETA contra un ex concejal del PSOE de Mondragón que no llevaba escolta.
De una forma automática se me activó el "protocolo de crisis" para supuestos de atentados criminales: suspensión -mejor, cancelación: hoy es el último día- de campaña, viaje a Mondragón, convocatoria a los compañeros... No pensábamos en ese atentado en concreto -una crueldad tan insólita, un asesinato tan cobarde- pero nos temíamos alguna acción singular de los terroristas en el final de estas elecciones.
Mientras comíanos María y yo se iban planteando las acciones de nuestro partido al compás de las noticias que cerraban el argumento fundamental: Isaías Carrasco había sido asesinado.
Pero UPyD es un partido nuevo y aún no está curtido en dramas. Sí lo estamos algunos de sus asociados, en esas experiencias que te desgarran el alma, ese callo inútil del sufrimiento que siempre resulta igualmente doloroso e inverosímil: una experiencia que mejor hubiera sido no haberla padecido nunca.
La maquinaria funciona, sin embargo. Y en apenas hora y media tenemos un comunicado, cancelamos la campaña y convocamos a nuestra gente junto al Ayuntamiento de Mondragón a las 6 de la tarde.
A las 4 salimos del restaurante. Mi conductor se equivoca de carretera e invertimos hora y media en un recorrido que se puede acometer en apenas 40 minutos.
María me cuenta que la situación en Oriente Medio podría haber llegado ya a un punto sin retorno. Me habla de su difícil relación con la prensa judía -ella es la portavoz de la Unión Europea en la frontera entre Palestina e Israel de Rafah, la única que no controlan los judíos, y que quizás por eso lleva cerrada más de un año.
- De un tiempo a esta parte la situación se nos está poniendo muy complicada -me dice.
Hay previsión de más guerras en la zona y en su opinión no se puede confiar en que una administración demócrata en los Estados Unidos haga lo suficiente para corregir el conflicto.
Me habla de los palestinos, divididos entre Al Fatah y Hamás y partidos también por los territorios que controlan ambas formaciones políticas. Hamás ya está construyendo un Estado palestino propio: emite moneda, mantiene relaciones diplomáticas con los países árabes de su conveniencia...
Y hablamos de los judíos y de su pascua. No pueden hacer ningún trabajo: los ascensores están programados para detenerse en todos los pisos, de modo que no resulte necesario pulsar el botón; no se emiten programas de televisión -ni siquiera enlatados- y las tiendas están cerradas durante toda la semana.
Mondragón es un pueblo que vive ajeno a la tragedia a las 5'30 de la tarde. Los niños corretean por las calles y los padres empujan los cochecitos de sus bebés.
En la Casa del Pueblo vemos a gente lívida, desconcertada... Josu Montalbán me dice que están en reunión de ejecutiva, así que esperamos.
Existe siempre un aire de improvisación en estos casos. Gente que viene y que va, sin rumbo determinado, quizás sin otro propósito que no sea el de agotarse en sus carreras.
Se abre la puerta. Rodolfo Ares, el gesto severo y el móvil en ristre, emite instrucciones. Me da primero la mano y después un abrazo silencioso. Paso al interior del salón de juntas. Ahí está Isabel Celaa, a la que hace muy pocos días acabo de abrazar en el funeral por mi hija.
- No sé cómo has tenido el estómago para venir hasta aquí -me dice.
- En estos momentos tienes la sensibilidad tan a flor de piel... -le digo-. De manera que he llegado aquí como impulsado por un imán.
Txiki Benegas se levanta de la silla y nos intercambiamos pésames. Al fondo de la sala Patxi López comprueba unas notas. José Antonio Pastor me abraza efusivamente y advierte al Secretario General del PSE de mi presencia. Patxi se levanta para salir y me abraza.
- Te acompaño en el sentimiento -le digo.
- Te creo -contesta este, afligido, porque en esta tierra vasca las víctimas no pertenecen por desgracia a todos.
Sale la comitiva socialista de la Casa del Pueblo. Los vecinos nos miran pasar con una cara de asombro, como si acabáramos de aterrizar de una nave extraterrestre.
Nos concentramos en la plaza del Ayuntamiento, la balconada desnuda de banderas. Dentro se celebra una Junta de Portavoces. Los de UPyD nos congregamos para comentar la situación.
- Dicen que es un pacto entre los partidarios de “Cheroki”, la línea dura de ETA, y los de Josu Ternera, la más proclive a la negociación –asegura Benito-. Este atentado es el punto de encuentro entre los 2.
No parece que haya nadie del pueblo en esa plaza. se diría que la democracia es un fenómeno episódico y exógeno que llega y se va de ese pueblo atemorizado y vergonzante.
Concluye la reunión municipal. La alcaldesa ha cedido temporalmente el bastón de mando al teniente de alcalde de Ezker Batua. Su grupo municipal –ANV- ha votado en contra de una condena “light”.
Nos dirigimos hacia la calle donde se ha producido el atentado, nuestra gente de Guipúzcoa ha traìdo unas flores y quiere ofrecerlas en el lugar del crimen. Un cordón policial cierra la calle. Hay que esperar az que una grúa retire el coche y a que se limpie de sangre el lugar, nos dice un ertzaina cuya cara está protegida por un pasamontañas.
Una televisión aragonesa me pide unas declaraciones. Me refiero a la necesidad de que los demócratas formemos una unidad sin fisuras si queremos que este no sea un atentado más, sino el último. “Hoy todos somos militantes socialistas”, digo.
Ha pasado una hora larga. La grúa ha retirado el vehículo y se ha limpiado la zona.
La Ertzaintza levanta el cordón. La calle Navas de Tolosa es estrecha. No hay un alma en la calle y las persianas de los edificios están cerradas. Es una calle-cementerio, una especie de corredor de la muerte.
Depositamos las flores y guardamos un largo minuto de silencio. Nuestros aplausos y gritos de “libertad” no son secundados por nadie.
Cuando dejo a María Tellería en la estación de autobuses me llama Rosa Díez. Alguien le ha dicho que los informativos de televisión han sacado imágenes de nuestro homenaje a Isaías. Cuando salgo del coche, agotado física y psicológicamente ante tantas emociones, empieza a llover sobre Bilbao.
No habían dado aún las 2 de la tarde cuando recogía a nuestra candidata al Congreso María Tellería, llegada a Bilbao desde Palestina para tomar parte en nuestro acto de cierre electoral. Nos dirigíamos a comer cuando recibí una llamada de mi compañero de partido Rodolfo:
- Las informaciones son todavía confusas -me dice-. Pero hay un atentado de ETA contra un ex concejal del PSOE de Mondragón que no llevaba escolta.
De una forma automática se me activó el "protocolo de crisis" para supuestos de atentados criminales: suspensión -mejor, cancelación: hoy es el último día- de campaña, viaje a Mondragón, convocatoria a los compañeros... No pensábamos en ese atentado en concreto -una crueldad tan insólita, un asesinato tan cobarde- pero nos temíamos alguna acción singular de los terroristas en el final de estas elecciones.
Mientras comíanos María y yo se iban planteando las acciones de nuestro partido al compás de las noticias que cerraban el argumento fundamental: Isaías Carrasco había sido asesinado.
Pero UPyD es un partido nuevo y aún no está curtido en dramas. Sí lo estamos algunos de sus asociados, en esas experiencias que te desgarran el alma, ese callo inútil del sufrimiento que siempre resulta igualmente doloroso e inverosímil: una experiencia que mejor hubiera sido no haberla padecido nunca.
La maquinaria funciona, sin embargo. Y en apenas hora y media tenemos un comunicado, cancelamos la campaña y convocamos a nuestra gente junto al Ayuntamiento de Mondragón a las 6 de la tarde.
A las 4 salimos del restaurante. Mi conductor se equivoca de carretera e invertimos hora y media en un recorrido que se puede acometer en apenas 40 minutos.
María me cuenta que la situación en Oriente Medio podría haber llegado ya a un punto sin retorno. Me habla de su difícil relación con la prensa judía -ella es la portavoz de la Unión Europea en la frontera entre Palestina e Israel de Rafah, la única que no controlan los judíos, y que quizás por eso lleva cerrada más de un año.
- De un tiempo a esta parte la situación se nos está poniendo muy complicada -me dice.
Hay previsión de más guerras en la zona y en su opinión no se puede confiar en que una administración demócrata en los Estados Unidos haga lo suficiente para corregir el conflicto.
Me habla de los palestinos, divididos entre Al Fatah y Hamás y partidos también por los territorios que controlan ambas formaciones políticas. Hamás ya está construyendo un Estado palestino propio: emite moneda, mantiene relaciones diplomáticas con los países árabes de su conveniencia...
Y hablamos de los judíos y de su pascua. No pueden hacer ningún trabajo: los ascensores están programados para detenerse en todos los pisos, de modo que no resulte necesario pulsar el botón; no se emiten programas de televisión -ni siquiera enlatados- y las tiendas están cerradas durante toda la semana.
Mondragón es un pueblo que vive ajeno a la tragedia a las 5'30 de la tarde. Los niños corretean por las calles y los padres empujan los cochecitos de sus bebés.
En la Casa del Pueblo vemos a gente lívida, desconcertada... Josu Montalbán me dice que están en reunión de ejecutiva, así que esperamos.
Existe siempre un aire de improvisación en estos casos. Gente que viene y que va, sin rumbo determinado, quizás sin otro propósito que no sea el de agotarse en sus carreras.
Se abre la puerta. Rodolfo Ares, el gesto severo y el móvil en ristre, emite instrucciones. Me da primero la mano y después un abrazo silencioso. Paso al interior del salón de juntas. Ahí está Isabel Celaa, a la que hace muy pocos días acabo de abrazar en el funeral por mi hija.
- No sé cómo has tenido el estómago para venir hasta aquí -me dice.
- En estos momentos tienes la sensibilidad tan a flor de piel... -le digo-. De manera que he llegado aquí como impulsado por un imán.
Txiki Benegas se levanta de la silla y nos intercambiamos pésames. Al fondo de la sala Patxi López comprueba unas notas. José Antonio Pastor me abraza efusivamente y advierte al Secretario General del PSE de mi presencia. Patxi se levanta para salir y me abraza.
- Te acompaño en el sentimiento -le digo.
- Te creo -contesta este, afligido, porque en esta tierra vasca las víctimas no pertenecen por desgracia a todos.
Sale la comitiva socialista de la Casa del Pueblo. Los vecinos nos miran pasar con una cara de asombro, como si acabáramos de aterrizar de una nave extraterrestre.
Nos concentramos en la plaza del Ayuntamiento, la balconada desnuda de banderas. Dentro se celebra una Junta de Portavoces. Los de UPyD nos congregamos para comentar la situación.
- Dicen que es un pacto entre los partidarios de “Cheroki”, la línea dura de ETA, y los de Josu Ternera, la más proclive a la negociación –asegura Benito-. Este atentado es el punto de encuentro entre los 2.
No parece que haya nadie del pueblo en esa plaza. se diría que la democracia es un fenómeno episódico y exógeno que llega y se va de ese pueblo atemorizado y vergonzante.
Concluye la reunión municipal. La alcaldesa ha cedido temporalmente el bastón de mando al teniente de alcalde de Ezker Batua. Su grupo municipal –ANV- ha votado en contra de una condena “light”.
Nos dirigimos hacia la calle donde se ha producido el atentado, nuestra gente de Guipúzcoa ha traìdo unas flores y quiere ofrecerlas en el lugar del crimen. Un cordón policial cierra la calle. Hay que esperar az que una grúa retire el coche y a que se limpie de sangre el lugar, nos dice un ertzaina cuya cara está protegida por un pasamontañas.
Una televisión aragonesa me pide unas declaraciones. Me refiero a la necesidad de que los demócratas formemos una unidad sin fisuras si queremos que este no sea un atentado más, sino el último. “Hoy todos somos militantes socialistas”, digo.
Ha pasado una hora larga. La grúa ha retirado el vehículo y se ha limpiado la zona.
La Ertzaintza levanta el cordón. La calle Navas de Tolosa es estrecha. No hay un alma en la calle y las persianas de los edificios están cerradas. Es una calle-cementerio, una especie de corredor de la muerte.
Depositamos las flores y guardamos un largo minuto de silencio. Nuestros aplausos y gritos de “libertad” no son secundados por nadie.
Cuando dejo a María Tellería en la estación de autobuses me llama Rosa Díez. Alguien le ha dicho que los informativos de televisión han sacado imágenes de nuestro homenaje a Isaías. Cuando salgo del coche, agotado física y psicológicamente ante tantas emociones, empieza a llover sobre Bilbao.
viernes, 7 de marzo de 2008
Una simpática anécdota
Ocurría hace un par de lunes. La cita de campaña para los asociados de UPyD de Vizcaya se había situado en el parque de la Casilla, a las 7'30 de la tarde-noche. Muy cerca de mis compañeros pude ver a 3 chicas jóvenes.
- Creo que estas vienen a vernos -me asegura Félix.
En efecto. Cuando llega el coche electoral las chicas se mueven, inquietas. Y siguen al coche -nos siguen a nosotros mismos- hasta el otro lado de la plaza, donde Lydia decide aparcarlo.
- ¿Vais a hacer un mitin? -me pregunta una de esas chicas.
- Vamos a ver si organizamos el reparto y luego charlamos un momento -les propongo. Les parece bien.
Una vez situado el coche en la calle Autonomía me dirijo hacia el banco de la plaza en el que se han sentado.
- ¿Queréis hacerme alguna pregunta o preferís que os dé una explicación?
Prefieren que hable. Venían a un mitin anunciado en la prensa. Así que les hago un resumen breve -"la vida es eterna en 5 minutos", decía Víctor Jara.
Después sí. Hablan. Especialmente esa rubita que estudia en la UPV y está impresionada por lo que le cuentan.
- Me dicen que la gente aquí está oprimida y yo les digo que eso no puede ser.
"La universidad es una especie de 'guetto' abertzale", les digo. Hemos intentado hacer algo en campaña allí y todas las personas a las que hemos consultado nos han pedido que desistamos".
- Mi madre y yo, las 2 somos Cristinas, somos unas "fans" de Rosa -me dice la rubita-. ¿No te parece que si llegáis a cumplir lo que prometéis eso va a molestar a los nacionalistas?
Y me acuerdo de mi tertulia en el sábado de carnaval, cuando el principal argumento en contra de nuestro partido radicaba en la incomodidad que pudiera suponer a los nacionalistas la aplicación del proyecto de UPyD.
- Nosotros no estamos en contra de los nacionalistas -les digo-. Pero sí del peso excesivo que tienen en la política española. Y eso se produce porque tenemos una ley Electoral que, en la práctica, les da más poder del que les corresponde.
Le pido a Dani que me traiga alguna documentación. Aparece enseguida con el manifiesto y 3 hojas de afiliación. Le pido que se quede con estos últimos papeles.
- No hay que abusar -le digo.
Están ojeando la propaganda que las hemos entregado, cuando Cristina me pregunta si no será tirar el voto cuando a lo mejor no conseguimos representación. Acaba de cumplir los 18 y le gustaría que su papeleta sumara.
- En realidad lo que estamos pidiendo no es tanto un voto como un compromiso, un apoyo -le contesto-. Estamos tratando de poner en pie un proyecto para el futuro: para estas elecciones también, pero vendrán después las autonómicas, las europeas...
Hay un tipo, de aspecto turbio, que merodea por los alrededores. Sigue atento la conversación. La oscuridad de la noche acentúa su anonimato. Se acerca a mí y compruebo el aspecto huidizo y extraño de ese hombre.
. Con una voz entrecortada me dice:
- Les he escuchado desde lejos y tengo una pregunta que hacerle.
Le animo a que la formule.
- ¿Ustedes forman parte de un partido legal? -inquiere aquél sujeto.
- Totalmente legal -contesto.
- ¿Y qué proponen?
Yo no quiero repetir el discursito, así que lo comprimo con nuestro "slogan" electoral.
- Defender lo que nos une a todos los españoles -le digo.
- ¿A todos los españoles? -repite el tipo, ahora en forma de pregunta.
- A todos -contesto yo.
Y aquél hombre se hunde en la negrura de la noche, rumiando quizás su respuesta.
Apenas 10 metros más tarde oímos las conclusiones definitivas de aquél hombre.
- Lo que pasa es que estamos en Euskadi -dice.
Yo me encojo de hombros y las chicas ríen abiertamente.
- Creo que estas vienen a vernos -me asegura Félix.
En efecto. Cuando llega el coche electoral las chicas se mueven, inquietas. Y siguen al coche -nos siguen a nosotros mismos- hasta el otro lado de la plaza, donde Lydia decide aparcarlo.
- ¿Vais a hacer un mitin? -me pregunta una de esas chicas.
- Vamos a ver si organizamos el reparto y luego charlamos un momento -les propongo. Les parece bien.
Una vez situado el coche en la calle Autonomía me dirijo hacia el banco de la plaza en el que se han sentado.
- ¿Queréis hacerme alguna pregunta o preferís que os dé una explicación?
Prefieren que hable. Venían a un mitin anunciado en la prensa. Así que les hago un resumen breve -"la vida es eterna en 5 minutos", decía Víctor Jara.
Después sí. Hablan. Especialmente esa rubita que estudia en la UPV y está impresionada por lo que le cuentan.
- Me dicen que la gente aquí está oprimida y yo les digo que eso no puede ser.
"La universidad es una especie de 'guetto' abertzale", les digo. Hemos intentado hacer algo en campaña allí y todas las personas a las que hemos consultado nos han pedido que desistamos".
- Mi madre y yo, las 2 somos Cristinas, somos unas "fans" de Rosa -me dice la rubita-. ¿No te parece que si llegáis a cumplir lo que prometéis eso va a molestar a los nacionalistas?
Y me acuerdo de mi tertulia en el sábado de carnaval, cuando el principal argumento en contra de nuestro partido radicaba en la incomodidad que pudiera suponer a los nacionalistas la aplicación del proyecto de UPyD.
- Nosotros no estamos en contra de los nacionalistas -les digo-. Pero sí del peso excesivo que tienen en la política española. Y eso se produce porque tenemos una ley Electoral que, en la práctica, les da más poder del que les corresponde.
Le pido a Dani que me traiga alguna documentación. Aparece enseguida con el manifiesto y 3 hojas de afiliación. Le pido que se quede con estos últimos papeles.
- No hay que abusar -le digo.
Están ojeando la propaganda que las hemos entregado, cuando Cristina me pregunta si no será tirar el voto cuando a lo mejor no conseguimos representación. Acaba de cumplir los 18 y le gustaría que su papeleta sumara.
- En realidad lo que estamos pidiendo no es tanto un voto como un compromiso, un apoyo -le contesto-. Estamos tratando de poner en pie un proyecto para el futuro: para estas elecciones también, pero vendrán después las autonómicas, las europeas...
Hay un tipo, de aspecto turbio, que merodea por los alrededores. Sigue atento la conversación. La oscuridad de la noche acentúa su anonimato. Se acerca a mí y compruebo el aspecto huidizo y extraño de ese hombre.
. Con una voz entrecortada me dice:
- Les he escuchado desde lejos y tengo una pregunta que hacerle.
Le animo a que la formule.
- ¿Ustedes forman parte de un partido legal? -inquiere aquél sujeto.
- Totalmente legal -contesto.
- ¿Y qué proponen?
Yo no quiero repetir el discursito, así que lo comprimo con nuestro "slogan" electoral.
- Defender lo que nos une a todos los españoles -le digo.
- ¿A todos los españoles? -repite el tipo, ahora en forma de pregunta.
- A todos -contesto yo.
Y aquél hombre se hunde en la negrura de la noche, rumiando quizás su respuesta.
Apenas 10 metros más tarde oímos las conclusiones definitivas de aquél hombre.
- Lo que pasa es que estamos en Euskadi -dice.
Yo me encojo de hombros y las chicas ríen abiertamente.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Si se calla el cantor...
"Si se calla el cantor... calla la vida". Y si el escribidor deja de poner en un papel sus sentimientos es también la vida la que nos pasa sin tocarnos.
Habrá quien se extrañe ante mi ausencia de pudor personal al explicar lo que sucede en mi ámbito más íntimo. ¿Cómo puede este tipo contarnos algo tan personal como sin duda lo son los últimos días en la vida de su hija?.
Este es, por lo tanto, un comentario declarativo, una especie de manifiesto.
Vivimos los tiempos de la unidimensionalidad, que decía el filósofo de moda para los revolucionarios del '68, en París y Berkeley, Herbert Marcuse. Es tal la velocidad que imprimimos a nuestras existencias que adjudicamos a las personas las etiquetas que nos parecen más representativas y definidoras de ellas.
- A 250 kms. por hora no ves las señales. Sólo las intuyes -decía Jacky Ickx, campeón del mundo de Fórmula 1.
Pero la gente es casi tan plural, tan multi-dimensional, como la sociedad. El poeta Jaime Gil de Biedma bromeaba acerca del misterio de la Santísima Trinidad con estas palabras:
- No sé porqué se espanta la gente ante la idea de 3 personas distintas en un solo Dios. A mí no me bastarían con 3 para abarcarme, necesitaría más.
Somos plurales. Recibimos unas herencias genéticas muy diversas y además conservamos una cierta esfera de libertad propia que no se encuentra enteramente condicionada por nuestro ADN.
Por eso, cuando me decidí por empezar a escribir un blog le puse por título mi nombre. Se trataba de una actitud premonitoria. Un día inserté un poema, otro me referí a cuestiones que nada tenían que ver con la política -eran los tiempos de la crítica entre líneas a la deriva del que entonces era mi partido-... Y de repente apareció en el horizonte de mi vida el episodio definitivo de ese singular combate que mantuvo durante sus 20 años mi hija contra la muerte.
La de Pilar es una historia épica, la lucha contra todo pronóstico y la confirmación de que la familia, los amigos, el personal entero del hospital... pero sobre todo, ella misma, podían vencer todas las dificultades.
Pilar ha sido para mí un ejemplo en los momentos difíciles. Su alegría de vivir; su preocupación por los demás; su fortísima personalidad, que le permitía imponer su criterio con la sola función de un gesto, o con un simple aunque rotundo movimiento de cabeza. Y todo en el reducido espacio de una sala de hospital o de una aún más pequeña habitación.
Por eso escribí sobre su caso, porque resultaba preciso sacarlo del anonimato y entregarlo a una sociedad insatisfecha precisamente a base de crearse necesidades y de acumular todo tipo de objetos, en apariencia útiles, pero prescindibles en cualquier caso.
Supongo que este blog efectuará una especie de eterno retorno a mi vida, "como el recodo al camino". Estoy de acuerdo con el dicho latino que le servía a Proust para afirmar eso de: "ècrire c'est traduire", de modo que nadie puede dar más que el que se da a sí mismo.
Creo que he establecido una relación muy fuerte con mis lectores. He tenido la oportunidad de conocer en persona a algunos, a otros no. Pero hay una presencia que revolotea entre ellos, un espíritu de respetuoso debate que en muchas ocasiones prescinde del responsable del blog y un afecto personal que me devuelve casi todos los días la esperanza en la gente.
La muerte de mi hija no ha matado a la canción ni se ha llevado al cantor y las letras del escribidor seguirán aquí esperando a quienes quieran compartirlas.
Porque Pilar, como su madre, ha sido la canción y el poema. A mí sólo me queda tratar de escribirlos.
Habrá quien se extrañe ante mi ausencia de pudor personal al explicar lo que sucede en mi ámbito más íntimo. ¿Cómo puede este tipo contarnos algo tan personal como sin duda lo son los últimos días en la vida de su hija?.
Este es, por lo tanto, un comentario declarativo, una especie de manifiesto.
Vivimos los tiempos de la unidimensionalidad, que decía el filósofo de moda para los revolucionarios del '68, en París y Berkeley, Herbert Marcuse. Es tal la velocidad que imprimimos a nuestras existencias que adjudicamos a las personas las etiquetas que nos parecen más representativas y definidoras de ellas.
- A 250 kms. por hora no ves las señales. Sólo las intuyes -decía Jacky Ickx, campeón del mundo de Fórmula 1.
Pero la gente es casi tan plural, tan multi-dimensional, como la sociedad. El poeta Jaime Gil de Biedma bromeaba acerca del misterio de la Santísima Trinidad con estas palabras:
- No sé porqué se espanta la gente ante la idea de 3 personas distintas en un solo Dios. A mí no me bastarían con 3 para abarcarme, necesitaría más.
Somos plurales. Recibimos unas herencias genéticas muy diversas y además conservamos una cierta esfera de libertad propia que no se encuentra enteramente condicionada por nuestro ADN.
Por eso, cuando me decidí por empezar a escribir un blog le puse por título mi nombre. Se trataba de una actitud premonitoria. Un día inserté un poema, otro me referí a cuestiones que nada tenían que ver con la política -eran los tiempos de la crítica entre líneas a la deriva del que entonces era mi partido-... Y de repente apareció en el horizonte de mi vida el episodio definitivo de ese singular combate que mantuvo durante sus 20 años mi hija contra la muerte.
La de Pilar es una historia épica, la lucha contra todo pronóstico y la confirmación de que la familia, los amigos, el personal entero del hospital... pero sobre todo, ella misma, podían vencer todas las dificultades.
Pilar ha sido para mí un ejemplo en los momentos difíciles. Su alegría de vivir; su preocupación por los demás; su fortísima personalidad, que le permitía imponer su criterio con la sola función de un gesto, o con un simple aunque rotundo movimiento de cabeza. Y todo en el reducido espacio de una sala de hospital o de una aún más pequeña habitación.
Por eso escribí sobre su caso, porque resultaba preciso sacarlo del anonimato y entregarlo a una sociedad insatisfecha precisamente a base de crearse necesidades y de acumular todo tipo de objetos, en apariencia útiles, pero prescindibles en cualquier caso.
Supongo que este blog efectuará una especie de eterno retorno a mi vida, "como el recodo al camino". Estoy de acuerdo con el dicho latino que le servía a Proust para afirmar eso de: "ècrire c'est traduire", de modo que nadie puede dar más que el que se da a sí mismo.
Creo que he establecido una relación muy fuerte con mis lectores. He tenido la oportunidad de conocer en persona a algunos, a otros no. Pero hay una presencia que revolotea entre ellos, un espíritu de respetuoso debate que en muchas ocasiones prescinde del responsable del blog y un afecto personal que me devuelve casi todos los días la esperanza en la gente.
La muerte de mi hija no ha matado a la canción ni se ha llevado al cantor y las letras del escribidor seguirán aquí esperando a quienes quieran compartirlas.
Porque Pilar, como su madre, ha sido la canción y el poema. A mí sólo me queda tratar de escribirlos.
lunes, 3 de marzo de 2008
Remite: "Pilar, desde el cielo".
Querido papá,
te escribo esta carta para que me despidas de todos. Tanto tiempo con muchísima gente visitándome y cuidándome, últimamente, en la quinta planta, y antes, en la UCI, y no os he podido decir adiós. No deja de ser curioso.
Siento no haberos dado un beso de despedida, pero es verdad que ya me lo estaba pasando mal, creo que muy mal. Me ahogaba, no me llegaba el aire y pedía siempre que me pusieran el ambú. Y eso me aliviaba, pero me hacía daño a la vez.
Como me daban calmantes, he tenido unos sueños muy largos y muy profundos, papá. Opa decía cuando me venía a visitar por las mañanas que ya no me enteraba de nada. ¡Pero vaya que me enteraba! Y también me daba por pensar en vosotros y en mí -ya ves que sigo el orden que manda la educación.
Yo ya estaba bastante agotada. ¡no te puedes imaginar lo que sufres cuando te falta el oxígeno! Y estaba muy preocupada también, porque cuando te duele la cabeza te dan una pastilla y se te pasa. Pero cuando sufres mucho, muchísimo, crees que la única manera de dejar de sufrir es estar dormida. Y eso es la muerte: dejar de sufrir y no sentir nada, solamente un sueño del que no te vas a despertar.
Hay un momento del sueño en el que no ves a nadie y solamente oyes a lo lejos las voces de la gente que está en tu habitación. Pero hay otro momento de ese sueño en que ves a la gente a la que dejaste de ver, que fue cuando aparecó mamá. ¡Y no sabes lo guapa que estaba! Tenía puesto un vestido blanco tan reluciente que se parecía al cielo azul de esos días claros que yo misma veía desde la ventana de mi habitación. Me dio un beso y yo sentí cómo los músculos se me llenaban de fuerza y de vida y lo primero que hice fue darle el abrazo más grande que pude, el mismo abrazo que me gustaría darte ahora mismo, papá.
Mamá te manda un beso enorme y me pide que te diga que está siempre pendiente de ti. Ahora seremos 2 las que estaremos atentas para que seas lo más feliz que puedas.
Quería despedirme de la gente que me ha cuidado. De las tías de la familia y de las tías y tíos médicos,,enfermeros y celadores. A opa le doy el premio a la constancia en el cariño, ¡20 años visitándome por las mañanas de los días de labor, siempre que no estuviera enfermo o tuviera un viaje!
Díles a todos que me acuerdo mucho de ellos y que les pido perdón por las bromas que les he hecho y por lo mandona que he sido. Ya sé que me llamabas "mi sargento", pero ¡qué le voy a hacer, así es mi carácter!
Y a ti te doy las gracias, papá, por tu cariño y tu paciencia. Y ahora te voy a decir una cosa que aunque sea una regañina es pequeña y te la hago con el corazón. Quería decirte que, aunque no lo creas, aquí estamos mamá y yo y te esperamos el día en que también a ti te falte el aire y te sientas tan cansado que necesites dormir mucho, mucho tiempo. Entonces volveremos a estar juntos los 3, como en aquéllas noches de Navidad en que tú te vestías de Papá Nöel y mamá quitaba los envoltorios a los regalos.
Un beso grandísimo,
Pilar.
te escribo esta carta para que me despidas de todos. Tanto tiempo con muchísima gente visitándome y cuidándome, últimamente, en la quinta planta, y antes, en la UCI, y no os he podido decir adiós. No deja de ser curioso.
Siento no haberos dado un beso de despedida, pero es verdad que ya me lo estaba pasando mal, creo que muy mal. Me ahogaba, no me llegaba el aire y pedía siempre que me pusieran el ambú. Y eso me aliviaba, pero me hacía daño a la vez.
Como me daban calmantes, he tenido unos sueños muy largos y muy profundos, papá. Opa decía cuando me venía a visitar por las mañanas que ya no me enteraba de nada. ¡Pero vaya que me enteraba! Y también me daba por pensar en vosotros y en mí -ya ves que sigo el orden que manda la educación.
Yo ya estaba bastante agotada. ¡no te puedes imaginar lo que sufres cuando te falta el oxígeno! Y estaba muy preocupada también, porque cuando te duele la cabeza te dan una pastilla y se te pasa. Pero cuando sufres mucho, muchísimo, crees que la única manera de dejar de sufrir es estar dormida. Y eso es la muerte: dejar de sufrir y no sentir nada, solamente un sueño del que no te vas a despertar.
Hay un momento del sueño en el que no ves a nadie y solamente oyes a lo lejos las voces de la gente que está en tu habitación. Pero hay otro momento de ese sueño en que ves a la gente a la que dejaste de ver, que fue cuando aparecó mamá. ¡Y no sabes lo guapa que estaba! Tenía puesto un vestido blanco tan reluciente que se parecía al cielo azul de esos días claros que yo misma veía desde la ventana de mi habitación. Me dio un beso y yo sentí cómo los músculos se me llenaban de fuerza y de vida y lo primero que hice fue darle el abrazo más grande que pude, el mismo abrazo que me gustaría darte ahora mismo, papá.
Mamá te manda un beso enorme y me pide que te diga que está siempre pendiente de ti. Ahora seremos 2 las que estaremos atentas para que seas lo más feliz que puedas.
Quería despedirme de la gente que me ha cuidado. De las tías de la familia y de las tías y tíos médicos,,enfermeros y celadores. A opa le doy el premio a la constancia en el cariño, ¡20 años visitándome por las mañanas de los días de labor, siempre que no estuviera enfermo o tuviera un viaje!
Díles a todos que me acuerdo mucho de ellos y que les pido perdón por las bromas que les he hecho y por lo mandona que he sido. Ya sé que me llamabas "mi sargento", pero ¡qué le voy a hacer, así es mi carácter!
Y a ti te doy las gracias, papá, por tu cariño y tu paciencia. Y ahora te voy a decir una cosa que aunque sea una regañina es pequeña y te la hago con el corazón. Quería decirte que, aunque no lo creas, aquí estamos mamá y yo y te esperamos el día en que también a ti te falte el aire y te sientas tan cansado que necesites dormir mucho, mucho tiempo. Entonces volveremos a estar juntos los 3, como en aquéllas noches de Navidad en que tú te vestías de Papá Nöel y mamá quitaba los envoltorios a los regalos.
Un beso grandísimo,
Pilar.
domingo, 2 de marzo de 2008
Crónica de un adiós
Hoy ha sido un día muy duro para mí. No sabría compararlo con otro. Quizás con ese 27 de noviembre de 2.002, cuando le daba un beso al que ya era el cadáver de la madre de Pilar. Hoy se ha ido ella, Pilar. Las 2 mujeres de mi vida. Dondequiera que estén, están juntas; dondequiera que estén, me están esperando y siento que velarán todos mis sueños hasta entonces.
Voy a contar ahora cómo ocurrió.
Segundo día de la crisis
Montse me llama por la noche y habla en ella la única voz que sirve en los momentos difíciles, la del afecto, sin adjetivos.
Por la mañana, Pilar está atontada y me recibe con un bufido. Tiene un sueño profundo e inquieto, los ojos semi-abiertos y la respiración se le hace difícil. A veces se queja, como exigiendo la comprobación de la compañía. Entonces le hago una caricia y se tranquiliza.
Salgo de la habitación mientras la asean. Cuando vuelvo tiene los ojos muy abiertos pero el aspecto ensimismado. Apago la luz y cierro la puerta. Pilar vuelve a un sueño más tranquilo.
Una enfermera le trae recuerdos de una cuidadora colombiana que la atendió durante medio año. Le ha dicho que intentará venir mañana, a visitarla. Pilar mueve la cabeza en ademán de negación. "Que me dejrn en paz", viene a decir.
Poco antes del mediodía llega su abuelo. A sus 91 años conserva buena parte de su prestancia, pero está muy sordo.
- No está tan mal –me dice-. Lo que pasa es que la están tratando como si se fuera a morir, y eso la preocupa, claro. Lo que hay que hacer es animarla.
Yo no sé muy bien cómo se le puede animar a esa personita tan sedada. Como la comunicación con él resulta bastante difícil le digo que volveré a las 2.
Apenas el tiempo de hacer un par de recados y regreso a Cruces. Junto a ella está Amelia, una prima de su madre.
- Aunque se encuentre fatal, Pilar sigue controlándolo todo -me dice.
Y me siento de nuevo a su lado. Su respiración es más profunda, lo mismo que seguramente lo será su sueño. Ahora no hay bufido ni beso, sólo el descanso que convive con la lucha.
Y así, poco más o menos, transcurre el resto de la jornada.
El día del adiós.
A las 9'15 abro la puerta de la habitación de Pilar. Fuertemente sedada su respiración es muy profunda, al borde del ronquido. Se parece a esa mañana del 27 de noviembre de 2.002, cuando su madre se fue para siempre mientras que yo pensaba que sólo estaba descansando. Y es que, en el umbral de la muerte existe a veces una zona gris que nadie sabría cómo definir.
Le ha bajado la saturación. Ayer estaba en 90%, ahora en 75. Pero la ha tenido más baja por la noche.
Cuando le doy un beso parece no enterarse. Me siento a su lado, observo sus ojos entornados y pienso que al menos no sufre.
Llama la madre de Iñigo, un amigo de Pilar, de aquéllos largos años en que ella vivía en la UCI. Pilar se preocupaba mucho por la situación de los niños que aparecían por esa unidad, especialmente en los casos de tratamientos más prolongados. Se sentía como si ella fuera una especie de privilegiada anfitriona que recibía a esos niños, les amparaba y les cuidaba. Sus padres y esos niños la quieren mucho y preguntan siempre por ella.
Quiere visitarla. Yo no le digo que no venga, pero sí le transmito mi impresión de que Pilar no se va a dar cuenta de nada. La madre de Iñigo no insiste. Me pide que le de un beso.
Vuelvo a su habitación. La van a asear. Salgo. Cuando regreso la han aspirado y la saturación le ha bajado hasta 36.
Marian -la "peque"- ha venido desde la UCI a visitarla. La máquina ya no registra saturación alguna. Le toma el pulso. "No tiene", dice y se me encoge el corazón y me sube un nudo hasta la garganta. Alguien pide un fonendo. Lo traen y Marian la ausculta y no nota nada. Llega una doctora y repite la operación y es el mismo el resultado. Me lo dice.
Y entonces se me contrae el gesto y noto cómo una marea de agua me inunda los ojos.
Pasa tiempo hasta que me dejan solo con ella -es siempre largo el tiempo que transcurre hasta que te permiten decir adiós.
Doy un beso a su carita, aún caliente.
Acerco mi boca a su oído y digo:
- Chiquitina. Dále un beso a mamá.
Y esa niña que ha pasado de la noche de su sueño a la noche de la muerte, con el gesto apacible del descanso, me hace sentir en paz.
Voy a contar ahora cómo ocurrió.
Segundo día de la crisis
Montse me llama por la noche y habla en ella la única voz que sirve en los momentos difíciles, la del afecto, sin adjetivos.
Por la mañana, Pilar está atontada y me recibe con un bufido. Tiene un sueño profundo e inquieto, los ojos semi-abiertos y la respiración se le hace difícil. A veces se queja, como exigiendo la comprobación de la compañía. Entonces le hago una caricia y se tranquiliza.
Salgo de la habitación mientras la asean. Cuando vuelvo tiene los ojos muy abiertos pero el aspecto ensimismado. Apago la luz y cierro la puerta. Pilar vuelve a un sueño más tranquilo.
Una enfermera le trae recuerdos de una cuidadora colombiana que la atendió durante medio año. Le ha dicho que intentará venir mañana, a visitarla. Pilar mueve la cabeza en ademán de negación. "Que me dejrn en paz", viene a decir.
Poco antes del mediodía llega su abuelo. A sus 91 años conserva buena parte de su prestancia, pero está muy sordo.
- No está tan mal –me dice-. Lo que pasa es que la están tratando como si se fuera a morir, y eso la preocupa, claro. Lo que hay que hacer es animarla.
Yo no sé muy bien cómo se le puede animar a esa personita tan sedada. Como la comunicación con él resulta bastante difícil le digo que volveré a las 2.
Apenas el tiempo de hacer un par de recados y regreso a Cruces. Junto a ella está Amelia, una prima de su madre.
- Aunque se encuentre fatal, Pilar sigue controlándolo todo -me dice.
Y me siento de nuevo a su lado. Su respiración es más profunda, lo mismo que seguramente lo será su sueño. Ahora no hay bufido ni beso, sólo el descanso que convive con la lucha.
Y así, poco más o menos, transcurre el resto de la jornada.
El día del adiós.
A las 9'15 abro la puerta de la habitación de Pilar. Fuertemente sedada su respiración es muy profunda, al borde del ronquido. Se parece a esa mañana del 27 de noviembre de 2.002, cuando su madre se fue para siempre mientras que yo pensaba que sólo estaba descansando. Y es que, en el umbral de la muerte existe a veces una zona gris que nadie sabría cómo definir.
Le ha bajado la saturación. Ayer estaba en 90%, ahora en 75. Pero la ha tenido más baja por la noche.
Cuando le doy un beso parece no enterarse. Me siento a su lado, observo sus ojos entornados y pienso que al menos no sufre.
Llama la madre de Iñigo, un amigo de Pilar, de aquéllos largos años en que ella vivía en la UCI. Pilar se preocupaba mucho por la situación de los niños que aparecían por esa unidad, especialmente en los casos de tratamientos más prolongados. Se sentía como si ella fuera una especie de privilegiada anfitriona que recibía a esos niños, les amparaba y les cuidaba. Sus padres y esos niños la quieren mucho y preguntan siempre por ella.
Quiere visitarla. Yo no le digo que no venga, pero sí le transmito mi impresión de que Pilar no se va a dar cuenta de nada. La madre de Iñigo no insiste. Me pide que le de un beso.
Vuelvo a su habitación. La van a asear. Salgo. Cuando regreso la han aspirado y la saturación le ha bajado hasta 36.
Marian -la "peque"- ha venido desde la UCI a visitarla. La máquina ya no registra saturación alguna. Le toma el pulso. "No tiene", dice y se me encoge el corazón y me sube un nudo hasta la garganta. Alguien pide un fonendo. Lo traen y Marian la ausculta y no nota nada. Llega una doctora y repite la operación y es el mismo el resultado. Me lo dice.
Y entonces se me contrae el gesto y noto cómo una marea de agua me inunda los ojos.
Pasa tiempo hasta que me dejan solo con ella -es siempre largo el tiempo que transcurre hasta que te permiten decir adiós.
Doy un beso a su carita, aún caliente.
Acerco mi boca a su oído y digo:
- Chiquitina. Dále un beso a mamá.
Y esa niña que ha pasado de la noche de su sueño a la noche de la muerte, con el gesto apacible del descanso, me hace sentir en paz.
sábado, 1 de marzo de 2008
¡Respira, Pilar!
Estoy en casa. El día ha sido duro. Sentado en el sofá pienso en lo fácil que resulta, para mí y para tantos otros, la función de respirar; y lo importante que es. Y me dejo envolver por la sensación de que vivo en el oxígeno que me alimenta.
Acabo de volver del hospital, donde el estado de Pilar ha sufrido una fuerte agravación. En su afán por cobrar aire, Pilar se agotaba, y eso le suponía una mayor necesidad de oxígeno. Era el círculo vicioso de un ahogamiento a cámara lenta.
De modo que los médicos le han instalado un gota a gota. Pero, sobre todo, la han sedado para que no sufra; para que, si es posible, se relaje y así pueda mejorar su situación. ¿El círculo virtuoso de la recuperación?
Nadie lo sabe. Esta chica ha superado muchas otras crisis -"decenas de metas volantes”, le decía a mi hermano Pedro-, para no saber cuál será la definitiva -"la meta final".
Pero el respirador no da más y Pilar no tiene ya el más minimo colchón de oxígeno adicional.
Por otra parte, la sedación tiene sus límites, superados los cuales podría entrar en una fase terminal.
- Entra dentro de lo posible que caiga en un coma farmacológico -me dice el doctor con el que hablo..
Pilar es muy fuerte, de organismo y de cabeza. Tiene la constitución de un atleta en los Juegos de Berlín, y la voluntad terca de su padre y la obstinación irredomable de su madre.
Lo dice todas las mañanas, cuando apenas una enfermera abre la puerta de su habitación para saber cómo se encuentra : "Quiero seguir estando viva".
Y ahora, la pelea aletargada vuelve al terreno de su organismo; donde la coraza de Pilar ha librado decenas de batallas. Y las ha ganado todas.
He hablado con Rosa, me han llamado Carlos y Juan Luis; con Marisol, Katy, Rodolfo y José Luis. Suspendo mi campaña.
Y vuelve la imaginación a esa habitación de hospital donde la muerte revolotea sobre su cama en la forma del oxígeno que no recibe. Y la vida se llama, se sigue llamando, Pilar.
Acabo de volver del hospital, donde el estado de Pilar ha sufrido una fuerte agravación. En su afán por cobrar aire, Pilar se agotaba, y eso le suponía una mayor necesidad de oxígeno. Era el círculo vicioso de un ahogamiento a cámara lenta.
De modo que los médicos le han instalado un gota a gota. Pero, sobre todo, la han sedado para que no sufra; para que, si es posible, se relaje y así pueda mejorar su situación. ¿El círculo virtuoso de la recuperación?
Nadie lo sabe. Esta chica ha superado muchas otras crisis -"decenas de metas volantes”, le decía a mi hermano Pedro-, para no saber cuál será la definitiva -"la meta final".
Pero el respirador no da más y Pilar no tiene ya el más minimo colchón de oxígeno adicional.
Por otra parte, la sedación tiene sus límites, superados los cuales podría entrar en una fase terminal.
- Entra dentro de lo posible que caiga en un coma farmacológico -me dice el doctor con el que hablo..
Pilar es muy fuerte, de organismo y de cabeza. Tiene la constitución de un atleta en los Juegos de Berlín, y la voluntad terca de su padre y la obstinación irredomable de su madre.
Lo dice todas las mañanas, cuando apenas una enfermera abre la puerta de su habitación para saber cómo se encuentra : "Quiero seguir estando viva".
Y ahora, la pelea aletargada vuelve al terreno de su organismo; donde la coraza de Pilar ha librado decenas de batallas. Y las ha ganado todas.
He hablado con Rosa, me han llamado Carlos y Juan Luis; con Marisol, Katy, Rodolfo y José Luis. Suspendo mi campaña.
Y vuelve la imaginación a esa habitación de hospital donde la muerte revolotea sobre su cama en la forma del oxígeno que no recibe. Y la vida se llama, se sigue llamando, Pilar.
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